Un mundo de mil diablos

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Los lectores de más edad quizá recuerden un concurso de 1980 llamado Destino Plutón. En él, tres «tripulaciones» de niños de diferentes colegios, a bordo de las naves Alfa, Beta y Gamma, tenían que llegar hasta el remoto Plutón a base de responder preguntas y superar pruebas. No sé si Alan Stern y Stamatios Krimigis, los cerebros tras la sonda New Horizons de la NASA, concursaron en el programa cuando eran niños, pero sin duda lo han hecho mejor que nadie, ya que por fin una nave espacial ha llegado a Plutón.

Pero no todo han sido luces en esta odisea espacial. Cuando la sonda partió en enero de 2006, pocos en el equipo de la New Horizons podían imaginar que sólo seis meses después la Unión Astronómica Internacional degradaría a Plutón y lo quitaría de la lista de planetas, restándole glamour a la hazaña (Vicent Martínez nos lo contaba en Mètode 51, y nos lo vuelve a recordar en este número). Con todo, ha sido una misión valiente que ha recuperado el viejo espíritu de la exploración espacial, que ha de ser, ante todo, eso: exploración, expandir horizontes, plantearse desafíos que parecen irrealizables, llegar donde nadie ha ido nunca.

Durante su paso por Plutón, la sonda realizó un detallado estudio de este mundo. Por desgracia, no podía quedarse en órbita alrededor de Plutón. Para escapar de la gravedad del Sol y llegar hasta la última frontera de nuestro barrio galáctico, necesitó una velocidad muy alta: 54.000 km/h. La gravedad de Plutón es muy débil para frenarla y el peso en combustible y motores que hubiera necesitado para frenar por sí misma la habría hecho excesivamente pesada. De hecho, tras las dos Voyager, es el tercer objeto más rápido creado por el ser humano y, como éstas venerables ancianas (y las aún más ancianas Pioneer 10 y 11), la New Horizons está destinada a escapar para siempre del Sistema Solar. Sin embargo, aún no sabemos hacia dónde se dirigirá finalmente, ya que tiene cierta capacidad de maniobra y se la quiere dirigir hacia otros objetos del cinturón de Kuiper.

En su rápido paso, la sonda ha descubierto un mundo marrón rojizo, con grandes y puntiagudas montañas en su ecuador de apariencia joven, y muy pocos cráteres en su superficie. Estas dos características podrían indicar que, contra toda lógica, Plutón tiene una actividad geológica erosiva elevada. Pero, ¿qué fuente de energía puede alimentar esta actividad? El Sol está increíblemente lejos y, al contrario que el activo Io, Plutón no es satélite de ningún planeta gigante. ¿Podrían las fuerzas de marea de la pequeña pero cercana luna Caronte proporcionar suficiente energía? De momento es un misterio.

Con todo, su característica más llamativa es una especie de gigantesco corazón que un enamorado debió pintar en algún momento entre su descubrimiento en 1930 por Clyde Tombaugh y la llegada de la New Horizons. No me cabe la menor duda de que entre los tortolitos estadounidenses, Plutón va a desbancar a Venus como musa de la noche.

  «Como Plutón es el dios de los infiernos, los nuevos accidentes geográficos descubiertos son designados con nombres de seres del inframundo»
119-87-espNASA xkcd tiene su propia propuesta alternativa de nomenclatura para Plutón. Sin duda, la mejor es el terreno hacia el noreste, la región de Pareidolia.    

Pero no debería, porque Plutón es un mundo de mil demonios. Literalmente. Como Plutón es el dios de los infiernos, los nuevos accidentes geográficos descubiertos son designados con nombres de seres del inframundo de todas las culturas y la literatura. A principios de año, la NASA abrió una web donde cualquiera podía proponer nombres (por supuesto, debidamente documentados). El listado de nombres aceptados y que ya se están empezando a usar incluye Anubis, Demeter, Hecate, Xipe Totec, Kalunga-ngombe… pero también Cthulhu, Barlog o Morlock.

Yo mismo propuse a nuestro demonio local: Butoni. Tal vez lo conozcan… en el Cabañal se le solía ver en el muro del cementerio por la noche llevándose a algún niño que no se había acabado la sopa. Pero no sé si lo aceptarán. Cruzo los dedos. 

REFERENCIAS
Martínez V. (2006). Plutón erráticoMètode, 51, 130-131. 

Fernando Ballesteros. Investigador del Observatorio Astronómico de la Universitat de València.
© Mètode 87, Otoño 2015.

 

 

© Mètode 2015

Investigador del Observatorio Astronómico de la Universitat de València.