Antoni Miró

La mirada crítica de Antoni Miró

Antoni Miró nació en Alcoy el 1 de septiembre de 1944. Desde muy joven se ha dedicado a su principal afición: la pintura. De igual manera, ha cultivado otras actividades artísticas paralelas, como la escultura, la cartelística, la cerámica o el dibujo. Todo eso, con la consistencia de un trabajo minucioso y marcado por las referencias cívicas, por el compromiso social de un artista que cree en la utilidad y en la capacidad de persuasión de los intelectuales. La trayectoria artística de Antoni Miró va paralela a la biográfica. Su mayor dedicación ha sido la pintura desde 1966. Eran los últimos años del franquismo y, ante la falta de libertad, Miró diseñaba varias series de influencia expresionista, como «Las desnudas», «El hambre», «Los locos», «Biafra», «Vietnam», «Muerte» o «Realidades». Miró optaba por una línea incisiva y brusca que enfatizaba las formas de las imágenes reproducidas. Con series como «El hombre», a partir de 1968, y con «América negra», Miró establecía las bases de sus trabajos posteriores, a partir de la experimentación visual en el campo del pop-art y del realismo social. El pintor siempre ha hecho compatible la intención del contenido social y la búsqueda de un nuevo imaginario producto de un relieve visual. La obra resultante se sitúa dentro del marco expresivo del llamado realismo social; partiendo del medio cotidiano o de la narración histórica, busca, a través de la investigación de las raíces populares y de la identidad colectiva, un lenguaje plástico adecuado a la voluntad de denuncia de cualquier dominación del poder. Las series posteriores han sido, en cierta medida, herederas de esta finalidad crítica que preocupa al artista en su ámbito personal.

Desde el aislamiento de sus varios estudios, bien desde Altea, bien desde la masía del Sopalmo, en la comarca de L’Alcoià, ha estado constantemente conectado con la intelectualidad más destacada de cada momento, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, un reto que le lleva a mantener una relación epistolar constante de gran interés: escritores como Salvador Espriu, Joan Fuster, Joan Valls o Vicent Andrés Estellés; artistas plásticos como Picasso, Arcadi Blasco, Eusebi Sempere, Pablo Serrano, Joana Francés, Bruno Rinaldi, Manolo Boix; críticos de arte como Daniel Giralt, Wences Rambla, Romà de la Calle, Ernest Contreras y Fèlix Cucurull. Miró se presenta como un artista que no se preocupa en absoluto por la crítica de los sectores más conservadores, que no entienden su mensaje y que, en varias ocasiones, han intentado impedir la exhibición libre de su arte. Una dedicación constante para un pintor que se define como «trabajador del arte», a la manera que otras personas son proletarios de las industrias o de las empresas.

Antoni Miró es una persona preocupada por el paso del tiempo; sus proyectos continuos, producto de una actividad mental incesante, le hacen sentir la angustia –a la manera de Proust y de los escritores psicologistas– ante lo imparable del avance cronológico: «El tiempo pasa tan rápido que parece que vivimos a una velocidad cada día mayor. Un año de ahora me parece un mes de mi infancia», escribe en su dietario. La mejor manera de superar este sentimiento es dejar constancia de su paso por la vida. «Ya tengo casi sesenta años y tengo tantas cosas que hacer aún», afirmaba el artista ante su sexagésimo aniversario. La escritora Isabel-Clara Simó, una de sus principales amigas, se ha referido en varias ocasiones a ello: «Antoni Miró es un pintor incómodo, de los que no hacen concesiones, y extremadamente crítico», y quizá su figura sea incomoda por la militancia constante que profesa. Lo cierto es que el interés por su obra crece en todas partes. Un reconocimiento que, poco a poco, va llegando desde todas las vertientes culturales. Una figura que se consolida, a nuestro lado, como un referente perenne de nuestra cultura y de nuestra identidad. Una mirada crítica, la suya, que provoca al espectador ante las injusticias y la falta de libertad del ser contemporáneo.

Carles Cortés.  Profesor de literatura catalana contemporánea en la Universitat d’Alacant y autor del estudio biográfico Quiero ser pintor! Antoni Miró (Edicions 3i4, Valencia, 2005).
© Mètode 2010


Número 61
(2009): Ciencia y exilio
{rokbox album=|1784| text=||}images/stories/MetodArt/Antoni_Miro/01MIRO.jpg{/rokbox}{rokbox album=|1784| text=||}images/stories/MetodArt/Antoni_Miro/02MIROa.jpg{/rokbox}{rokbox album=|1784| text=||}images/stories/MetodArt/Antoni_Miro/03MIROa.jpg{/rokbox}{rokbox album=|1784| text=||}images/stories/MetodArt/Antoni_Miro/04MIROa.jpg{/rokbox}{rokbox album=|1784| text=||}images/stories/MetodArt/Antoni_Miro/05MIROa.jpg{/rokbox}
Antoni Miró. El Massilia, 2009. Serie «El exilio 1939». Técnica mixta, 39 x 53,5 cm.Antoni Miró. Mujeres, 2009.
Serie «El exilio 1939». Técnica mixta, 39 x 53,5 cm.
Antoni Miró. De la Salle, 2009. Serie «El exilio 1939». Técnica mixta, 39 x 53,5 cm.Antoni Miró. El Sinaia,  2009.
Serie «El exilio 1939». Técnica mixta, 39 x 53,5 cm.
Antoni Miró. Stanbrook, 2009.
Serie «El exilio 1939». Técnica mixta, 53,5 x 39 cm.
{rokbox album=|1784| text=||}images/stories/MetodArt/Antoni_Miro/06MIROa.jpg{/rokbox}
Antoni Miró. Niños, 2009. Serie «El exilio 1939». Técnica mixta, 39 x 53,5 cm.
© Mètode 2011

Profesor de literatura catalana contemporánea en la Universitat d’Alacant y autor del estudio biográfico Quiero ser pintor! Antoni Miró (Edicions 3i4, Valencia, 2005).