Santiago Mas Coma

«Creo que se ha aprendido bastante de la crisis del ébola»

Catedrático de Parasitología de la Universitat de València

Desde que era estudiante, Santiago Mas Coma se interesó por la parasitología. Primero se dedicó a la ecología de los parásitos, analizando cómo evolucionan en ambientes más «cerrados» como pueden ser las islas. Precisamente en Córcega, donde había un problema con la fascioliasis –enfermedad infecciosa transmitida por parásitos–, la Organización Mundial de la Salud (OMS) contactó con su grupo para que se integrara en el estudio de esta afección. De allí pasó a Bolivia, otra zona endémica, y así, ha continuado hasta ahora, centrado en un ámbito en el que «hay mucho por hacer». Santiago Mas Coma es catedrático de Parasitología de la Universidad de Valencia, donde también dirige el master internacional en enfermedades parasitarias tropicals. Actualmente, y hasta 2020, preside la Federación Internacional de Medicina Tropical. También es director del centro colaborador de la OMS y del centro de referencia para parasitología de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ambos en Valencia. Este año ha sido el encargado de abrir el curso de la Universidad de Valencia con la lección magistral «Enfermedades infecciosas, la historia de la humanidad y los actuales cambios climático y global».

¿Qué es una enfermedad emergente?

Hay dos conceptos: enfermedad emergente y reemergente. La enfermedad emergente se da cuando aparece un agente infectocontagioso que nunca había afectado al hombre. Por ejemplo, el virus de la inmunodeficiencia adquirida (VIH), que produce el sida, no se conocía en humanos hasta que pasó de los monos al hombre y se extendió. Ahora hay otro, que se está dando en Arabia Saudí, es un virus que ha pasado del dromedario a los humanos. Por otra parte, las enfermedades reemergentes son las que están planteando más problemas en estos momentos. Son aquellas transmitidas por agentes infecciosos que ya sabemos que pueden causar enfermedades en los humanos y que las habíamos controlado en el pasado (sarampión, tosferina, viruela, etc.) pero que están volviendo a emerger. En estos momentos, por ejemplo, tenemos un problema de cólera en algunos países com Yemen con muchísima gente afectada. También cuando decimos reemergente nos referimos a una enfermedad que supera el ámbito geográfico  en el que se encontraba reducida.

«Las enfermedades reemergentes son las que están planteando más problemas en estos momentos»

¿Cuáles son las causas de esta reemergencia?

Hay dos, que se superponen y a veces es difícil decir si es una causa u otra. Me estoy refiriendo al cambio climático y al cambio global.

¿Cuál es la diferencia?

Cambio climático hace referencia a las condiciones climáticas del mundo que están cambiando. La gente piensa generalmente en incrementos de temperaturas pero en otros lugares las temperaturas bajan, tenemos cambios de pluviometría, y todo lo que está pasando de los eventos catastróficos –huracanes de fuerza extrema, etc.–, todo eso modifica el medio y los agentes infectocontagiosos aprovechan estas condiciones. Los aumentos de temperatura son beneficiosos para los vectores como mosquitos o caracoles de agua. Un mosquito y un caracol son organismos poiquilotermos, es decir, que no son capaces de regular su temperatura interna y, por tanto, cuando se desarrollan lo hacen a la temperatura externa. Si la temperatura sube, los agentes infectocontagiosos se multiplican más y la transmisión va más rápida y es más intensa. Eso está produciendo modificaciones en estas enfermedades. Hay un cambio de prevalencia, un cambio de intensidad y cambios geográficos de la enfermedad, que se expande o varía de sitio, se traslada. Las modificaciones de muchos de estos factores climáticos están íntimamente relacionadas con las características que precisan estas enfermedades para ser transmitidas. Eso va por una parte.

«Si la temperatura sube, los agentes infectocontagiosos se multiplican más y la transmisión va más rápida y es más intensa»

Y por la otra, ¿estaría el cambio global?

Dentro del cambio global incluimos dos tipos de factores: los relacionados con el movimiento de los organismos, fundamentalmente de humanos y de animales, y las modificaciones antropogénicas del medio. Hoy se viaja a grandes distancias con una facilidad enorme y las enfermedades que hay en un país tropical llegan a otras zonas, que es lo que ha pasado con la enfermedad de Chagas en Europa y, sobre todo, en España. Pero no solo afectan los movimientos de humanos sino también los de los animales. Las poblaciones hoy en día necesitan un consumo enorme y los países han de importar ganado. También están los movimientos de mascotas y comercio –legal e ilegal— de animales exóticos. Por otra parte, dentro del cambio global, están las modificaciones antropogénicas del medio: cómo el hombre modifica el medio ambiente. Por ejemplo, al norte de Senegal construyeron una presa para cultivar regadíos, y enfermedades que no existían porque son de transmisión hídrica –como la malaria (los mosquitos tienen unos ciclos que necesitan agua dulce)— ahora constituyen un problema. Es un ejemplo de cómo las modificaciones en el medio implican la entrada de enfermedades infecciosas. En este sentido, los fenómenos de deforestación y urbanización, donde hay mucha gente en poco espacio, facilitan la transmisión de enfermedades.

Mas Coma sobre ébola

Santiago Mas Coma, en su despacho de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valencia. Foto: Lucía Sapiña.

Por tanto, todos estos cambios, climático y global ¿constituyen una amenaza para la salud?

Evidentmente. Hay amenazas de otro tipo. Recordemos una ola de calor que hubo en el sudeste europeo hace unos años. En Francia hubo una elevada mortalidad de gente mayor pero yo me refiero a los efectos sobre la transmisión de las enfermedades infecciosas y ahí sí que tenemos un problema que debemos estudiar: cómo están influenciando el cambio climático y global la transmisión de estas enfermedades. Antes las enfermedades infecciosas se miraban de una manera estática en el sentido en que decíamos: «esta es una enfermedad del Extremo Oriente. Aquí no la tendremos nunca». Eso se ha acabado. Hay un cambio dinámico mucho más rápido de lo que nos esperábamos y eso está haciendo que aparezcan enfermedades donde no las había y te encuentras países que no están preparados para esta situación.

«Los fenómenos de deforestación y urbanización, donde hay mucha gente en poco espacio, facilitan la transmisión de enfermedades»

¿Qué ha aportado el análisis molecular al estudio de las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes?

Cuando haces secuenciación detectas las mutaciones. Estas técnicas permiten deducir el virus que tienes, cómo ha llegado y si deriva de algún otro. El zika se originó en África, y tienes que el que hay en Brasil no procede de África sino del Pacífico, de un sitio en el que hubo una epidemia previa. Estas reconstrucciones se pueden hacer a través de la secuenciación del ADN. Eso está permitiendo comprender cosas. Muchas veces estas mutaciones nos dicen por qué en Brasil es más patógeno, da más microcefalia que en el Pacífico. En el Pacífico los casos de microcefalia fueron mucho más reducidos mientras que en Brasil se dispararon y es porque apareció una mutación que explicaba una adaptación al organismo humano. Y todo eso ayuda muchísimo.

En un mundo global y de gran movilidad ¿habría que atender las enfermedades infecciosas de otra forma?

Debemos hacer una tarea de sensibilización de la opinión pública. Lo que se pasó en España con el ébola es un ejemplo muy claro de las situaciones que se pueden llegar a dar y que nunca nos hubiéramos esperado que podían pasar. España, un país desarrollado, se encuentra de repente ante una enfermedad que es mortal, que no dispone de ningún medicamento ni vacuna… Además, los responsables políticos no supieron gestionar bien la situación. Y ante esta situación, la gente se encontró desamparada.

¿Que se puede aprender de aquella crisis del ébola?

Creo que se ha aprendido bastante. Los políticos han de entender que en estas situaciones han de recurrir a los expertos. Si en aquella crisis, en la primera conferencia de prensa hubiésemos salido también expertos a explicar la enfermedad y hubiésemos podido contestar las preguntas de los periodistas, aunque había el miedo porque es una enfermedad mortal, la gente hubiera pensado: «estamos en buenas manos».

«Lo que pasó con el ébola es un ejemplo muy claro de las situaciones que se pueden llegar a dar»

¿Y cómo fue el papel de los medios de comunicación?

Los medios de comunicación aprendieron también mucho de lo que pasó con el ébola.  Después hemos tenido otras situaciones, no de esta envergadura, pero una es el del caso de la hemorragia Crimea-Congo, que hubo un muerto y un contagiado, y los medios de comunicación acudieron enseguida a las personas que sabemos de qué van estas enfermedades. En el caso del ébola, ni tan solo se plantearon que había expertos en eso y se dedicaron a hacer tertulias. Y estos tertulianos, montaron una bola y espantaron a la gente.

© Mètode 2017

Observatori de les Dues Cultures, revista Mètode.

Llicenciada en Periodisme per la Universitat Autònoma de Barcelona i Màster en Història de la Ciència i Comunicació Científica per la Universitat de València. És membre de l’Observatori de les dues cultures, grup d’investigació pluridisciplinari de la Universitat de València que analitza les relacions entre periodisme i ciència. Actualment, la seua recerca se centra en la comunicació del càncer, tant en la premsa com en les xarxes socials.