‘Marte’, una superproducción de ciencia realidad

Manuel Moreno y Juan Fabregat ofrecen una mirada científica sobre la obra de Ridley Scott

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themartian_portada20th Century Fox

La historia de superviviencia de un astronauta en el planeta rojo que –aviso de las autoras: empiezan los spoilers– culmina con un rescate arriesgado y casi imposible. En pocas palabras esto es lo que ocurre en Marte, la superproducción norteamericana de ciencia ficción que conquistó las taquillas de todo el mundo desde que se estrenó en otoño de 2015. Dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Matt Damon en el papel del astronauta Mark Watney, la película está basada en una novela de AndyWeir de 2011 titulada El marciano.

Todo empieza cuando, durante una misión tripulada a Marte en 2035 –la Ares III–, una fuerte tormenta sorprende a Watney y su equipo. El resto de tripulación da por muerto al astronauta y vuelve a la Tierra. Pero él ha sobrevivido y, atrapado y solo, con escasos suministros, tendrá que recurrir a su ingenio para comunicar a la NASA que sigue vivo. A pesar de la angustiosa situación descrita, la película también tiene gags humorísticos que ayudan a humanizar el personaje, que se muestra bromista muy a menudo. De hecho, la obra ha ganado dos Globos de Oro y son precisamente a la Mejor Película de Comedia y al Mejor Actor de Comedia. Además de estos reconocimientos por la vertiente humorística, la buena acogida del público y de la crítica también se ha visto reflejada en las nominaciones a los Oscar, una gala a la que Marte acudirá con opciones a ganar siete estatuillas doradas.

«Dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Matt Damon en el papel del astronauta Mark Watney, la película está basada en una novela de AndyWeir»
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EL REALISMo DE WEIR

Marte es una película de ciencia ficción, pero «basada en una novela que trata de ser realista y que describe una misión al planeta rojo muy verosímil», como afirma Daniel Martín en su blog. Martín también explica que en la película se han incorporado conocimientos científicos actuales que tenemos sobre Marte. Manuel Moreno, doctor en Ciencias Físicas por la Universitat Politècnica de Catalunya, y Juan Fabregat, catedrático de Astronomía y Astrofísica de la Universitat de València, analizan las referencias a la ciencia y a la tecnología que aparecen en la película, y cuál es la proporción de fantasía y de realidad que se nos presenta en este cóctel cinematográfico.

«Según consta en su biografía, Andy Weir [autor del libro El marciano] es un ingeniero informático con intereses en la física relativista y la mecánica orbital», cuenta el físico Manuel Moreno. «Por lo tanto, todos los aspectos tecnocientíficos de la historia están, en general, bien tratados, a pesar de que hay algunas concesiones para poder desarrollar el argumento», añade Moreno, que ha centrado su actividad de investigación en el campo de la astronomía, en concreto en el ámbito de la cinemática estelar y la estructura global de la galaxia. Además, es autor del libro De King Kong a Einstein (Editorial UPC. Barcelona, 2009), donde examina el tratamiento de la física en películas de ciencia ficción. En las clases de la universidad, Moreno suele utilizar este género literario y cinematográfico como una herramienta para la docencia. Su metodología consiste en recomendar lecturas y proyectar escenas de diferentes películas interesantes desde el punto de vista científico, para después analizarlas. Con Marte, Moreno afirma que ya ha pensado en algunas actividades.

«Todos los aspectos tecnocientíficos de la historia están, en general, bien tratados, a pesar de que hay algunas concesiones para poder desarrollar el argumento»
(Manuel Moreno)
themartian_tormenta20th Century Fox

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ERRORES, ACIERTOS Y ALGUNA PREDICCIÓN

El investigador espacial Juan Fabregat destaca que la película sigue fielmente la narración del libro de Andy Weir, «que es un autor con amplios conocimientos científicos y de ingeniería», si bien apunta algunas excepciones en el tratamiento riguroso de los aspectos científicos. La más importante tendría que ver con los fenómenos atmosféricos. Fabregat explica que la densidad de la atmósfera en la superficie de Marte es unas cien veces inferior a la de la Tierra. Por lo tanto, a pesar de que sí que se producen tormentas de polvo, «los vientos asociados a estas nunca podrían ser tan fuertes como en la película, donde son capaces de tumbar al astronauta, romper antenas de comunicación o mover violentamente las lonas». Manuel Moreno coincide en que el mayor error de la película –y a la vegada, el inicio de la trama– es este, el del efecto destructivo de una tormenta de polvo marciano: «La imagen del astronauta cegado por el polvo y arrastrado por una tormenta marciana es muy sugerente desde el punto de vista cinematográfico, pero es totalmente irreal».

Otro error notable que destaca Moreno está relacionado con la gravedad de Marte, que es una tercera parte de la terrestre y, por lo tanto, en estas condiciones los movimientos del astronauta tendrían que ser bastante diferentes a los que tendría en la Tierra. Pero este es «uno de los errores más habituales en la recreación de hábitats extraterrestres. Por ejemplo, todos los planetas de la saga La guerra de las galaxias tienen la misma gravedad que la Tierra». Tampoco la indumentaria que llevan los astronautas es la adecuada, según explica Moreno: «Los vestidos en la película son de color naranja y el rojo es predominante en Marte. Así sería fácil perderse, es como ir con un vestido blanco a esquiar». Otras incorrecciones que enumera Moreno son que no se observa ningún sistema de apoyo vital en el vestido del protagonista compatible con sus largas salidas extravehiculares [fuera de la nave espacial] o que los periodos de presurización y despresurización en la película son demasiado cortos, «una cosa habitual en el cine, donde todo tiene que pasar deprisa».

«A pesar de que sí que se producen tormentas de polvo, los vientos asociados a estas nunca podrían ser tan fuertes como en la película»
(Juan Fabregat)
themartian_patatas20th Century Fox «Fabregat explica que todos los mecanismos que pone en marcha Watney para prolongar su supervivencia son científicamente válidos»

De todas maneras, por encima de los errores destacan los aciertos. En opinión de Fabregat lo más importante es el desarrollo de las técnicas para prolongar la supervivencia y comunicarse con la Tierra, «que ilustran como el conocimiento científico puede permitir salvar la vida en condiciones extremas». Explica que todos los mecanismos que pone en marcha Watney para prolongar su supervivencia, a partir de lo que tiene a su alcance, son científicamente válidos. Ahora bien, «esto no quiere decir que su desarrollo resulte tan sencillo como se ve a la película. Por ejemplo, parece poco realista que el sistema casero que diseñó para obtener agua le permita conseguir su objetivo sin ningún más inconveniente que una pequeña e inofensiva explosión». Para Moreno algunos aciertos –entre los muchos que hay, según indica– son la obtención de energía calorífica a partir de una pila nuclear de plutonio, el realismo de los vehículos, la fiel recreación tanto del suelo marciano como de las vistas desde el espacio o la presentación de la fragilidad y debilidad de un ser humano en un entorno que no es el suyo. También el cultivo de patatas en el regolito –la capa de roca suelta y fragmentos minerales que no forman todavía suelo– marciano podría ser posible, según los expertos. «A pesar de que contiene algunas sales –percloratos– que impedirían el crecimiento de plantas terrestres, se podrían eliminar, como hace el protagonista, empapando previamente el suelo con agua», explica Moreno. Será por cosas como esta que Moreno define a Mark Watney como «una especie de Robinson Crusoe-MacGyver en Marte», capaz de sobrevivir en un entorno inhóspito con aquello que tiene al alcance.

Ahora bien, ¿sería posible que alguien pisara Marte en 2035, como ocurre a la película? Fabregat manifiesta su duda, puesto que «esto depende más de cuestiones políticas que científicas». Pero continúa, «si hay que arriesgarse y dar una opinión, la mía es afirmativa: creo que en 2035 habrá alguna nave tripulada camino de Marte, o incluso volviendo». Moreno añade que, además de la voluntad política, también depende de los recursos económicos, pero considera que se trata de una fecha razonable: «Los Estados Unidos, a través de su agencia espacial [NASA], ya han anunciado una misión tripulada para la década del 2030. Ahora bien, una empresa de esta envergadura tendría que implicar a toda la Tierra y no sólo un país». La tecnología espacial que aparece a la película ya está disponible en la actualidad, afirman nuestros entrevistados, pero Moreno explica que el problema para la tripulación humana es la duración del viaje, puesto que durante este tiempo los astronautas estarían expuestos a la peligrosa radiación que existe en el espacio y que los condenaría a sufrir algún tipo de cáncer y otras enfermedades asociadas a la alteración del material genético humano.

«Moreno define a Mark Watney como ‘una especie de Robinson Crusoe-MacGyver en Marte, capaz de sobrevivir en un entorno inhóspito con lo que tiene al alcance’»
themartian_equipo20th Century Fox «Creo que en 2035 habrá alguna nave tripulada camino de Marte, o incluso volviendo»
(Juan Fabregat)
CUANDO CIENCIA Y CINE VAN DE LA MANO

Hay que destacar la función divulgadora que cumplen obras como Marte. Cuenta Fabregat que «a pesar de que los centros de investigación dedican importantes esfuerzos a difundir su actividad, estas iniciativas sólo las sigue el público que ha desarrollado previamente un interés por la ciencia y, por lo tanto, su contribución a la culturización científica de la sociedad es relativa». En cambio, afirma que «una superproducción cinematográfica llega a un público más amplio, la mayoría sin cultura científica y que acude atraído por el espectáculo que la película les puede ofrecer». Si la obra consigue incluir contenidos científicos y hacerlo de una manera atractiva, estamos ante una herramienta extraordinaria para despertar el interés por la ciencia en personas que no lo tenían. Además, Moreno afirma que incluso para gente que trabaja en el ámbito de la ciencia –física, química, geología planetaria, astronomía– y de la ingeniería –mecánica, eléctrica, electrónica, informática, de diseño, aeroespacial– en Marte hay elementos interesantes que pueden ayudarles a desarrollar o desencallar ideas útiles para sus investigaciones.

«La ficción, en general, y el cine, en particular, no tienen, ni lo pretenden, vocación de comunicar y divulgar la ciencia. Pero Marte es una película magnífica que demuestra que para captar la atención del espectador no hay que recurrir a monstruos ni efectos especiales sobredimensionados», destaca Moreno. Contar con la colaboración de un consejo científico asesor es fundamental para que este tipo de películas funcionen y, a la vez, sean coherentes con el conocimiento científico-técnico actual. Para Moreno, «el caso del físico teórico Kip Thorne y su asesoramiento en Interstellar (Christopher Nolan, 2014) es, junto con Marte, uno de los mejores ejemplos para mostrar que rigor científico y amenidad no tienen porqué ser incompatibles», que ciencia y cine poder ir de la mano y a la vez triunfar en las taquillas. Fabregat remarca que le gustaría concluir este apartado comentando un aspecto de la película que le resultó particularmente agradable: el interés con que la opinión pública mundial del año 2035 sigue a través de los medios de comunicación el rescate de Watney. «Casi se podría decir que es el mismo interés con el que la opinión pública mundial del año 2016 seguiría el desenlace de un campeonato internacional de fútbol. Desearía que esta visión de una sociedad futura globalmente interesada por una misión científica fuera premonitoria, y que no se quedara sólo en ciencia ficción», concluye.

Íngrid Lafita. Periodista. Revista Mètode, Universitat de València.
Alba Rico. Estudiante de Periodismo de la Universitat de València.
© Mètode 2016.

 

«Marte es una película magnífica que demuestra que para captar captar la atención del espectador no hay que recurrir a monstruos ni efectos especiales sobredimensionados»
(Manuel Moreno)

 

 

«Desearía que esta visión de una sociedad futura globalmente interesada por una misión científica fuera premonitoria, y que no se quedara sólo en ciencia ficción»
(Juan Fabregat)

 

© Mètode 2016

Estudiante de Periodismo de la Universitat de València.

Licenciada en Periodismo y graduada en Comunicación Audiovisual. Revista Mètode, Universitat de València.