Entrevista a Salvador Giner

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© Mètode

Salvador Giner (Barcelona, 1934) es catedrático emérito de sociología en la Universidad de Barcelona y presidente del Institut d’Estudis Catalans. Doctor por la Universidad de Chicago, ha sido profesor en las universidades de Puerto Rico, Reading, Lancaster y Brunel así como catedrático visitante en el King’s College (Cambridge) y en la  Universidad de Yale. Sus trabajos, traducidos a diversas lenguas, le convierten en referencia obligada para la sociología. Acaba de publicar su último libro, El origen de la moral. Ética y valores en la sociedad actual (Península). Salvador Giner abre así una serie de entrevistas en las que hablaremos sobre el papel de las «ciencias» y las «letras» hoy en dia y la necesidad de fomentar un entendimiento entre ambas. Además, en «Un puente de lecturas» nos recomendarán libros, tanto científicos como literarios, capaces de estimular nuestra curiosidad y el interés por el conocimiento.

Recientemente habéis apoyado el manifiesto «Unas humanidades con futuro» en el que se defiende una mayor presencia de las humanidades en todo el sistema educativo. ¿Tan mal está la situación para «las letras»?
La situación de lo que denominas «las letras» es grave. El rigor analítico y crítico es fundamental y no se adquiere satisfactoriamente con el estudio de la tecnología: la visión liberadora, racional y necesariamente solidaria con el resto de la humanidad proviene del cultivo de la filosofía y del conocimiento de la historia y de la ética.

En este manifiesto se pide una mayor presencia de les humanidades en las carreras  técnicas. C.P. Snow lamentaba a finales de los años 50 la escasa presencia de la ciencia en la formación universitaria británica. Actualmente, ¿se han invertido los términos o es necesaria también una mayor presencia de la ciencia en las carreras de humanidades?
C. P. Snow hizo una división demasiado simplista, y superada hoy, entre dos culturas, la de ciencias y la de letras. Cuando menos, hay tres culturas: la de ciencias, la de las humanidades y la de la ciencia social (antropología, sociología, economía, etc.).  Hace falta una presencia no de las ciencias naturales en las humanidades, sino un conocimiento mínimo de cuál es la tarea de la ciencia natural. Un elemento de historia de la ciencia en los cursos de humanidades es deseable. Y un elemento de historia de la filosofía moral o del pensamiento social, en los estudios de ciencias, también. El peligro, que debe evitarse a toda costa, es el de que este estudio complementario se transforme en una asignatura «blanda» o en una «maría».

El debate sobre qué tipo de enseñanza es el más adecuado para una sociedad es una tema recurrente. El ministro de educación Wert dijo que los universitaris no tienen que pensar en estudiar sólo aquello que les gusta sino que han de elegir pensando en su posible empleabilidad. En un periodo de crisis como el actual, la formación ha de estar más orientada a una mayor integración en el mercado laboral?
El mercado laboral fluctúa. (Nadie se esperaba Internet hace unos años!). La empleabilidad no se calcula directamente: Una preparación generalista rigurosa fomenta la adaptabilidad de los jóvenes a los cambios del mercado de trabajo y, por tanto, permite mejor su inserción laboral cuando proceda.

La actual subespecialización en casi todas las disciplinas nos conduce a un saber más focalizado. ¿Cómo se puede adquirir una cultura amplia, tanto en ciencia como en humanidades, cuando aquello que se nos pide socialmente es que nos especialicemos en aspectos determinados de nuestra disciplina?
Leyendo, pensando, volviendo a leer, y escribiendo resúmenes de aquello que se  ha leído. Y releyéndolos después, críticamente. La «amplia cultura» de la que usted habla se adquiere con entusiasmo intelectual y la suficiente humildad.

 

 

«Cuando menos, hay tres culturas: la de ciencias, la de las humanidades y la de la ciencia social»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

«Un elemento de historia de la ciencia en los cursos de humanidades es deseable. Y un elemento de historia de la filosofía moral o del pensamiento social, en los estudios de ciencias, también»

 

 

Un puente de lecturas
 

¿Qué libro de ciencia recomendaría a los lectores de Mètode?
Uneneded Quest, de Karl Popper, una manera amable de entrar en la pasión por el conocimiento objetivo.

¿Y qué novela o libro de filosofía o arte invitaría a descubrir y qué es lo que destacaría de esa obra?
La autobiografía filosófica de Brian McGee. ¿Qué destacaría? El conjunto del libro, el mismo relato.
Entre los clásicos de ayer, los Ensayos de Montaigne, sin duda. Novela: El hombre sin atributos de Robert Musil.

   
     
Lucía Sapiña. Licenciada en Periodismo. Observatorio de las Dos Culturas.
© Mètode 2013.
 

 

© Mètode 2013

Observatori de les Dues Cultures, revista Mètode.

Llicenciada en Periodisme per la Universitat Autònoma de Barcelona i Màster en Història de la Ciència i Comunicació Científica per la Universitat de València. És membre de l’Observatori de les dues cultures, grup d’investigació pluridisciplinari de la Universitat de València que analitza les relacions entre periodisme i ciència. Actualment, la seua recerca se centra en la comunicació del càncer, tant en la premsa com en les xarxes socials.