¿Quién habla de clonación humana?

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celulesmare© OHSU Photos
Extracción del núcleo de un óvulo.

Desde el caso de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta en el año 1997, no se había asistido a un alboroto mediático parecido. La obtención, por parte de un equipo de investigadores norteamericanos, de células madre embrionarias humanas con la técnica de transferencia nuclear, la misma que se utilizó con la famosa Dolly, ha reavivado los viejos temores ante una posible clonación humana.

El artículo publicado el pasado 15 de mayo por un equipo de la Universidad de Oregon en la prestigiosa revista Cell evita la palabra clonación. Tan solo hay que fijarse en el título elegido, puramente descriptivo: «Células madre embrionarias humanas obtenidas por transferencia nuclear de células somáticas». A pesar de la voluntad por parte de los autores del estudio de pasar de puntillas por las posibles implicaciones que este éxito suponía para una hipotética y futura clonación humana, el debate se abrió rápidamente.

Aquel mismo día, los medios de comunicación electrónicos y audiovisuales de medio mundo recogían la historia. Al día siguiente, la mayoría de los periódicos españoles, si atendemos a las portadas destacaron precisamente esta posibilidad de una futura clonación humana. Así, El País (16/5/2013) titulaba: «Más cerca de la clonación humana. Científicos de Oregón consiguen células madre con la técnica que creó Dolly». El periódico El Mundo (16/5/2013) decía: «La réplica de células madre embrionarias abre la puerta a la clonación humana». 

El ABC (16/5/2013) tituló: «Primera clonación de células embrionarias de seres humanos». Y añadía como subtítulo «El  jefe del equipo científico, de la Universidad de Oregón, niega a ABC que su objetivo sea clonar personas». También destacaba en portada el editorial: «Ciencia y ética han de ser compatibles». Hubo, pues, una voluntad explícita por parte del periódico de dejar bien clara su postura sobre la cuestión. La Razón (16/5/2013) apostaba por un titular más interpretativo: «El salto al vacío de la clonación humana».  El subtítulo aclaraba también la posición del periódico sobre el tema: «Consiguen clonar células madre embrionarias a partir de un adulto. La comunidad científica alerta que el experimento no es eficaz ni ético».

La Vanguardia y El Periódico optaron por un enfoque más orientado a las posibilidades terapéuticas de la investigación. Así, La Vanguardia (16/5/2013) afirmaba: «Avance histórico en la clonación con fin curativo». Y en El Periódico (16/5/2013): «Clonación de células humanas. Un equipo de Oregón consigue un hito que abre la puerta a los autotrasplantes».

Posiciones para el debate

Durante los días siguientes, gran parte de los periódicos fijaron postura —como corresponde en un tema que suscita tal debate social— a través de sus editoriales.

El País recibía con optimismo la noticia. En su editorial «Clonación terapéutica» (17/5/2013) afirmaba que: “El éxito de la técnica en seres humanos supone un gran salto para la medicina regenerativa». Destacaba, de hecho, el papel que esta técnica puede llegar a tener en la reparación y trasplante de tejidos: «Se abre, por tanto, una nueva posibilidad para intentar crear órganos para trasplante o para reparar tejidos dañados. Al tener la misma carga genética del paciente, estos tejidos no provocarían rechazo».

En La Vanguardia, el director José Antich, en su columna editorial titulada «Clonación y bioética» (16/5/2013) afirmaba que la noticia «ha sido recibida por la comunidad científica como una hito sin precedentes en el ámbito de la genética». Aunque reconocía que la investigación «supone una inyección de esperanza en el camino para hallar una solución a algunas enfermedades», advertía: «Pero no debemos precipitarnos. Como es lógico, y desde el punto de vista de la bioética, este importante avance intensificará el debate abierto sobre los límites de la investigación científica. ¿Hasta dónde se debe llegar?». Y acababa diciendo: «Precisamente por eso, nunca está de más acompañar las buenas noticias que se producen en este campo de la investigación con la imprescindible revisión ética».

 

 

«La obtención de células madre embrionarias humanas con la técnica de transferencia nuclear ha reavivado los viejos temores a una posible clonación humana»

El mismo periódico, días después (20/5/20103) publicaba en la página de opinión un editorial, «El debate de las células madre», donde se incidía: «Es preciso aclarar que el descubrimiento científico de Oregón es un paso importante en el uso terapéutico de la genética, pero está lejos de ser definitivo, por lo que los científicos recomiendan no levantar demasiadas expectativas». El artículo reafirmaba la postura de equilibrio mantenida por el periódico: «Se abre así una puerta al futuro. Pero también es cierto que los recelos éticos e, incluso el temor a un uso perverso no son cuestiones banales. Frente al beneficio de todo avance humano, a veces, se erigen resistencias por los riesgos que comporta».

En el editorial del ABC titulado «Ciencia y ética deben ser compatibles» (16/5/2013) se decía: «La clonación humana está expresamente prohibida por la ley española de Reproducción Asistida,  lo cual está plenamente justificado por razones morales y jurídicas». Y especificaba que «al amparo de las necesidades de la medicina no es admisible la degradación del ser humano hasta convertirlo en simple material de laboratorio».

El periódico, de carácter conservador, defendía establecer unos límites bioéticos y alertaba sobre los peligros que veía en este tipo de experimentación: «Es imprescindible también recordar ciertos proyectos científicos al servicio de regímenes totalitarios para tomar conciencia de las posibles repercusiones sociales y políticas de una extensión sin control de estos experimentos. Por tanto, bienvenidos sean los avances de los científicos, no de los aprendices de brujo, siempre y cuando los gobiernos, la opinión pública y los propios investigadores sean conscientes de que la Humanidad ya ha vivido los estragos de quienes siempre justifican los medios para lograr sus fines».

ruido y reflexión

El alboroto puede ser positivo si sirve, finalmente, para aclarar conceptos y reflexionar desde diversos puntos de vista sobre la cuestión. El problema es si resulta posible un debate sereno con tanto ruido aunque, de hecho, también ha permitido publicar artículos de carácter más divulgativo sobre las células madre, como estefirmado por Cristina Eguizabal en el digital Materia .

En el artículo publicado en Cell se habla de transferencia nuclear de células somáticas y no de clonación. El propio director del equipo de investigación, Shoukrat Mitalipov, reconoce que evitaron el concepto (El País, 20/5/2013): « La verdad es que nosotros nunca lo llamamos clonación, porque las células no se clonan. Se clonan los seres vivos, y nosotros nunca nos planteamos crear seres humanos». Y más adelante, añade: «… si se fija en el artículo no aparece la palabra clonación en todo el texto, solo se habla de reprogramación».  Esto demuestra que el debate está tan presente que no hace falta tan siquiera utilizar la palabra clonación. El adjetivo de estas células madre, «embrionarias», es suficiente para despertar la controversia. La noticia ha servido a determinados sectores, como la iglesia católica y otros, para volver a enarbolar la bandera de los peligros de una ciencia sin control, que avance más rápido que el debate ético y social.

Faltaría hacer un estudio comparativo que analizara el eco que ha obtenido la noticia en otros países y el debate que se ha generado. En España la investigación ha tenido un interés informativo añadido: el de la embrióloga Nuria Martí, quien llegó al equipo de Mitalipov después de ser despedida del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia en un ERE del año 2011. La joven se ha convertido así en paradigma de la situación provocada por los continuos recortes en ciencia que han propiciado la fuga de jóvenes altamente cualificados hacia grupos de investigación extranjeros. Una cuestión científica que tal vez requeriría ser abordada también desde una perspectiva ética.

Lucía Sapiña. Observatorio de les Dos Culturas. Revista Mètode, Universitat de València.
© Mètode 2013.

 

 

«El alboroto puede ser positivo si sirve, finalmente, para aclarar conceptos y reflexionar desde diversos puntos de vista sobre la cuestión»

© Mètode 2013

Observatori de les Dues Cultures, revista Mètode.

Llicenciada en Periodisme per la Universitat Autònoma de Barcelona i Màster en Història de la Ciència i Comunicació Científica per la Universitat de València. És membre de l’Observatori de les dues cultures, grup d’investigació pluridisciplinari de la Universitat de València que analitza les relacions entre periodisme i ciència. Actualment, la seua recerca se centra en la comunicació del càncer, tant en la premsa com en les xarxes socials.