Carlos Elías

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© Pablo Garrigós

Carlos Elías es licenciado en Química por la Universidad de La Laguna, donde años después se tituló en Periodismo. Actualmente es catedrático de Periodismo en la Universidad Carlos iii de Madrid. Con un perfil que mezcla letras y ciencias, es el mejor invitado posible para hablar de periodismo, ciencia y divulgación científica.

El carácter abierto y alegre de Carlos Elías se hace patente en las risas que se le escapan mientras habla. El profesor se muestra apasionado y gesticula sin parar. La experiencia laboral en diversos medios de comunicación le otorga unos conocimientos específicos sobre información que combina con el saber y el método que la química le ha aportado. No para de moverse en la silla mientras critica el sistema universitario y las tendencias actuales de la prensa generalista.

¿Qué papel representan los medios de comunicación en el desarrollo científico?

Los medios son muy importantes. Si no hubiera medios de comunicación, la mayoría de la población no conocería la Estación Espacial Internacional, no sabría nada sobre Marte, sobre el genoma… Lo que estamos detectando es que hay una especie de ciencia que está diseñada para aparecer en los medios de comunicación. Incluso la NASA adecuó su programa. ¡Un satélite de exploración tenía que posarse sobre un cometa el mismo día de San Valentín! La ciencia mediática, aquella que ajusta su programa al de los medios de comunicación, es la que se tiene que vigilar más. Es una perversión que no favorece la divulgación de la información científica. 

¿Cómo se puede acercar la información científica al público general y que este se muestre interesado por ella?

Por una parte, la teoría dice que se tiene que hacer la ciencia lo más comprensible y fácil posible, eliminar ecuaciones matemáticas, expresiones químicas… Es la tendencia que siguen los medios de comunicación. A pesar de eso, existe lo que llamamos «paradoja divulgacional». Nunca como ahora había habido tantos periodistas dedicados a la divulgación de la ciencia y nunca ha habido menos interés por la ciencia. Eso se constata con el número de matriculados en carreras de ciencia, que ha bajado significativamente. El curso 2004-2005 fue la primera vez en la historia de España que el número de estudiantes en ciencias de la comunicación superó al número de estudiantes de física, química y matemáticas juntos. No se estudia ciencia y en cambio se estudia mucho periodismo.

¿A qué se debe esta tendencia?
Existe un problema en los medios de comunicación: no están divulgando bien la ciencia y no se habla bien de la ciencia. En 1923, cuando Einstein visitó España, los diarios publicaron ecuaciones diferenciales en las crónicas y reportajes. Y eso no asustó al público, sino que lo atrajo, porque se podían evitar las ecuaciones y continuar leyendo perfectamente.

¿En qué situación queda hoy día el lenguaje científico en los medios de comunicación?

En una época en la que todo sale del armario, el lenguaje científico lo hemos metido dentro. Nadie sabe qué es una ecuación diferencial, aunque solo sea reconocerla. Yo creo que cometemos un error haciendo una ciencia comprensible sin su lenguaje. Porque la ciencia es lenguaje científico y de observación. Cometemos un error porque cuanto más se divulga menos interés hay por ella. ¿Hasta qué punto, si hablas de la teoría del big bang sin ecuaciones ni observaciones, es una teoría creíble? Tú puedes creértela porque eres más progre, pero también puedes pensar que es un cuento de hadas como lo es el Génesis. Sin la ecuación matemática y la observación, la ciencia es una historia más. No la podemos extirpar de las ecuaciones. Lo que estamos consiguiendo son consumidores de ciencia en lugar de productores de ciencia.

¿Qué opinión tiene sobre la inclusión en el programa educativo de Bachillerato de la asignatura «Ciencias del mundo contemporáneo»?
Tengo opiniones contrapuestas. Por una parte me parece muy positivo que por primera vez, desde la reforma de los años setenta, los bachilleres de letras estudien ciencias. Dar más horas de ciencia siempre es bueno. Pero tengo una opinión negativa y es que el Ministerio de Educación se encargó de que no apareciera lenguaje ni matemático ni químico en la asignatura. Se asumía que si se quería dar ciencia a los alumnos de letras no podía haber lenguaje científico. Este hecho es muy perjudicial para los alumnos, que después no pueden cambiar de carrera si quieren, y para el periodismo y la ciencia, ya que se limita la entrada de gente que podría ser muy buena. 

Decía en el prólogo de La ciencia a través del periodismo (Nivola Libros, 2003) que «para ser un buen periodista científico solo se necesitan dos requisitos: estudiar periodismo en la universidad y tener un interés por estos temas». Teniendo en cuenta la rapidez del desarrollo de la ciencia y de la tecnología hoy día, ¿se puede ser periodista científico sin estudios de esta rama?
Creo que las facultades de periodismo en España tienen unos planes de estudio nefastos. De hecho, la consecuencia más clara de este hecho es que cuantas más promociones salen de la facultad, peor es el periodismo que se hace. Eso no pasa en ninguna otra titulación. Existe una concepción errónea en los diarios: se cree que para hablar de economía no hace falta saber economía, sino haber estudiado periodismo. Con la ciencia pasa lo mismo y dicen que no hace falta saber de ciencia para divulgar información científica. Tan grave es este error que los grandes diarios, los periódicos de calidad, no están contratando a gente titulada en periodismo. En España, el diario que se toma como referencia, El País, no quiere gente de periodismo. ¡Si incluso su director es un químico!

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«La ciencia mediática, aquella que ajusta su agenda a la de los medios de comunicación, es la que se tiene que vigilar más. Es una perversión que no favorece la divulgación de la información científica»

«Para mí ‘Mètode’ es la mejor revista de divulgación científica que tenemos en España, porque apuesta por el rigor, y eso es muy importante»

 

 

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© Pablo Garrigós
  «Creo que Punset tiene un gran problema y es que no entiende la ciencia y, por tanto, se desvía muy fácilmente hacia la seudociencia. es una persona que no ha tenido la cortesía de estudiar un poco de ciencia»
Enlazando con este tema, ha existido la creencia de que existe un conflicto entre el científico y el periodista. ¿Existe en la actualidad?
La ciencia y el periodismo tienen el mismo objetivo: buscar la verdad y hacerla pública. Por tanto, no debería haber conflicto. Otra cosa es que, en Occidente, se ha considerado que el periodismo pertenece al ámbito de las letras, lo que no es cierto. En España hemos tenido muchos problemas porque las facultades de periodismo han estado dominadas por gente de historia. Es un problema excesivamente gremial. Además, en nuestro territorio, están mucho más separadas las ciencias de las letras. A mi parecer ninguna universidad española tiene un buen plan de estudios de periodismo. Los planes de estudios son malos, y con Bolonia, aún peores.

¿Se puede hacer periodismo científico de calidad en medios generalistas? ¿O es más sencillo divulgar ciencia en publicaciones especializadas?

En publicaciones especializadas como Mètode se hace periodismo de gran calidad tratando temas científicos muy interesantes. Para mí es la mejor revista de divulgación científica que tenemos en España, porque apuesta por el rigor, y eso es muy importante. Un diario generalista tiene otra audiencia, más general, y tiene que enfocar el mensaje hacia otro objetivo. La prensa escrita es un método de persuasión y no de información. Por eso digo a los científicos que vale más que ellos comenten las grandes oportunidades laborales que tiene ser científico. Es mejor que el diario divulgue la grandeza del oficio científico, del método, antes que resultados concretos de investigaciones. Esta es una vía que se puede utilizar. El científico debe usar los medios no para informar sino para persuadir de su mensaje. Otra cosa es que los periodistas capten esta persuasión.

¿A qué modelo de divulgación televisiva cree que se le debe prestar más atención?
Soy crítico con el programa de Punset [Redes]. Creo que Punset tiene un gran problema y es que no entiende la ciencia. Y por tanto se desvía muy fácilmente hacia la seudociencia. Es una persona que no ha tenido la cortesía de estudiar un poco de ciencia para presentar un programa de ciencia. En Redes muchas veces se roza el esoterismo y la seudociencia. Ha sido muy criticado y es muy criticado dentro de la comunidad científica. Me parece duro que en un medio público, como es La2 de TVE, y financiado con dinero público, haya un programa que no tenga una visión clara de la diferencia entre ciencia y seudociencia. Es un peligro. Por otro lado, creo que es importante la ciencia en televisión porque la mayoría de gente se informa de ciencia a través de la televisión, pero el formato televisivo es muy malo para la ciencia. Básicamente porque la televisión necesita imágenes y la ciencia no tiene imágenes. Por tanto, la televisión no es un medio adecuado para divulgar la ciencia. 

En su opinión, ¿el científico es un buen divulgador de información científica?

Hay de todo. Creo que hay un mito sobre el científico, que, por ser de ciencia, no sabe divulgar. La divulgación es una característica que podemos tener. No todo el mundo sirve para la televisión, ni para las matemáticas, tampoco para la divulgación. Hay gente que es buena y que debería potenciarlo y hay otros a los que no les puedes obligar a divulgar porque no se desenvuelven bien. Por ejemplo, los astrofísicos divulgan genial. Su ciencia no aporta económicamente mucho. Pero han divulgado tan bien su disciplina que la sociedad es capaz de financiar los supercaros instrumentos que necesitan para investigar. Divulgan muy bien. Ya les gustaría a los colegios de economistas tener la web que tiene la nasa.

Según su punto de vista, ¿cuál es el divulgador científico español que más le gusta? 
Hay que matizar que, divulgadores científicos, hay muchos, pero que sean buenos, pocos. A mí me gusta mucho Juan Luis Arsuaga. Ha conseguido combinar rigor académico con literatura y con un discurso divulgador. También me gusta mucho un divulgador valenciano, José Pío Beltrán. Es un científico que sabe divulgar. Me gusta mucho Martí Domínguez, director de Mètode. Son gente rigurosa y que sabe vender el mensaje científico. Siempre hablando de personas que vienen del mundo científico. Si hablamos de periodistas, para mí uno de los mejores es Javier Sampedro, de El País. Es el que mejor periodismo científico hace. 

Maite García Mestres. Estudiante de Periodismo en la Universitat de València.
© Mètode 69, Primavera 2011.

«Creo que hay un mito sobre el científico, que por ser de ciencia, no sabe divulgar. La divulgación es una característica que podemos tener. No todo el mundo sirve para la televisión, ni para las matemáticas, tampoco para la divulgación»

© Mètode 2011 - 69. Afinidades electivas - Número 69. Primavera 2011

Estudiante de Periodismo en la Universitat de València.