Diccionarios: el quid de la cuestión

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«Els diccionaris són plens de paraules gratis i certes», canta el grupo Antònia Font en «Me sobren paraules». Esta breve definición es perfecta. La referencia, el árbitro de la corrección semántica, es el diccionario. El uso cotidiano de las palabras y el sentido que les damos las acaba empujando dentro del diccionario y, como dice Quim Monzó, lo que está en el diccionario va a misa.

¿Y los diccionarios científicos? ¿Son ciertos? ¿Van a misa?

Hace muchos años alguien me regaló un diccionario de bolsillo: el diccionario de biología de Oxford University Press. No mucho más grande que una caja de paracetamol, contenía una gran cantidad de información y estaba muy bien presentado, con dibujos y esquemas. Las definiciones eran claras y precisas. Más que un diccionario, parecía una enciclopedia de bolsillo.

El diccionario es un género híbrido, aparentemente fácil pero endemoniadamente complicado. Tanto si es científico como si no, quien elabora un diccionario tiene que saber cuándo llega el momento de pararse. Si la definición es demasiado breve existe el riesgo de que solo la entiendan unos pocos. Una definición demasiado larga corre el riesgo de convertir el diccionario en una enciclopedia –o en un diccionario enciclopédico.

Y, mirándolo bien, el diccionario enciclopédico es una opción interesante, especialmente en ciencia. Normalmente tiene menos entradas que un diccionario de definiciones, pero más detalladas. Los diccionarios enciclopédicos de la editorial Dorling Kindersley, dirigidos a un público no profesional, tienen esta combinación de rigor y amenidad. Este tipo de diccionario a menudo hace un papel de referencia que sustituye al libro de texto.

Además del diccionario de definiciones y el diccionario enciclopédico, los lectores en lengua catalana disponemos de un tercer tipo de diccionario: el de traducciones. Nuestra referencia, en este caso, es el Termcat. A menudo las formas de decir las cosas son calcos del inglés u otros idiomas, y el Termcat nos ayuda a resolver la duda sobre cuál es la forma correcta de nombrarlas. El Termcat lleva años haciendo una labor brillante y rigurosa, con la excepción escandalosa del diccionario de homeopatía, que es un panfleto propagandístico sin ningún tipo de rigor científico por lo que respecta a las definiciones.

¿Qué futuro espera a los diccionarios en el tiempo de Wikipedia? No solo a los diccionarios científicos, evidentemente, pero en ciencia eso tiene una relevancia especial porque las definiciones dejan poco margen para las interpretaciones personales. Una persona que quiera conocer el significado de las palabras clonación o fotosíntesis tiene que poder confiar en lo que encuentre en Wikipedia. ¿Hasta qué punto es fiable esta fuente que no tiene el aval de entidades como el IEC o Oxford University Press, que están tras los diccionarios en papel de toda la vida?

La respuesta a esta pregunta tendrá que quedar pendiente, por ahora. Lo iremos viendo a medida que vayamos poniendo a prueba la viabilidad de trabajar en equipos informales, la capacidad de la comunidad para hacer de policía de definiciones erróneas o confusas, y la confianza que los usuarios depositen en estas fuentes en función del rendimiento que obtengan de ellas.

Bibliografía

Burnie, D., 1994. Dictionary of Nature. Dorling Kindersley, Londres.

Cabré i Playà, X., 2004. Diccionari d’homeopatia. Termcat, Barcelona.

© Mètode 2013 - 76. Mujeres y ciencia - Invierno 2012/13
Biólogo y escritor (Barcelona).