Un visitante interestelar

En 1972 Arthur C. Clarke publicó Cita con Rama. En esta novela se cuenta cómo un sistema de vigilancia espacial detecta un astro anómalo. El objeto, que es bautizado con el nombre de Rama, viaja a una velocidad inusualmente alta, lo que indica que no está ligado gravitatoriamente al Sol, sino que proviene de fuera del Sistema Solar. La sorpresa viene después: observaciones detalladas muestran que la forma no se asemeja a la de ningún asteroide: es alargado; cilíndrico, de hecho. Finalmente, Rama resulta ser un objeto artificial, un «arca de Noé» proveniente de otro sistema planetario rumbo a lo desconocido que en un momento dado comienza misteriosamente a acelerar para escapar del Sol pese a no tener aparentemente ningún medio de propulsión.

En 2017 un sistema de vigilancia espacial, Pan-STARRS, encontró un astro anómalo. El objeto viajaba a una velocidad inusualmente alta, lo que indica que no está ligado gravitatoriamente al Sol, sino que proviene de fuera del Sistema Solar. Observaciones detalladas mostraron que la forma no se asemeja a la de ningún asteroide, sino que es alargado, más o menos cilíndrico, cinco veces más largo que ancho. Al menos es lo que se deduce de su curva de luz, pues las imágenes solo muestran un punto. Para consternación (y protesta) de muchos astrónomos, el objeto no recibió el nombre de Rama, sino que fue bautizado como ‘Oumuamua, vocablo hawaiano que significa “el primero venido de lejos”. La Unión Astronómica Internacional ha creado una nueva designación para este tipo de objetos, los objetos I (de interestelares), siendo así ‘Oumuamua el 1I.

‘Oumuamua fue descubierto cuando ya comenzaba a alejarse del Sol, cuarenta días después de su perihelio. Y pese a su cercanía al astro rey (más o menos la distancia de Mercurio al Sol) no mostró signos de actividad cometaria; ni rastro de una cola, ni evaporación de agua u otros volátiles. Si en el pasado había sido un cometa, nada de hielo le quedaba ya. Todo parecía indicar que era un asteroide inerte, aunque con una forma extraña. Sin embargo, estudios posteriores de la posición de ‘Oumuamua han demostrado que el objeto misteriosamente está acelerándose pese a no tener aparentemente ningún medio de propulsión. La presión ejercida por la expulsión de gases podría ciertamente empujar al objeto. Pero no está expulsando gases. Por tanto ¿qué está impulsando a ‘Oumuamua?

«Cuando en astronomía tenemos un misterio sin explicar es tentador recurrir a la hipótesis “inteligencia alienígena”».

Cuando en astronomía tenemos un misterio sin explicar es tentador recurrir a la hipótesis «inteligencia alienígena». Tal fue el caso de los púlsares, la señal «Wow!», las FRB (ráfagas rápidas de radio, en sus siglas en inglés), la estrella KIC 8462852… Y tal ha sido el caso de ‘Oumuamua. Un artículo publicado en noviembre de 2018 por Bialy y Loeb, investigadores del Harvard Smithsonian Center for Astrophysics, apunta a que no se puede descartar que ‘Oumuamua sea una vela solar extraterrestre que esté siendo impulsada por la radiación del Sol (lo que, por cierto, recuerda el inicio de otra novela, La paja en el ojo de Dios, de Niven y Pournelle). Ciertamente una forma alargada como un puro no es ni mucho menos la mejor forma para una vela solar, pero los investigadores no descartan que pueda ser un fragmento de vela rota.

Por desgracia no hay forma de confirmar ni refutar esta teoría. ‘Oumuamua se aleja cada vez más del Sol y finalmente escapará de nuestro Sistema Solar. No tenemos telescopios capaces de darnos una imagen detallada del objeto, ni cohetes capaces de llegar a las velocidades necesarias para alcanzarlo. Solo podemos esperar, e intentar detectar a tiempo otro objeto similar que en un futuro pudiera eventualmente ingresar en nuestro Sistema Solar.
Después de todo, como afirmaba Arthur C. Clarke en la última frase de su novela, «los ramanes lo hacen todo por triplicado».

Fernando Ballesteros. Observatorio Astronómico de la Universitat de València.

© Mètode 2019 - 101. La memoria de los huesos - Volumen 2 (2019)
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Investigador del Observatorio Astronómico de la Universitat de València.