Antonio González Bueno

En el último tercio del siglo XVIII la corona española se incorporó a la práctica de promover expediciones que, junto a la reivindicación sobre los territorios visitados, elaboraran también estudios y catálogos de las riquezas naturales encontradas. La mayoría de los expedicionarios se toparon a la vuelta con la incomprensión y el olvido de las mismas instituciones que habían promovido su viaje.
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