(Re)considerando a los neandertales

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© A. M. Orts

De izquierda a derecha, arriba, Ernestina Badal y Valentín Villaverde, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universitat de València.

Un grupo de investigación internacional y pluridisciplinario, dirigido por João Zilhão, de la Universidad de Bristol, ha hecho un estudio esmerado de un curioso hallazgo arqueológico: en la Cueva de los Aviones y en la Cueva Antón, en tierras murcianas, se han encontrado objetos de ornamentación pertenecientes a los neandertales de una época anterior a la llegada de los cromañones. Este descubrimiento, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, significa una prueba importantísima de las capacidades de los neandertales y ha contado con la participación de investigadores de la Universitat de València: Valentín Villaverde y Ernestina Badal, del Departamento de Prehistoria y Arqueología, y Clodoaldo Roldán y Sonia Murcia, del Instituto de Ciencia de los Materiales. Los cuatro participan en «La Charla».

Podemos afirmar que los neandertales tenían elementos genuinos de ornamentación?
Valentín Villaverde: ¿Distintos a los de los humanos modernos? No es exactamente eso… Utilizan conchas perforadas y pigmentadas, que son las mismas que emplean los humanos modernos posteriores, los cromañones, y los humanos modernos antiguos, de hace 90.000 años. La novedad es que aparecen en un contexto cronológico que está fuera de ninguna duda que pudiese haber una posible imitación.
Clodoaldo Roldán: Siempre se había planteado la cuestión de si los neandertales se habían copiado de sus coetáneos.
V. Villaverde: Estamos hablando de hace 50.000 años, en una zona de la Península alejada en aquel momento de la llegada de los humanos anatómicamente modernos, que no vienen hasta hace más o menos 40.000 años. Por tanto, no hay ninguna discusión posible: lo que hemos encontrado no es una copia.

¿Pensar que los neandertales copiaban a los cromañones significa que eran inferiores en cuanto a capacidades?
Ernestina Badal: Por copiar no. De hecho, en las sociedades actuales, unos grupos humanos copian a otros.
V. Villaverde: El hecho de saber que se imitan, además, es ya la prueba de una capacidad. No tiene sentido imitar objetos de ornamentación si no los quieres utilizar con un significado. Tiene un factor de relación social, una información de estatus, de sexo, de situación civil…

Entonces, a pesar de que durante mucho tiempo se ha pensado que las capacidades mentales de los neandertales eran inferiores, ¿tenían un pensamiento simbólico y artístico mayor de lo que pensábamos?
V. Villaverde: Sí, tenían un pensamiento simbólico y artístico.
C. Roldán: La cuestión es, ¿cómo lo cuantificamos?
V. Villaverde: Los neandertales entierran a sus muertos. Un grupo de homínidos que es capaz de enterrar a los muertos tiene que tener un pensamiento complejo. No lo hacen por una simple cuestión aséptica, ya que los enterramientos se acompañan a veces de ofrendas. El pensamiento simbólico, artístico y este tipo de manifestaciones tienen que ver con la complejidad social. ¿Un bosquimano tiene unas capacidades cognitivas diferentes a nosotros? No. Pero ¿emplea los ornamentos que nosotros utilizamos? Tampoco. Porque su sistema social y sus necesidades sociales son diferentes. Se trata de poner el acento en las circunstancias históricas, no en las capacidades cognitivas.

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© A. M. Orts
 

Sonia Murcia y Clodoaldo Roldán, del Instituto de Ciencia de los Materiales de la Universitat de València.

La segunda evidencia que han analizado son los colorantes. ¿El hecho de encontrar restos de pigmentos significa que pintaban y se pintaban?
C. Roldán: Lógicamente, un adorno con una decoración hecha de un determinado tipo de pigmento muestra una utilización con una determinada finalidad. Ahora bien, ¿para qué más lo utilizaban? Es una suposición lógica pensar que los usaban tanto para adornarse el cuerpo como para curtir pieles…
Sonia Murcia: Un hecho importante es que el análisis determina que hubo una mezcla artificial de diversos compuestos. Independientemente, los compuestos se encuentran en la zona en donde habitan, pero el hecho de que se encuentren unidos significa que ha habido una receta y una elaboración. Si hay una elaboración significa que hay un objetivo. No es un hecho azaroso sino intencionado.
V. Villaverde: Esta es la parte más innovadora de la investigación. Los pigmentos están documentados en los neandertales desde hace muchos años. Pero el hecho de conseguir una mezcla de colorantes es ya un paso muy importante.

¿Qué técnicas se han empleado para analizar estos pigmentos?
C. Roldán: Se ha utilizado un amplio abanico de técnicas, como la fluorescencia de rayos X y la espectroscopia Raman. Hemos hecho, en principio, una aproximación no destructiva, para caracterizar la materia prima y tener una información inicial sin dañar el objeto. También hemos empleado microscopia electrónica, que sí que exige tomar cantidades pequeñas de muestra. Un aspecto muy importante es realizar la mínima interacción posible sobre el objeto, ya que tiene un valor museístico y antropológico incalculable. Hemos aplicado técnicas no destructivas, no invasivas, que nos han permitido caracterizar el objeto manteniendo su integridad.
E. Badal: Aparte de los pigmentos, hemos analizado los carbones que se encontraron en Cueva Antón, que son de pinocha y fueron recogidos y quemados por los neandertales. Estos mismos carbones, posteriormente, se dataron por el método de radiocarbono y nos han permitido demostrar la antigüedad de los hallazgos, es decir, de las conchas perforadas y pigmentadas.

Me llama mucho la atención el carácter multidisciplinario de la investigación. Arqueólogos y físicos trabajan codo con codo. ¿Cómo ha ido la experiencia?
V. Villaverde: Nosotros tenemos una trayectoria larga como grupo. La experiencia es muy positiva, estamos muy esperanzados con los resultados de esta investigación y otras líneas de trabajo que estamos desarrollando. Hoy en día la arqueología tiene esta vertiente interdisciplinar y científica. Este trabajo habría sido imposible si no hubiéramos formado este equipo, en el que también han participado químicos, biólogos y geólogos. Es un trabajo donde todas las disciplinas se complementan. La fuerza está ahí.
S. Murcia: Hay una ciencia que se llama arqueometría, que nace en los años sesenta en Inglaterra y que se caracteriza precisamente por la multidisciplinariedad. En España no está muy difundida por las diferencias entre los distintos especialistas. Afortunadamente, se va implantando esporádicamente con éxito, como en nuestro caso.
C. Roldán: Desde el punto de vista docente siempre ponemos un especial énfasis a nuestros alumnos en que un análisis de cualquier tipo realizado únicamente desde una disciplina implica una visión sesgada.

The Guardian publicó un editorial donde pedía disculpas por el uso que había hecho hasta el momento de la palabra neandertal, asociándola al término primitivo en un sentido peyorativo. ¿Qué piensan de la repercusión mediática de su investigación?
V. Villaverde: Vemos con simpatía la repercusión mediática, pero más allá de eso tampoco la valoramos en exceso. Sabemos que tiene interés público.
E. Badal: Los neandertales son muy semejantes a nosotros. Y nos fascinan.
V. Villaverde: Esto dignifica el papel histórico de los neandertales en nuestro proceso evolutivo, pero tampoco lancemos las campanas al vuelo. Simplemente es un tema que ha tenido impacto.

Si aún hay alguien que piense que el neandertal es un hombre primitivo rudo y sin capacidad simbólica, mejor que haga como The Guardian y lo reconsidere…
V. Villaverde: ¡Más les vale! [Risas.] Pero cuidado, los neandertales están a un nivel de desarrollo tecnológico que es diferente al de los cromañones. De hecho son una línea que acaba extinguiéndose. Hubo un choque de civilizaciones, una gran variedad de situaciones de interacción social y cultural entre ambos grupos. ¿Eran los unos inferiores a los otros? No. Eran culturas distintas.

Àlex M. Orts. Estudiante de periodismo, Universitat de València.
© Mètode 65, Primavera 2010.

   «Los neandertales entierran a sus muertos. Un grupo de homínidos que es capaz de enterrar a los muertos ha de tener un pensamiento complejo»
(Valentín Villaverde)
© Mètode 2011 - 65. Nano - Número 65. Primavera 2010

Licenciado en Periodismo (Valencia).

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