Una exposición para descubrir a Eugeni Sierra

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Eugeni Sierra, en el mundo de la botánica española, es una leyenda. Más de cincuenta años de actividad ininterrumpida le llevaron, desde ilustrar una obra clave, Plantas medicinales de Pius Font i Quer a finales de los cuarenta, a ilustrar los primeros tomos de otra obra de referencia, Flora ibérica. Se cierra el círculo de un artista irrepetible cuya historia y peripecias personales darían para una buena novela. «Descubrir a Eugeni Sierra. Tras los pasos de un ilustrador internacional», exposición que se muestra en el Instituto Botánico de Barcelona, nos da una buena idea de la trascendencia de una figura unida irremisiblemente a la propia historia del Instituto. Sierra fue, como tantos otros jóvenes talentos, una hechura del fundador del Instituto Botánico, Pius Font i Quer, que fue crucial en su formación y en su dedicación a la ilustración botánica. Sierra fue un ilustrador genial, un trabajador incansable, un observador agudísimo y un buen botánico. Su obra no se puede entender sin esas premisas. Uno de los mayores valores de la exposición «Descubrir a Eugeni Sierra», comisariada por Carles Puche y Carme Puche, es descubrir lo que había tras esa obra descomunal, en cantidad y en calidad. Sólo otro ilustrador como Carles Puche podía llegar a explicarnos la complejidad de su trabajo y la minuciosidad del método de Sierra.

Una de las sorpresas del artista es que aquella primera figura del dibujo botánico tenía una naturalidad de trato, una sencillez y una amabilidad que todos los que le conocimos como profesional hemos resaltado: basta escuchar la opinión de los entrevistados en el audiovisual que corona la exposición. La llaneza con la que Sierra se relacionaba con sus colegas era más el trato fácil del artesano que la soberbia del artista. Y sostuvo ese talante hasta el final, que tuvo que ser muy triste. Pero no perdió nunca ni el buen humor ni, sobre todo, su tremenda dignidad. Es probable que su vida difícil en nuestra convulsa posguerra le enseñara a llevar los vaivenes de la fortuna con una suprema elegancia. De esa vida agitada queda constancia en el gran trabajo biográfico que nos regala Carme Puche en el catálogo de la exposición. Es una biografía que no puede leerse sin tristeza y la de Sierra hubiera sido la de uno de los muchos perdedores de esos durísimos años cincuenta si no hubiera sido por su legado artístico. Sin duda, su arte fue su mejor refugio y al final de su vida probablemente el único. Esta exposición es el mejor homenaje al talento del gran artista que fue Eugeni Sierra.

Alfonso Susanna. Director del Instituto Botánico de Barcelona.
© Mètode 68, Invierno 2010/11

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Descubrir Eugeni Serra. Los pasos de un ilustrador internacional.
© Mètode 2011 - 68. Después de la crisis - Número 68. Invierno 2010/11

Director del Instituto Botánico de Barcelona.

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