El combustible del futuro

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© J. V. Bernabeu Pardo
 

«La utilización de plantas como el Miscanthus, cuya combustión expulsa el mismo CO2 que la planta absorbe durante su crecimiento, no comportaría una mayor concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, principal causa del efecto invernadero»

En la actualidad, 6.800 millones de individuos pueblan la Tierra. Dentro de cuarenta años, lo harán 9.000 millones, según las últimas estimaciones de la ONU. Ante tal previsión, cabe preguntarse si el planeta está preparado para soportar este crecimiento poblacional, teniendo en cuenta que el modo de vida de las sociedades está fundamentado en el consumo energético. ¿Hasta cuándo podremos seguir viviendo al ritmo actual? El científico del Collège de France Paul Colonna visitó el pasado 24 de abril el Instituto Francés de Valencia para ofrecer una conferencia acerca de los biocombustibles, la fuente de energía del futuro que se está investigando en el presente.

El ingeniero agrónomo, doctorado por la Universidad de París VI en Físicoquímica, es delegado en el INRA (Institut National de Recherche Agraire) para el Desarrollo Sostenible. Allí, Paul Colonna dirige el Instituto Carnot para las Bioenergías, las biomoléculas y los biomateriales del carbono renovable. En su ponencia, el investigador explicó los últimos avances para la obtención de combustibles a partir de carbono renovable, a partir de la utilización de la biomasa o de hierbas como el Miscanthus, una especie vegetal procedente de Japón y que está revolucionando el panorama energético de Francia en los últimos años.

Según Paul Colonna, la utilización de carbono biológico se perfila como la opción más viable para sustituir el uso de combustibles fósiles, demasiado nocivos para la atmósfera. Y es que, mientras que la combustión del petróleo y sus derivados devuelve a la atmósfera el CO2 que, durante milenios, se había sedimentado en el subsuelo (hecho que, por otro lado, permitió la vida terrestre), la utilización de plantas como el miscanthus no comportaría una mayor concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, dado que su combustión expulsa el mismo CO2 que la planta absorbe durante su crecimiento. El investigador francés resaltó que el problema del cambio climático requiere de medidas «urgentes» encaminadas a cambiar el modelo de desarrollo actual. Hay que actuar rápidamente, o las consecuencias podrían ser irreversibles: el aumento de las temperaturas obligará a las poblaciones de los países del sur a emigrar masivamente hacia el norte, indicó el científico, por lo que la optimización de recursos naturales será imprescindible.

 

 

 

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© J. V. Bernabeu Pardo
 «En su sede alicantina, BFS concentra una gran cantidad de microalgas que se reproducen gracias al CO2 emitido por una cementera ubicada en un punto cercano. Cada día, parte de ese líquido se extrae y se filtra para obtener biomasa»

Algunos países ya se están «preparando» ante estos desafíos, explicó Paul Colonna, como el Reino Unido o Alemania, donde se están llevando a cabo iniciativas a nivel local dirigidas a reorientar la producción económica hacia una bio-economía. Este sistema se basa en la explotación de la biomasa y la biotecnología para producir crecimiento económico sin aumentar la huella ecológica, mediante la relocalización empresarial y la potenciación de la bio/agro-industria. Los estudios que se llevan a cabo en instituciones como el INRA resultan, pues, fundamentales.

Empresas multinacionales como BP o BFS ya están buscando la forma de obtener biofuel a gran escala para sustituir el uso de carbono fosilizado. En Alicante, por ejemplo, BFS ha avanzado mucho en los últimos años en el uso de microalgas, un organismo con una potencia de síntesis carbónica 10 veces superior a la de cualquier planta terrestre superior. En su central alicantina, BFS concentra una gran cantidad de microalgas que se reproducen gracias al CO2 emitido por una cementera ubicada en un punto cercano. Cada día, parte de ese líquido se extrae y se filtra para obtener biomasa. Por su parte, la británica BP donó 500 millones de dólares a la Universidad de Berkeley (California) en 2007 para que cree una biomolécula de transformación de la biomasa. Este es el otro campo al que se refirió Paul Colonna durante su intervención, el de la concepción de moléculas de etanol a partir de la mutagénesis dirigida de enzimas provenientes de especies salvajes.

«Hace falta una visión holística de la situación», concluyó Paul Colonna, «en la que se consideren todos los componentes del conjunto para darnos cuenta de que el funcionamiento del sistema que hemos creado no es infinito».

José Vicente Bernabeu Pardo. Estudiante de Periodismo de la Universitat de València.

  
© Mètode 2012

Estudiante de periodismo de la Universitat de València.