El genoma humano no es patentable

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La sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos, que prohíbe patentar material genético humano, ha supuesto una revolución para el mundo de la ciencia, y el colectivo científico ha acogido la noticia con gran satisfacción. Hasta el momento, la empresa norteamericana Myriad Genetics poseía la propiedad industrial y explotación comercial de los genes BRCA1 i BRCA2, cuyo análisis servía para medir el riesgo de desarrollar cáncer de ovario y mama. Esto impedía a otras compañías investigar libremente utilizando los genes mencionados para realizar diagnósticos genéticos. Ahora el escenario es diferente, entre otras cuestiones porque la competitividad en el mercado aumentará, abaratando el precio de los test que serán accesibles para más personas. Mètode ha consultado a algunos expertos sobre el genoma y la investigación en cáncer para conocer sus valoraciones.

  

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Jaume Bertranpetit
«Es absurdo patentar lo que se descubre porque ya existe previamente, no se ha inventado»
Catedrático de Biología en la Universidad Pompeu Fabra (UPF)

¿Qué rumbo toma a partir de ahora la investigación biomédica?
No va a cambiar nada. El punto conflictivo es que se habían aceptado patentes sobre secuencias humanas naturales (naturally occurring). Todo el mundo está de acuerdo en que deben patentarse los inventos, pero no los descubrimientos porque ya existen. Además, hacer un diagnóstico genético consiste en describir una cosa que estás viendo. Hasta ahora si querías secuenciar el gen BRCA1 o el BRCA2 para diagnosticar tenías que pagar dinero a Myriad Genetics. No tenía ningún sentido.

La sentencia deja la puerta abierta a patentar ADN sintético (productos artificiales derivados del gen). ¿Qué utilidades podría tener y cuál es su valoración de dicha decisión?
Cualquier invento de cualquier material es patentable. Quizá de cara al futuro seremos capaces de inventar cosas que la naturaleza no ha inventado. Esto es interesante para los que trabajan en biotecnología y biología sintética.

Desde la industria farmacéutica suele recurrirse al argumento de que sin la protección de la propiedad intelectual «será más difícil atraer inversores para seguir investigando en la lucha contra el cáncer porque las patentes garantizan un retorno de esa inversión». ¿Qué opina?
Las patentes solo deberían ser válidas para invenciones, nunca para diagnósticos, a menos que haya una tecnología muy específica para hacerlos. Es incomprensible concebir una patente cuando se utilizan las tecnologías estándares para describir algo que estamos viendo y ya existe.

¿Considera que esta sentencia podría servir de precedente en referencia a otro tipo de patentes, como por ejemplo vacunas o antibióticos?
No, no rotundo, porque son inventos. La lección más bonita que podemos extraer de esta sentencia es coger cuando Craig Venter intentó patentar todas las secuencias humanas en nombre del National Institute of Health, un organismo público. Entonces la pregunta es: ¿estaba bien hacerlo? Y uno se dice: «Hombre, es que lo hizo por si acaso, no fuese que alguien lo pudiera patentar antes.» Como ahora ya sabemos que no se podrá dar ese caso porque no es legal, todo el mundo tranquilo.

 

 

 

«Las patentes solo deberían ser válidas para invenciones, nunca para diagnósticos, a menos que haya una tecnología muy específica para hacerlos»

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Ana Cuenda
«Patentar un gen humano no es ético»
Directora del Departamento de Inmunología Oncológica del Centro Nacional de Biotecnología

¿Qué rumbo toma a partir de ahora la investigación biomédica?
Supone un gran avance para los científicos porque podrán investigar más libremente los genes en cuestión, algunos de ellos implicados en enfermedades relacionadas con el cáncer, y que el resultado se traduzca en una aplicación terapéutica para los enfermos.

¿Qué cambia entonces la sentencia en el campo de la investigación en cáncer?
A rasgos generales, la eliminación de la traba que suponían las patentes de los genes humanos agilizará en gran medida los procesos científicos, que se desarrollarán más rápido y en mayor cantidad, puesto que desaparece esa restricción.

Desde la industria farmacéutica suele recurrirse al argumento de que sin la protección de la propiedad intelectual «será más difícil atraer inversores para seguir investigando en la lucha contra el cáncer porque las patentes garantizan un retorno de esa inversión». ¿Qué opina?
Creo que en un sentido esta afirmación puede ser cierta para las empresas farmacéuticas, pero a la larga considero que es todo lo contrario. Cuanto más conocimiento se genere sobre el cáncer, más beneficio puede traer para ellos porque la investigación no estará restringida a unos pocos.

Aunque sabemos que ya no es legal ¿es ético patentar gen humano?
Mi visión personal es que no. Se trata de algo que debería ser accesible a todos, porque todo el mundo se pone enfermo y tiene derecho a curarse. Aunque podría ser entendible que para ellos todo esto es un negocio y que quieren tener sus beneficios.

 

 

 

 

«La eliminación de la traba que suponían las patentes de los genes humanos agilizará en gran medida los procesos científicos, que se desarrollarán más rápido y en mayor cantidad»

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© CSIC

José Pío Beltrán
«Es una barbaridad que alguien sea el dueño de un gen»
Delegado institucional del CSIC en la Comunidad Valenciana

¿Qué rumbo toma a partir de ahora la investigación biomédica?
Es una cuestión complicada y habrá que ver qué ocurre. Quienes apoyan la postura tradicional americana de que los genes se pueden patentar han defendido que ese era el camino para poder dirigirnos hacia una medicina personalizada. Pero para ricos. La decisión de los jueces norteamericanos es muy sabia porque, en un mundo donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, sirve para equilibrar la balanza.

La sentencia deja la puerta abierta a patentar ADN sintético (productos artificiales derivados del gen). ¿Qué utilidades podría tener y cuál es su valoración de dicha decisión?
Todavía no tiene mucha utilidad, pero una vez es posible cortar y pegar el material genético se abre la puerta a la síntesis de genes que no existen en la naturaleza y a buscar aplicaciones prácticas. La diferencia es que aquí no hablamos de algo que es patrimonio de la humanidad, sino de algo que surge en un laboratorio.

Desde la industria farmacéutica suele recurrirse al argumento de que sin la protección de la propiedad intelectual «será más difícil atraer inversores para seguir investigando en la lucha contra el cáncer porque las patentes garantizan un retorno de esa inversión». ¿Qué opina?
Sí, supone un revés para las empresas que intentan comprender las bases genéticas y moleculares de las enfermedades. Pero no es un revés dramático porque hay mucho camino para recuperar esas inversiones. Lo que está claro es que nadie puede ser el dueño de un gen, eso es una barbaridad. Aunque creo que lo que sí se debe poder proteger es los usos que se le de a ese material genético. Por ejemplo, si a partir de él alguien diseñara un procedimiento para prevenir o curar una enfermedad, ahí hay una propiedad intelectual a defender, lo que no significa que otra empresa no pueda diseñar otro procedimiento a partir de esos mismos genes.

¿Considera que esta sentencia podría servir de precedente en referencia a otro tipo de patentes, como por ejemplo vacunas o antibióticos?
No se puede permitir que el material genético pueda patentarse, y esto debería extenderse también a plantas y animales, no sólo a los genes humanos.

 

 

 

 

«No se puede permitir que el material genético pueda patentarse, y esto debería extenderse también a plantas y animales, no sólo a los genes humanos»

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Manuel Pérez Alonso
«Casi el 30% de los genes humanos estaban patentados antes de la sentencia»
Bioemprendedor y presidente de Bioval (Bioregión de la Comunitdad Valenciana)

¿Qué rumbo toma a partir de ahora la investigación biomédica?
Esta decisión judicial afecta a miles y miles de patentes ya existentes. De ahora en adelante numerosos laboratorios, públicos y privados, van a poder utilizar conocimientos y aplicaciones derivadas sin depender de que las patentes que los controlaban, porque hasta entonces era la empresa propietaria quien tenía que autorizar para poder trabajar sobre ellos. Aproximadamente un 30% de los genes humanos estaban patentados hasta el fallo de la sentencia. Por tanto, a raíz de esto se espera una gran extensión de las aplicaciones médicas en el campo de la genética.

La sentencia deja la puerta abierta a patentar ADN sintético (productos artificiales derivados del gen). ¿Qué utilidades podría tener y cuál es su valoración de dicha decisión?
Es lo que llamamos moléculas de ADN recombinante, que entre otras cosas sirven para crear herramientas útiles en el descubrimiento de fármacos. En esta rama de la biotecnología es necesario garantizar una protección que incentive a investigar.

Desde la industria farmacéutica suele recurrirse al argumento de que sin la protección de la propiedad intelectual «será más difícil atraer inversores para seguir investigando en la lucha contra el cáncer porque las patentes garantizan un retorno de esa inversión». ¿Qué opina?
En mi opinión este principio no es aplicable al campo del diagnóstico, porque creo que sí es posible atraer inversores aunque no existan patentes. Las que había carecían totalmente de sentido, no tenían ninguna razón de ser. Y este absurdo se ha vivido durante muchos años.

 

 

 

«Numerosos laboratorios, públicos y privados, van a poder utilizar conocimientos y aplicaciones derivadas sin depender de que las patentes que los controlaban»

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© CNIO

Alfonso Valencia
«Ahora las empresas buscarán la sofisticación en la manipulación genética para justificar el invento»
Vicedirector de investigación del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)

¿Qué rumbo toma a partir de ahora la investigación biomédica?
Uno de los cambios es que habrá mayor facilidad para que las empresas puedan realizar test de diagnóstico, lo que considero muy positivo. Pero una consecuencia inesperada que puede ocurrir es que las compañías tenderán a buscar la sofisticación en la manipulación de los genes para justificar un hecho inventivo, ya que la sentencia enfatiza que los productos derivados de los genes sí serán patentables. Habrá más oportunidad de negocio en el sector de la biología sintética.

Desde la industria farmacéutica suele recurrirse al argumento de que sin la protección de la propiedad intelectual «será más difícil atraer inversores para seguir investigando en la lucha contra el cáncer porque las patentes garantizan un retorno de esa inversión». ¿Qué opina?
Es difícil saber hasta qué punto estas afirmaciones son ciertas o se corresponden con un temor infundado y un tanto proteccionista de sus intereses. La secuenciación del genoma humano ha promovido un crecimiento importante de la industria, con la creación de entre 350.000 y 400.000 empleos en Estados Unidos. Parece que los números no avalan la idea de que la falta de patentes sobre los genes vaya a perjudicar a la industria.

Aunque sabemos que ya no es legal ¿es ético patentar gen humano?
No sólo es poco ético, sino que además poco razonable. Sería como patentar un árbol, o cualquier otra cosa que te encuentras en el mundo natural.

¿Esta sentencia podría servir de precedente en referencia a otro tipo de patentes, como por ejemplo vacunas o antibióticos?
Es claramente extensible a todo aquello que sean productos naturales, obtenidos directamente de la naturaleza, sean genomas u otros productos químicos, como por ejemplo proteínas.

Laura Garsando. Graduada en Periodismo por la Universitat de València.
© Mètode 2013.

 

 

 

 

«La secuenciación del genoma humano ha promovido un crecimiento importante de la industria. Los números no avalan la idea de que la falta de patentes sobre los genes vaya a perjudicar a la industria»

© Mètode 2013