Escuchar a los grillos, cigarras y saltamontes

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Guia sonora dels insectes de Catalunya: Grills, saltamartins i cigales, Rafael CarbonellyEloisa Matheu, publicat por Alosa y Museu de Granollers (Granollers, 2011, 56 páginas y un CD).

¿Quién no ha oído, en una serena noche de verano, el canto de un grillo? ¿A quién, de día, no le ha ensordecido el canto de las cigarras? ¿Quién, pues, podrá ignorar lo que tratamos hoy?

Este no es un gran libro. No podríamos calificarlo así si consideramos el grosor del lomo y sus medidas: 56 páginas de 14 × 13 cm. Sin embargo, es una gran obra. ¿Cómo puede ser? Pues porque ya sentenciaba Baltasar Gracián que «lo bueno, si breve, dos veces bueno»; o, como reza el adagio catalán, «al pot petit hi ha la bona confitura».

Y efectivamente encontraremos buena confitura. Para empezar, habla concisamente de los mecanismos de producción de sonido de los diferentes insectos, preferentemente los machos. Se puede generar frotando entre sí venas abultadas del primer par de alas endurecidas, o una de estas venas con el fémur, o haciendo vibrar unas membranas que utilizan la cavidad abdominal como caja de resonancia.

Después explica la importancia y tipología de los cantos: los de reclamo para contactar con otros ejemplares; los de rivalidad que emiten los machos para advertir de su presencia a competidores próximos; y los de celo, para atraer a las hembras.

Si salimos al campo, en especial en primavera o verano, ­oiremos un «concierto» de insectos sin director, es decir, que nos parecerá una barahúnda de ruidos indistinguibles y sin ninguna finalidad. Pues bien, el libreto que comentamos nos sacará de este error. Resulta que el canto de cada insecto es particular, y estudiándolo podemos medir varios parámetros físicos que nos permitirán describirlo. Y eso con tanta precisión que ha permitido diferenciar en dos especies lo que se pensaba que era una sola.

Cada sonido se caracteriza por su frecuencia, la longitud de onda, la tasa de sílabas por segundo, la agrupación de sílabas para formar un «esquema», la de estos para constituir un «esquema-secuencia» y finalmente un canto. Especialmente útiles son los oscilogramas, gráficas que representan el volumen (intensidad expresada en decibelios) en función del tiempo. Y todo ello se explica poniendo ejemplos concretos, que son muy ilustrativos.

A continuación viene la parte más extensa: las fichas de las especies. De cada una se indica el nombre científico, el nombre común en catalán, el ambiente en que se encuentra y una completa descripción del sonido; va acompañada de una fotografía de la especie en su entorno. La información se facilita con toda una serie de símbolos que expresan la intensidad del sonido, el hábitat en el que vive y la franja horaria en la que se puede oír. En total hay medio centenar de especies: 23 saltamontes,
22 grillos y 5 cigarras.

Sin embargo, si pensamos que todo esto es fascinante, aún nos queda el auténtico tesoro de esta obra: el CD. Es más pequeño que el libro y, por tanto, más valioso. En él encontraremos 55 grabaciones, las de los cincuenta cantos específicos y cinco más de regalo: lo que los autores llaman «paisajes sonoros», que nos permitirán trasladarnos a un campo florido de primavera mientras nos tomamos una cerveza en el sofá del comedor, en pleno invierno.

© Mètode 2013 - 76. Mujeres y ciencia - Invierno 2012/13

Biólogo, profesor, escritor y fotógrafo de naturaleza (Barcelona).