La utopía antiurbana nazi
El Plan General del Este
La Alemania nazi vio en el este europeo la oportunidad de ampliar su territorio, su espacio vital. Polonia sería el laboratorio de un inhumano plan de colonización, el Plan General del Este, que implicaba la sustitución de la población no aria por campesinos germánicos. La antiurbana ordenación del territorio lobotomizado fue detallada científicamente por un equipo de arquitectos, geógrafos y agronómos, bajo las órdenes de Heinrich Himmler. Los aspectos urbanísticos del utópico plan, basados en la teoría del lugar central, la autosuficiencia y la unidad vecinal, son de gran interés técnico, y ejercieron influencia en los poblados nuevos del franquismo. No se puede obviar, sin embargo, que, de haberse completado, el plan nazi hubiera supuesto el desplazamiento forzoso de 31 millones de europeos.
Palabras clave: Alemania nazi, Plan General del Este, ordenación del territorio, colonización, urbanismo.
Introducción
El urbanismo y la ordenación del territorio son disciplinas que históricamente se han enfocado de maneras notoriamente diferentes según los autores de los planes y según su época de redacción. Algunos han otorgado mayor protagonismo a la componente artística de la urbanística, mientras que otros la han enfocado como un problema estrictamente funcional a resolver de manera racional, es decir, como una ciencia. Los grandes trazados urbanos del Renacimiento y del Neoclasicismo, por ejemplo, tenían una componente principalmente formal, estética, basada en una visión morfológica de la ciudad y el territorio. El urbanismo del Movimiento Moderno de la primera mitad del siglo XX, sin embargo, tuvo una perspectiva sobre la planificación de la casa, la ciudad y el territorio esencialmente funcionalista, racional, entendiendo dicha disciplina de un modo científico-técnico.
Aunque por lo general el partido nazi abominó de la arquitectura moderna, por considerarla contraria a los principios clásicos que debían regir la nueva Alemania, en lo que respecta al urbanismo y la ordenación del territorio, su planificación se enfocó siguiendo máximas funcionalistas y racionalistas. Esto ocurrió especialmente en lo que se refiere a la colonización de los territorios del este, principalmente los territorios ocupados en Polonia entre 1939 y 1945. La colonización nazi de Polonia, tanto la de los territorios que fueron anexionados al Tercer Reich como la del Generalgouvernement o “Gobierno General”, fue un banco de pruebas en el que aplicar la ordenación del territorio entendida como una disciplina científico-técnica. Una ciencia que se plasmó en el llamado Generalplan Ost o “Plan General del Este”, dirigido entre 1940 y 1942 por Konrad Meyer-Hetling y supervisado por Heinrich Himmler. Un plan para organizar la sustitución de la población polaca por colonos germánicos y el consiguiente establecimiento de nuevas villas de estilo alemán, como primera prueba urbanístico-territorial para la más ambiciosa conquista de todo el sur y el este europeo, incluido el territorio soviético (Segal, 1942, p. 15.
El este en el imaginario germánico
Existía un mito en cierto imaginario colectivo alemán, según el cual sus territorios del este de Europa fueron ocupados ilegítimamente por pueblos eslavos y bálticos gracias a las invasiones bárbaras (hunos, ávaros…) acaecidas tras la caída del Imperio romano. La añoranza de esa antigua Germania Magna fue uno de los motores intelectuales que impulsaron a los nazis a anexionar e invadir Austria y parte de Checoslovaquia, Polonia y Lituania. Esos territorios orientales formaban el supuesto Lebensraum (“espacio vital”) de Alemania en el ideario nazi, que hizo una lectura interesada de ese concepto geopolítico creado por el geógrafo Friedrich Ratzel a principios del siglo XX (Dwork y Van Pelt, 2008, p. 82). El propio Hitler dedicó un capítulo de su Mein Kampf a la «orientación política hacia el este», explicando que uno de los mayores problemas de Alemania era precisamente su alta densidad poblacional, por lo que su más urgente necesidad al respecto era conseguir un territorio lo suficientemente extenso (Hitler, 1936, pp. 726–758). Cartógrafos como Arnold Hillen-Ziegfeld publicaron mapas que la propaganda nazi usó convenientemente para explicar visualmente esa necesidad de ampliar el espacio vital de Alemania hacia el este, al mostrar las regiones germanófonas existentes fuera del Reich, que según los nazis quedaron aisladas tras el Tratado de Versalles de 1919 (Figura 1).
El ruralismo en el ideario nazi
El Drang nach Osten (“empuje hacia el este”) se debería basar en el campesino germánico como perfecto colono. El Wehrbauer o granjero-soldado se encargaría de defender los territorios orientales conquistados y germanizarlos según el ideario nazi. Un ideario basado en el movimiento Völkisch (“ruralismo populista”), que promulgaba, de manera romántica y antiurbana, que la vida más sana era la apegada a la tierra, por lo que era necesaria una organizada vuelta al campo. Esa vida productiva, además, ayudaría a que el Reich no dependiera tanto de la importación de alimentos. El resultado de la unión de esa idea con el nacionalismo alemán se resume en el lema Blut und Boden (“sangre y tierra”) que haría suyo el partido nazi. Para ello, fueron decisivos tanto el movimiento de la Liga Artaman como los escritos del ingeniero agrónomo Walther Darré, ministro de Agricultura y Abastecimiento entre 1933 y 1942, cuyas ambiciones compartidas se centraban en renovar la raza germana mediante asentamientos agrícolas y ganaderos en el campo, formados especialmente por jóvenes hasta entonces urbanitas (Dwork y Van Pelt, 2008, pp. 78–79). Y el lugar perfecto para ello era el este europeo. Un lugar en el que instaurar no solo orden social y racial, sino también urbanístico, mediante una ordenación del territorio lo más científica posible.
«El ideario nazi se basaba en el ruralismo populista, que promulgaba que la vida más sana era la apegada a la tierra»
Sustitución poblacional y lobotomía territorial
La ordenación territorial de la Polonia germánica ideada por los nazis empezó incluso antes de la invasión militar de septiembre de 1939. El Deutsche Arbeitsfront o “Frente Alemán del Trabajo” ya había confeccionado varias propuestas de divisiones territoriales para Polonia en 1935 (Fehl, 1992, p. 96). Y una vez consumada la invasión, para ampliar los detalles de su organización urbanístico-territorial sin olvidar la perspectiva ideológica, Hitler nombró en octubre de 1939 jefe del Comisionado del Reich para la Consolidación del Pueblo Alemán (RKFDV, del alemán Reichskommissariat für die Festigung deutschen Volkstums) a Heinrich Himmler, agrónomo miembro de la Liga Artaman y líder de las SS (siglas de Schutzstaffel, “escuadra de defensa”). El objetivo era repoblar las zonas ocupadas en el este mediante campesinos de origen germánico que vivían todavía más lejos, en Estonia, Letonia, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia e incluso Bulgaria. En una primera fase, parte de estos campesinos germánicos se establecieron en la región polaca anexionada de Warthegau o Wartheland, en la cuenca del río Varta. Por ello, Himmler estableció una sede del RKFDV en Posen (Poznań), para redactar el Plan General del Este.
Muchos de los habitantes de la comarca fueron expulsados de sus casas para poder reordenar las tierras sin condicionante sociocultural alguno. En la primavera de 1941, unos 560.000 judíos fueron confinados en el gran gueto establecido en Łódź, y otros 410.000 polacos no judíos fueron trasladados obligatoriamente al Generalgouvernement. Todos sus bienes muebles e inmuebles fueron decomisados. Solo en el distrito de Poznań los nazis confiscaron 3,2 millones de hectáreas cultivables, que suponían el 75 % de la superficie total del distrito (Fehl, 1992, p. 101). Entre 1940 y 1944 más de 241.000 campesinos germánicos fueron reinstalados en Warthegau (Epstein, 2010, p. 174). Así se intentó implementar la lobotomía territorial ansiada por los nazis, para borrar y sustituir toda identidad local no germánica..
«En 1940, tras su ingreso en el partido nacionalsocialista, el geógrafo Walter Christaller puso a disposición del régimen nazi su influyente teoría de los lugares centrales»
El selecto equipo de técnicos urbanistas
Debido a su componente ideológico, la reordenación territorial de Polonia no se realizó desde la administración regular, sino desde las SS, la organización político-militar de Hitler. Para ello, Himmler organizó todo un departamento de técnicos urbanistas bajo la supervisión del también agrónomo y profesor en la Universidad de Berlín Konrad Meyer. En 1940 entre ellos se encontraban los arquitectos Klaus Neupert, Josef Umlauf y el conocido geógrafo Walter Christaller. Para entonces Christaller ya había publicado en 1933 su influyente teoría de los lugares centrales, que en 1940 puso a disposición del régimen nazi, tras su ingreso en el partido nacionalsocialista. Así, la reordenación territorial polaca para implementar la Heim ins Reich o “vuelta al imperio”, posterior a la masiva Entfernung o “expulsión” de la población local de origen no ario, se realizaría siguiendo los postulados de su supuestamente científica teoría de la localización (Barnes, 2015, pp. 193–198.
Las propuestas de Christaller
La teoría de los lugares centrales de Christaller era ideal para poder combinar la antes mencionada predilección nazi por la arquitectura de corte clásico y tradicional, dentro de un esquema de ordenación territorial basado en supuestos racionales y científicos. La unidad de agregación mínima del esquema era, como ya se ha dicho, el granjero-soldado y su familia en su vivienda agropecuaria o granja, que, junto con otras granjas de similar tamaño alrededor de varios establecimientos públicos (la casa del partido nazi, la casa de las juventudes hitlerianas…) formarían la más pequeña de las unidades urbanas: el Dorf o “pueblo”.
Este poblado mínimo debía representar la comunidad rural ideal nazi, a la que Christaller llamó Hauptdorf o “poblado principal”, limitado a 600 habitantes, que sería el átomo que se repetiría para formar el patrón de asentamientos colonizadores, en principio, de Warthegau. Dicho patrón de asentamientos incluiría el establecimiento de nuevos lugares centrales, eficientemente distanciados y jerarquizados siguiendo la teoría hexagonal de Christaller (Figura 2), así como un planteamiento temporal para su construcción, en los siguientes veinticinco años (Rössler, 2016), o incluso más.
En concreto, Christaller pensó en la necesidad de construir 36 nuevos Hauptdörfer o poblados de nueva planta solo en Warthegau (Barnes, 2015, pp. 197–198), como primer laboratorio territorial, distanciándolos lo suficiente entre sí para que las áreas de influencia de sus funciones socioeconómicas no se solaparan espacialmente, pero sin alejarlos demasiado para que los campesinos pudieran acceder a ellos en menos de una hora, es decir, a unos cuatro kilómetros de distancia. Los proyectó especialmente en la mitad este de dicha comarca, ya que las SS la consideró como poco germanizada históricamente, al contrario que su mitad oeste, que ya fue parte del decimonónico reino prusiano (Fehl, 1992, p. 101).
Los nuevos Hauptdörfer irían ocupando todo el territorio, siguiendo la malla hexagonal en forma de panal de abeja teorizada por Christaller. Cada grupo de seis poblados orbitarían alrededor de un séptimo establecimiento de mayor rango y tamaño, el Gehobenes Hauptdorf o “poblado del nivel superior”, que con el doble de población, 1.200 habitantes, ofrecería bienes y servicios algo más avanzados. El lugar central de máximo rango en Polonia sería, lógicamente, la nueva Varsovia, la germanizada Warschau, para la cual los nazis también desarrollarían un macabro plan urbanístico de destrucción y posterior reconstrucción.
Los primeros objetivos del plan
El primer distrito de Warthegau en rediseñarse bajo estos principios sería el de Kutno (Barnes, 2015, p. 197), situado al nordeste, dentro del voivodato de Litzmannstadt o Łódź (Figura 3). Leslau (Włocławek), en el contiguo voivodato de Cuyavia y Pomerania, también fue objeto temprano de un planeamiento detallado (Figura 4), dentro del Plan General del Este (Neupert, 1940). Asimismo, es reseñable Lublin, del voivodato del mismo nombre, que también fue sede temporal de la redacción de este plan (Poprzeczny, 2004, p. 200), que estaba situada junto a la ciudad de Zamość, rebautizada por los nazis como Himmlerstadt, la ciudad de Himmler. Y es que en noviembre de 1942 los nazis expulsaron 100.000 habitantes de 300 poblaciones de dicha región de Zamość, llevándolos a los campos de concentración y exterminio de Majdanek y Auschwitz, para sustituirlos por colonos germánicos (Fritz, 2011, pp. 257–258).
Varsovia, la ciudad de mayor rango en el esquema jerárquico de Christaller, también sería objeto de reordenación y germanización, mediante un plan específico conocido como Plan Pabst, ideado y desarrollado por los arquitectos Friedrich Pabst, Hubert Gross y Otto Nurnberger entre 1940 y 1942. Pretendían recrear una especie de villa alemana de inspiración medieval limitada a 130.000 habitantes, tras destruir la Varsovia diez veces mayor en la que vivían casi 1.300.000 habitantes, de los cuales un tercio fue confinado en el gran gueto judío.
Las bases teórico-urbanísticas
Aparte de la teoría de los lugares centrales, los urbanistas del equipo de Meyer también se basaron en otras tres fuentes, que no eran contradictorias con las ideas de Christaller: por un lado, las ideas del ingeniero civil y economista nazi Gottfried Feder, por otro lado los desarrollos que de ellas realizó el arquitecto Carl Culemann, y, por último, los tradicionales diseños de las villas medievales alemanas (Dwork y Van Pelt, 2008, pp. 241–246).
De las ideas de Feder, estudiaron especialmente el concepto de ciudad autosuficiente, que debía combinar su producción agropecuaria con la industrial. En concreto, su detallada propuesta de ciudad ideal media y espacios agrarios correspondientes para 20.000 habitantes, que ocuparían 375 hectáreas de suelo urbano y 2.780 hectáreas de superficie de suelo en total (Feder, 1939, p. 448). Datos importantes de cara a una colonización racional y científica de Polonia.
De los conceptos de Culemann, se interesaron por su sistemático estudio de la unidad vecinal, una idea fundamental en la historia moderna de la urbanística. Y es que Culemann se dedicó a estudiar en detalle cómo sería la planificación de la célula urbana de la que constaría la ciudad ideal de Feder, de 20.000 habitantes. A finales de 1940 pensó que dicha ciudad podría constar de cuatro células o distritos de unas 900 o 1.200 viviendas cada uno. Cada distrito, a su vez, se dividiría en tres barrios menores de 300 o 400 viviendas, que también constarían de tres o cuatro unidades vecinales de 100 viviendas cada uno. El urbanista debería, por tanto, diseñar perfectamente dicha unidad vecinal, teniendo en cuenta la orientación óptima y las tipologías deseadas de vivienda, de equipamiento y de espacios libres, de la que se derivaría gradual y jerárquicamente toda la colonización de Polonia.
Finalmente, la oficina de Meyer también se vio influenciada por los diseños compactos, defensivos y autocontenidos de las villas medievales alemanas. Ello se evidencia tanto en varias publicaciones de Neupert que dan cuenta del trabajo del equipo (Neupert, 1940) como en el Plan Pabst para la nueva Varsovia, o el plan de 1942 para la reconstrucción de la ciudad de Auschwitz (Oświęcim), del arquitecto Hans Stosberg, que hasta imitaban en planta la forma de almendra típica de muchas villas medievales alemanas (Dwork y Van Pelt, 2008, lámina 10).
Un plan evolutivo
No se sabe a ciencia cierta de qué constaba exactamente el Plan General del Este, ya que los nazis destruyeron la mayoría de su documentación. Se sabe, eso sí, que se redactaron un mínimo de cinco documentos diferentes, posiblemente seis, entre principios de 1940 y finales de 1942 (Kallis, 2009, pp. 190–193), que solo se implementaron parcialmente. En esos seis documentos, el Plan General del Este debió de evolucionar de menos a más, abarcando en las ulteriores versiones más y más territorio, de Warthegau a territorios soviéticos, y suponiendo consecuentemente cada vez mayores sustituciones de población.
«No se sabe a ciencia cierta de qué constaba exactamente el Plan General del Este, ya que los nazis destruyeron la mayoría de su documentación»
El primer plan lo redactó el propio Meyer en enero de 1940, solo para los territorios que ya habían sido conquistados, Warthegau entre ellos. El segundo también fue redactado por el RKFDV en julio de 1941, pero no ha sido encontrado. Por escritos del oficial nazi Erhard Wetzel se sabe que existió una ambiciosa tercera versión de finales de 1941, de la RSHA (Reichssicherheitshauptamt, la “Oficina Central de Seguridad del Reich” que dependía de Himmler), en la que ya se incluyeron terrenos soviéticos, especialmente de Ucrania, cuyos habitantes no germánicos serían desplazados a Siberia. En julio de 1941 también fue redactado un documento paralelo por Werner Hasselblatt, focalizado en la reordenación de los países bálticos. Y existió otra versión más de Meyer de mayo de 1942 (Kay, 2006, pp. 97–104), cuando ya parecía realmente difícil su realización, debido a la cruenta campaña bélica en territorio soviético.
«No se puede dejar de lado la cara oscura del Plan General del Este: el desplazamiento forzoso (y en muchos casos, también la muerte) de 31 millones de europeos orientales»
Es destacable que los aspectos arquitectónicos, urbanísticos y territoriales desarrollados por el equipo de Meyer fueron de tal interés que los nazis consideraron que debían ser objeto de exposición pública y propaganda. Así se hizo en Berlín, en 1941, mediante la exposición «Planung und Aufbau im Osten» (“planeamiento y construcción en el este”) (Figura 5). Sin embargo, no se puede dejar de lado la cara evidentemente oscura de dicha planificación: la terrible e inhumana sustitución sociocultural que implicaba; el desplazamiento forzoso (y en muchos casos, también la muerte) de 31 millones de europeos orientales, para dejar sitio a diez millones de colonos germánicos (Kay, 2006, pp. 99–100).
«La utopía antiurbana que inspiró la colonización nazi de Polonia ha tenido mayor influencia de la que se ha reconocido oficialmente»
La nunca reconocida influencia sobre España
La conquista territorial mediante el establecimiento de colonias agrícolas no era nueva. Antes que los nazis ya la emplearon los romanos mediante la centuriación y las villae rusticae, los soviéticos mediante los koljós y los sovjós, o los sionistas a través de los kibutz y los moshav. Aun así, la utopía antiurbana que inspiró la colonización nazi de Polonia ha tenido mayor influencia de la que se ha reconocido oficialmente. Sin ir más lejos, en la llamada colonización interior de la España franquista, llevada a cabo desde el Instituto Nacional de Colonización (INC) entre 1943 y 1970, en la que se construyeron unos trescientos pueblos de nueva planta. No solo por la pública visita a Madrid del arquitecto nazi Albert Speer en 1941, sino porque es evidente el influjo de las ideas de Feder sobre Pedro Bidagor, el urbanista más importante del franquismo (Sambricio, 1987), y, sobre todo, por un clarificador artículo de José Tamés, el director del servicio de arquitectura del INC, en el que, a pesar de que solo reconoce influencias de las recolonizaciones de la Italia fascista de Mussolini y las experiencias sionistas, los tres esquemas de ordenación que adjunta son inequívocamente la traslación de las ideas geométricas de Christaller a tierras sevillanas y badajocenses (Tamés, 1988, p. 8) (Figura 6). Tampoco es de extrañar la ausencia de referencias incluso meramente urbanísticas a uno de los episodios más oscuros de la historia europea.
Referencias
Barnes, T. J. (2015). “Desk Killers”: Walter Christaller, Central Place Theory, and the Nazis. En P. Meusburger, D. Gregory, & L. Suarsana (Eds.), Geographies of knowledge and power (pp. 187–201). Dordrecht: Springer.
Dwork, D., & Van Pelt, R. J. (2008). Auschwitz. Nueva York: Norton.
Epstein, C. (2010). Model Nazi. Arthur Greiser and the occupation of Western Poland. Nueva York: Oxford.
Feder, G. (1939). Die neue Stadt. Berlín: Springer.
Fehl, G. (1992). The Nazi garden city. En S. V. Ward (Ed.), The garden city: Past, present and future (pp. 88–106). Oxford: Alexandrine Press.
Fritz, S. G. (2011). Ostkrieg: Hitler’s war of extermination in the East. Kentucky: University Press of Kentucky.
Hitler, A. (1936). Mein Kampf. Múnich: Zentralverlag der NSDAP.
Kallis, A. (2009). Genocide and fascism: The eliminationist drive in fascist Europe. Nueva York: Routledge.
Kay, A. J. (2006). Exploitation, resettlement, mass murder: Political and economic planning for German occupation policy in the Soviet Union, 1940-1941. Nueva York: Berghahn.
Neupert, K. (1940). Siedlungsgestaltung aus Volk, Raum und Landschaft (10 volúmenes). Berlín: Verlag der Deutschen Arbeitsfront.
Poprzeczny, J. (2004). Odilo Globocnik, Hitler’s Man in the East. Londres: McFarland.
Rössler, M. (2016). Applied geography and area research in Nazi society: Central place theory and planning, 1933-1945. En P. Giaccaria, & C. Minca (Eds.), Hitler’s geographies: The spatialities of the Third Reich (pp. 182–197). Chicago: The University of Chicago Press.
Sambricio, C. (1987). Madrid, 1941: Tercer año de la victoria. En Dirección General. Arquitectura y Edificación (Ed.), Arquitectura en regiones devastadas (pp. 79–100). Madrid: Ministerio de Obras Públicas y Transportes.
Segal, S. (1942). The new order in Poland. Nueva York: Alfred A. Knopf.
Tamés, J. (1988). Actuaciones del Instituto Nacional de Colonización. 1939-1970. Urbanismo COAM, 3, 4–12.