Entrevista a Janet Browne

«Cada nueva generación tiene que de realizar una nueva revisión del legado de Darwin y llegar a nuevas interpretaciones»

Historiadora de la ciencia y biógrafa de Charles Darwin

En las postrimerías del 2009 las actividades de conmemoración del Año Darwin se acercaban a su fin. La visita de la historiadora de la ciencia Janet Browne a Valencia, con motivo de la celebración del congreso bienal de la Sociedad Española de Biología Evolutiva (SESBE), fue una de estas actividades relacionadas con el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin y los 150 años de la publicación de El origen de las especies.

Janet Browne ha escrito hasta el momento la biografía más completa y esmerada del naturalista inglés, que la Universitat de València ha traducido al castellano en dos volúmenes: Charles Darwin: El viaje y Charles Darwin: El poder del lugar. La historiadora quiso visitar el histórico Jardí Botànic de la Universitat de València y el Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero (Universitat de València-CSIC) –«el más hermoso centro de historia de la ciencia del mundo», afirmó nada más entrar en el hall–, donde, con entusiasmo y curiosidad, pudo consultar algunos de los fondos antiguos que se conservan en su biblioteca. Tanto a lo largo de la visita como de la entrevista que concedió a Mètode dejó patente su proximidad y su amabilidad, hechos que, unidos al gran conocimiento del naturalista inglés que exhibe, convirtieron en un gran placer poder conversar con ella.

Foto: Miguel Lorenzo

Su biografía sobre Charles Darwin se puede considerar como el mejor relato sobre el tema que se haya escrito hasta la actualidad. No obstante, ya había obras excelentes sobre la vida del naturalista, ¿por qué decidió hacer un trabajo tan largo y duro?

Siempre es interesante estudiar la vida y la obra de Charles Darwin y poder interpretarlo. Mi trabajo es diferente a los anteriores, y eso pienso que es enriquecedor. Espero que los estudios sobre Darwin no se acaben aquí. Cada nueva generación debe realizar una nueva revisión de su legado y llegar a nuevas interpretaciones.

Y personalmente, ¿cómo se enfrentó a este trabajo?

Yo había trabajado como editora de la correspondencia de Darwin en la Universidad de Cambridge, y fue una tarea con la que disfruté realmente. Fue una oportunidad maravillosa que me permitió aprender mucho sobre Darwin y hacerme preguntas sobre su vida. Fue eso lo que me hizo querer saber más sobre él.

Usted tuvo acceso a un vasto material sobre Darwin. De hecho, en su biografía utiliza muchas de las cartas de Darwin para reconstruir su vida. ¿Puede ser un problema para un historiador de la ciencia seleccionar las fuentes y compilarlo todo?

Es muy difícil hacer una selección. Yo sentía que sería revelador para los lectores disfrutar de Darwin de la misma manera que yo había disfrutado descubriendo su vida. Intenté dejar que fuera el propio Darwin el que hablara, con toda la dificultad que eso conlleva. Lo que yo quería era mostrar no sólo al científico, sino también al marido, al padre, al amigo…

Desde el punto de vista de un país periférico en la historia de la ciencia, pero también desde la situación particular que hizo de Valencia un importante centro de divulgación y difusión de las teorías evolucionistas y de las ideas en el siglo xix, algunos historiadores valencianos están tomando mayor interés en los procesos de la recepción y apropiación de ideas científicas extranjeras. ¿Qué piensa usted sobre los enfoques alternativos de los modelos de centro-periferia jerárquicos en la historia de la ciencia?

Creo que es fascinante, porque en estos casos en que vimos cómo se difundió la obra de Darwin, no trataba sólo de Darwin sino de toda la controversia que generó. Así, podemos considerar que esta difusión periférica es un movimiento muy interesante y que realmente ayuda a avanzar en la investigación sobre historia de la ciencia.

Podríamos decir que Darwin es un VIP (very important person) dentro de la historia de la ciencia. ¿No le parece, sin embargo, que esto podría ocultar una relación de desequilibrio con otras áreas de investigación sobre la historia de la evolución?

Sí, eso ha sido un problema porque mucha gente se sentía atraída por la figura de Darwin y su teoría de la evolución, pero dejaba de lado la labor tan interesante de otros naturalistas. Pero una de las cosas que se han conseguido en el 2009 con la celebración del bicentenario de Darwin ha sido precisamente señalar la importancia de otros científicos que trabajaron durante los siglos xix y xx. Todas las celebraciones y conmemoraciones que se han realizado durante el Año Darwin han ayudado para que los biólogos hayan podido descubrir a otros científicos asociados a Darwin, es decir, ha permitido conocer a otros investigadores ligados a la teoría de la evolución.

«Una de las cosas que se han conseguido en 2009 con la celebración del bicentenario de Darwin ha sido remarcar la importancia de otros científicos que trabajaron durante los siglos XIX i XX» 

Usted no es únicamente una historiadora sobre Darwin. ¿En qué otras líneas de investigación trabaja en la actualidad? ¿Continúa interesada en otras facetas de Darwin?

Hay muchas cosas que me gustaría hacer. Me interesa mucho, por ejemplo, todo lo relacionado con el legado de Darwin. Como sabéis, él era un anotador compulsivo de información. Le gustaba tomar notas de todo lo que ocurría en su vida: lecturas, encuentros con amigos, cuestiones sobre los hijos… y sería muy interesante poder recopilar todas estas notas porque es un retrato histórico de la vida de un caballero inglés del siglo xix que nos permitiría comprender mejor la sociedad de aquel momento. Y otro de los aspectos que me interesan son las diferentes interpretaciones que se han realizado de Darwin y cómo ha perdurado su figura a lo largo de los años. Creo que es interesante llegar a comprender de qué modo una persona se convierte en un personaje importante para las generaciones posteriores. La teoría de la evolución es una teoría maravillosa, pero ha sido mucho más que una teoría científica.

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Hay muchos ámbitos de la cultura popular donde podemos encontrar la figura de Darwin y sus ideas, como en caricaturas, por ejemplo.

Es un campo muy rico para investigar, y esto también me ha hecho pensar con más calma en toda la leyenda de Darwin, cómo ha llegado a la sociedad y se ha transmitido. Hay muchas representaciones en la cultura popular en las que podemos encontrar referencias a cuestiones científicas: caricaturas, camisetas, lemas… Y cómo se ha representado la teoría de la evolución en la cultura popular es una cuestión muy interesante y muy poco estudiada. Y hay muchas cosas, como el típico esquema donde se representan los diferentes estadios del género Homo hasta llegar al Homo sapiens, un esquema que todo el mundo relaciona automáticamente con la evolución.

¿La cultura popular nos puede decir algo sobre la recepción del darwinismo en diferentes países?

Una de las particularidades de la iconografía de Darwin y de la evolución es que se encuentra muy extendida en países muy diferentes. Todo lo relacionado con Darwin es muy popular. Y hay multitud de referencias diferentes al darwinismo, incluyendo las bebidas alcohólicas, como la botella del Anís del Mono.

«En mi biografía intenté dejar que fuera el mismo Darwin quien hablara, con toda la dificultad que eso conlleva. Quería mostrar no solo el científico, sino también el marido, el padre, el amigo…» 

Realmente la evolución ha llegado a todos los contextos, incluso a fiestas populares como las fallas, donde se han representado también este tipo de caricaturas o lugares comunes sobre la evolución.

¿De verdad? Es muy interesante. Y todo esto no sólo se relaciona con Darwin, sino con la recepción de la ciencia por parte del público. La manera como la sociedad entiende y comprende la ciencia se graba en este tipo de imágenes.

Decir que las ideas de Darwin sobre la naturaleza han cambiado nuestra visión del mundo (y de nosotros mismos) es un lugar común. Pero hoy, la evolución es una cuestión controvertida para algunas personas. ¿Cuál es el papel de la historia para apoyar la evolución como una teoría explicativa clave en las ciencias naturales?

Es una pregunta muy comprometida, porque realmente los historiadores lo único que podemos hacer es situar el contexto social e histórico de los descubrimientos y de los científicos, pero poco más. Pienso que apoyan más la teoría de la evolución todos los descubrimientos que se están realizando hoy en día y que avalan las teorías de Darwin. Ahora bien, el inicio de todas estas investigaciones lo encontramos en Darwin y el papel de la historia debe ser situar en su contexto los trabajos del naturalista. No es fácil entender a Darwin sin conocer su época, y además puede ser muy interesante para un biólogo leer atentamente El origen de las especies.

Foto: Miguel Lorenzo

Usted conoce la sociedad americana, con sus problemas para admitir la teoría de la evolución. ¿Es un problema concreto de una parte de la sociedad o es una cuestión generalizada?

Es una pregunta muy interesante, porque es cierto que hay dificultades para admitir la teoría de la evolución en EE UU en algunos ámbitos, pero no es fácil generalizar. A veces este rechazo a la teoría proviene de un determinado sistema religioso, pero no siempre. En el caso concreto de América podríamos situarlo en los evangélicos, que son especialmente reticentes a admitir las teorías de Darwin. Yo vivo en EE UU desde hace tres años y pienso que eso es intrigante y preocupante, porque ahora, además, vemos que las teorías creacionistas han ido extendiéndose a otros países. ¿Y por qué ocurre eso? Yo creo que no es tanto un problema de aceptar la teoría de la evolución como un problema de aceptar los avances científicos y tecnológicos de la sociedad, es decir, no están contra la teoría de la evolución sino contra la ciencia y la modernización de la sociedad.

Y en este sentido, ¿qué papel tienen las celebraciones que hemos vivido a lo largo del 2009 para transmitir la figura de Darwin?

Sin duda es la forma que tienen los biólogos de apoyar la teoría de la evolución. Desde la muerte de Darwin hasta nuestros días ha habido dos fechas, 1909 y 1959, en las que ha habido celebraciones acerca de la teoría de la evolución y de la figura de Darwin. Y la función de estas conmemoraciones, más que recordar una figura, es la de difundir el conocimiento, hacerlo público. No es sólo, pues, una conmemoración histórica, sino que es una excusa para divulgar la teoría de la evolución y dar herramientas a la sociedad para que reflexione.

Se conmemora el nacimiento de Darwin en 1809 y la publicación de El origen de las especies en 1859, ¿por qué no su muerte?

Darwin muere en 1882, y cien años después, en 1982, sí que hubo algunas pequeñas celebraciones, pero en todo caso lo importante no es tanto recordar el nacimiento o la muerte de Darwin, sino la manera como Darwin nos ayuda a hablar sobre otras cosas. Ciertamente Darwin como científico merece homenajes y que se recuerde su tarea, pero lo importante es la reflexión sobre sus teorías que estas conmemoraciones nos ayudan a hacer.

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© Mètode 2011 - 64. La mirada de Galileo - Número 64. Invierno 2009/10

Departamento de Bioquímica y Biología Molecular (Universitat de València).

Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I²SysBio). Universitat de València-CSIC.

Profesor de Historia de la Ciencia. Departamento de Humanidades, Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia.