«Antes de Hiroshima», de Diana Preston

Antes de Hiroshima. De Marie Curie a la bomba atómica. Diana Preston. Tusquets. Barcelona, 2008. 464 páginas.

El libro describe una parte de la física en la primera mitad del siglo XX, las implicaciones de los científicos en los proyectos nucleares y las decisiones políticas y militares que condujeron al bombardeo de Hiroshima y Nagasaki. A mi parecer adolece de una excesiva falta de precisión que ya se hace patente en el subtítulo, donde se sugiere que la fisión empezó con Marie Curie. Un historiador de la ciencia situaría el origen de la fisión en Roentgen y Becquerel, o más exactamente en Rutherford. Pero el nombre de Curie capta sin duda más la atención de los lectores potenciales, así que se deja pasar el detalle. La autora también recurre a Marie Curie cuando quiere mostrar el aspecto humano de los científicos. Se refiere al asunto Langevin, pero da informaciones erróneas o contradictorias y recoge algún rumor malévolo de la época, sin aclarar la falsedad de éste. ¿No son importantes los detalles y matices en una narración histórica? ¿Y qué tiene que ver este lamentable asunto con la fisión nuclear? El contenido divulgativo también contiene afirmaciones ambiguas o erróneas. A manera de ejemplo, leemos que Pauli postuló el principio de exclusión «basándose en sus observaciones experimentales sobre el comportamiento de los electrones al ser sometidos a campos magnéticos». Pero ni Pauli hizo nunca experimentos, ni los campos magnéticos tienen relación con su principio, y eso no es un detalle sin importancia. Habría sido preferible no hacer referencia al principio de Pauli, que, de todas formas, no tiene ningún papel en la narración de la fisión nuclear. Lo mismo puede decirse de casi todas las primeras 150 páginas. La traducción no ayuda tampoco; además de los errores, por desgracia usuales, hay uno nuevo: «voltios de mega electrón». Como saben bien los lectores de Mètode, el electrovoltio es una unidad de energía, y el prefijo mega significa “un millón”.

Hay un cambio de registro en el resto del libro. La autora es una periodista especializada en divulgación de temas históricos. Se encuentra en su terreno cuando escribe sobre el período que va desde el inicio de los proyectos Maud y Manhattan hasta el lanzamiento de las bombas atómicas, donde hace un buen resumen de la abundante documentación existente. Como trasfondo intermitente a lo largo del libro, hay una narración de la vida cotidiana en Hiroshima. Por cierto, a menudo se ignora el nombre de Nagasaki. Preston le dedica unas pocas líneas, y la versión castellana del título original, Before the fall-out, la ignora.

La segunda mitad del libro es muy interesante. Ahora vemos científicos conscientes de lo que se puede hacer con la fisión nuclear, preocupados por si se debe establecer una autocensura sobre sus descubrimientos. Encontramos una descripción en paralelo sobre los proyectos nucleares en Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Japón y la URSS. Como es natural, se dedica más espacio al gran complejo científico, industrial y militar del proyecto Manhattan. La autora indaga las motivaciones de los científicos participantes, los sentimientos de los pilotos responsables del bombardeo, presenta los intereses políticos y estratégicos en juego… No es un libro antimilitarista, pero se deja caer aquí y allá, no sé si con intención, información sobre los bombardeos masivos de ciudades británicas, alemanas, chinas o japonesas, los gases tóxicos y las armas bacteriológicas empleadas por los japoneses, las primeras bombas de napalm…

El libro concluye con una serie de preguntas del tipo ¿«qué habría pasado si…?», algunas más interesantes que otras. Yo habría añadido ésta: si la situación política alemana de los años 1930 hubiese sido diferente, si la amenaza de guerra no hubiese estado presente, ¿cuánto tiempo habría transcurrido desde el descubrimiento de la fisión a la construcción de un arma atómica? Los preteribles no tienen respuesta, pero hacen pensar sobre el presente.

© Mètode 2009 - 60. Darwiniana - Número 60. Invierno 2008/09

Professor d’Investigació de l’Institut de Física Corpuscular (CSIC-Universitat de València).