Una de escarabajos

escarabajos

En el Institut Cavanilles de Biodiversitat de la Universitat de València se encuentra el grupo de investigación de etología. Allí es donde Enrique Font, director de la unidad, y Pau Carazo me esperan para explicarme de qué trata su investigación (firmada, también, por Ester Desfilis y Elisa Forteza), publicada en la prestigiosa revista Animal Cognition. ¿Los escarabajos saben contar? Eso es lo que, según los medios de comunicación, ha demostrado su trabajo. De hecho fue así, leyendo un periódico universitario, como me enteré de que un grupo de etólogos había descubierto interesantes capacidades cognitivas en el Tenebrio molitor, el escarabajo de la harina. Cuando todo está a punto, Pau Molina y Carlos Sampedro, presentes en el despacho, deciden unirse a la «Conversación» como partícipe y espectador, respectivamente.

«A menudo los etólogos, en parte por culpa de los medios de comunicación, somos considerados personas que perdemos el tiempo observando hormigas»
Enrique Font

¿Cómo intentarían explicar a una persona cualquiera de la calle que el escarabajo de la harina tiene un «sistema aproximado de número» que le permite contar?

Enrique Font: Lo primero que le diría es que los titulares que han escrito la mayor parte de los periodistas para difundir esta noticia pueden inducir a engaño. El titular más repetido ha sido: «Los escarabajos saben contar». Y, en realidad, si algo demuestra nuestro trabajo es que estos insectos no saben hacerlo.

¿Puede precisar lo que dice?

E. Font: En realidad, ahora mismo, la información de que disponemos nos permite afirmar que sólo una especie en el planeta sabe contar: los humanos. Todo eso si por contar entendemos utilizar los números cardinales para estimar la numerosidad de un conjunto de objetos. Nosotros, además de contar, tenemos la posibilidad de utilizar otros dos mecanismos diferentes para estimar la numerosidad de un conjunto de objetos. Uno de ellos es el mecanismo «aproximado», que nos permite determinar de forma aproximada el tamaño de un conjunto de objetos en situaciones en las que tenemos que estimar el tamaño relativo. Lo que hemos descubierto trabajando con Tenebrio molitor, el escarabajo de la harina, es que los adultos de esta especie disponen de este mecanismo. Eso les permite valorar el tamaño de un conjunto de objetos, de manera aproximada, en relación con otro, siempre que las cantidades de estos conjuntos sean considerablemente diferentes.

Pau Carazo: En realidad depende de lo que entendamos por contar. Tal y como se está investigando, parece que este mecanismo aproximado es muy importante, ya que es el que nos permite aprender a contar. Además, hay una gran variabilidad en la capacidad que tenemos los humanos para emplear este mecanismo: hay gente más habilidosa a la hora de usarlo que otra. Se ha observado que las personas que son más habilidosas en el uso de este sistema son también más habilidosas en otras áreas de la matemática, mucho más complejas. Eso sugiere que este mecanismo interviene en habilidades superiores, que hasta ahora pensábamos que dependían solamente del aprendizaje.

E. Font: Hay una cosa que hay que comentar y es que este mecanismo «aproximado», a diferencia de lo que normalmente se entiende por contar, sí que se ha observado en otras especies de animales. Pero en eso consiste la novedad de nuestro trabajo: nunca se había demostrado en un invertebrado. La gente que estudia estas cuestiones sospechaba que la aparición evolutiva de los mecanismos que implican contar podría haber coincidido con el origen de los animales vertebrados. Lo que demuestra nuestro trabajo es que, probablemente, la historia evolutiva de estos mecanismos es mucho más antigua.

escarabajos

La investigación con el escarabajo de la harina (Tenebrio molitor) ha permitido descubrir por primera vez que un invertebrado emplea el mecanismo aproximado de número. / © Àlex M. Orts

¿De dónde nace la idea del trabajo?

E. Font: El azar y la necesidad nos llevaron a investigar con los insectos que dábamos de comer a los reptiles, es decir, el escarabajo de la harina. Se trataba de un recurso que podíamos utilizar en períodos en los que no podíamos investigar con los reptiles.

P. Carazo: La línea de investigación con esta especie surge así. Pero este trabajo nace de otro anterior, en el que estudiamos lo que llamamos estrategias alternativas por lo que respecta a la reproducción en esta especie. Los machos de Tenebrio, cuando se aparean con una hembra, varían estratégicamente su comportamiento en función de la competencia que pueden sufrir por parte de otros machos. Así, si hay muchos machos en el ambiente, la estrategia óptima consistirá en intentar proteger a la hembra para evitar que otros machos puedan aparearse. Si, por el contrario, hay pocos machos en el ambiente, la estrategia óptima consistirá en no proteger a la pareja e invertir este tiempo en buscar otras parejas reproductoras.

E. Font: Las dos estrategias son válidas, intentan maximizar la reproducción. La estrategia óptima depende de las condiciones del ambiente.

P. Carazo: La cuestión es que Tenebrio era capaz de ajustar su comportamiento en función del ambiente social, y este ambiente social lo determinaba el número de machos disponibles. Eso nos hizo pensar en cómo eran capaces de evaluar el número de machos, y nos sugirió que quizá tenían algún mecanismo que les permitía estimar el número de individuos.

¿Puede haber animales que tengan capacidades cognitivas desarrolladas que no utilizan?

P. Carazo: Normalmente, cuando una especie adquiere una capacidad cognitiva es porque la utiliza.

Pau Molina: Si la tienen es porque sirve para hacer algo y, por lo tanto, la utilizan.

E. Font: De hecho, si la propia selección natural, en un determinado momento, cambia el teatro evolutivo de manera radical, tenderá a eliminar esta capacidad que ya no es funcional. ¿Por qué? Porque cuando hablamos de capacidades cognitivas hablamos de neuronas, tejido nervioso… y todo eso, desde el punto de vista metabólico, es muy caro de mantener, energéticamente hablando.

P. Carazo: La selección natural intenta ahorrar todo lo posible en neuronas y tejido nervioso. Eso que se dice normalmente de que los humanos no utilizamos toda la capacidad de nuestro cerebro es absolutamente falso. ¡Utilizamos el 100% del cerebro!

E. Font: ¡Algunos, incluso, el 120%! [risas]. En un humano, el cerebro pesa un 2% del peso total y consume un 20% de la energía total. Es el tejido más caro de mantener y no se puede desaprovechar.

P. Molina: Esta es la idea de la línea de investigación. Todo comportamiento que observamos aparentemente debe tener una función biológica. Esta es, precisamente, la función de este laboratorio: responder y dar una visión integrada del comportamiento. En nuestro trabajo se ha observado que la especie Tenebrio molitor es capaz de diferenciar dos grupos por su número de individuos, y que eso tiene mucho sentido si lo introducimos en el contexto de la biología evolutiva de esta especie.

Hoy en día parece que todo descubrimiento necesita una finalidad práctica. ¿Qué tipo de aplicaciones creen que pueden tener los resultados de su investigación?

E. Font: Ninguna en absoluto. Ni la queremos ni la buscamos, entendemos que no tiene sentido hacer investigación aplicada… Todas las aplicaciones realmente valiosas de la ciencia han surgido, como demuestra tozudamente la historia, a partir de investigación básica, no orientada a ninguna aplicación.

P. Carazo: Si quieres verlo desde un punto de vista conceptual, piensa que una investigación aplicada siempre quiere profundizar en un tema que ya se ha descubierto. Además, hay que recordar que, per se, la investigación básica ya es interesante, ya que el conocimiento es provechoso para los humanos.

P. Molina: Yo pienso siempre en los flujos de la información de Internet, que aparecieron a partir de una modelización de las pistas que emplean las hormigas para moverse. El pobre chico que observó que las hormigas siempre caminaban por los mismos lugares no será nunca reconocido como descubridor de nada…

E. Font: La verdad es que a menudo los etólogos, en parte por culpa de los medios de comunicación, somos considerados personas que perdemos el tiempo observando hormigas…

P. Molina: La gente tiene que entender que nosotros, haciendo lo que hacemos, estamos luchando por formar futuras generaciones que serán mejores que la nuestra. Y que de nuestro trabajo salen muchos de los avances tecnológicos humanos.

© Mètode 2009 - 61. Ciencia y exilio - Número 61. Primavera 2009

Licenciado en Periodismo (Valencia).

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