«One Plus One Equals One», de John Archibald

100-83

«Las representaciones del origen de una forma de vida nueva como un árbol que se ramifica son incorrectas porque los orígenes de organismos nuevos ocurren no solo por divergencia de linajes sino también por su convergencia y fusión.» Así se expresaba Boris Mijáilovich Kozo-Polianski en 1921 ante el congreso de botánicos rusos. Con la introducción del término «simbiogénesis» y el reconocimiento de que la célula es la suma de organismos más simples, Kozo-Polianski estaba convencido de ir más allá que Darwin para explicar la realidad biológica: me puedo imaginar al naturalista inglés fascinado por la fusión de las ramas del árbol de la vida. Sin embargo, el botánico ruso, como otros estudiosos precoces de la simbiosis, fue un excéntrico, un olvidado de la historia oficial de la ciencia. Fue a mediados del siglo xx cuando varios autores, entre los que brilla con luz propia Lynn Margulis, volvieron a ver en la simbiogénesis, la reunión de especies diferentes en una nueva, una fuente de innovación evolutiva. Ahora reconocemos que buena parte de la complejidad de la célula eucariótica (constituyentes de los animales, plantas, hongos y un fabuloso espectro de formas que colectivamente llamamos protistas) es el resultado de la fusión entre microorganismos. Las células más complejas son quimeras pero también es cierto que la evolución de los organismos eucariontes ha ocurrido en un planeta plagado de microorganismos y, por tanto, muchos de ellos también son mosaicos simbióticos. La vida es impura.

El libro de John Archibald One Plus One Equals One nos presenta un magnífico panorama del conocimiento sobre la simbiosis y su protagonismo evolutivo. Hace unos 2.000 millones de años empezaron los intentos de fusión celular que originaron el primer eucarionte con mitocondria. Casi mil millones de años después, tuvieron éxito los ensayos de asociación con bacterias fotosintéticas y apareció el cloroplasto. Estos orgánulos han experimentado innumerables modificaciones y adaptaciones. Archibald, bioquímico de la Universidad de Dalhousie especialista en evolución del cloroplasto, nos habla con autoridad de estas vicisitudes y nos guía en un recorrido por las investigaciones y debates que han configurado la ciencia de la simbiosis en los últimos cincuenta años. El autor va más allá y se plantea la evolución por simbiosis como un proceso abierto del que podemos ser testigos directos. Podemos descubrir nuevas asociaciones simbióticas en humildes amebas en proceso de construir un consorcio con bacterias fagocitadas, como el alucinante caso descrito por Kwang Jeon. O ver en las sorprendentes combinaciones metabólicas entre insectos y bacterias intracelulares el nacimiento de nuevas ramificaciones a partir de la anastomosis de brotes alejados dentro del árbol de la vida. Archibald también dedica un par de capítulos a narrar la historia de las ideas sobre simbiosis y evolución, como el resto del libro, con rigor y buen estilo. Me sorprende, sin embargo, que Kozo-Polianski, uno de los grandes pioneros, tan solo merezca una nota a pie de página. Sin embargo, esta pequeña injusticia no enturbia la apasionada descripción que hace John Archibald de la extraordinaria aventura de la evolución de la vida compleja.

Juli Peretó. Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva (UV).
© Mètode 83, Otoño 2014.

 

100-83One Plus One Equals One
Symbiosis and the Evolution of Complex Life
John Archibald
Oxford Univesity Press. Oxford, 2014.
205 páginas.

© Mètode 2014 - 83. Los números de la ciencia - Otoño 2014

Departamento de Bioquímica y Biología Molecular (Universitat de València).

Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I²SysBio). Universitat de València-CSIC.