«Un científico en el País de las Maravillas» de Edzard Ernst

Ciencia entre ‘jazz’ y ‘reiki’


Un científico en el País de las Maravillas
Cuando la verdad duele

Edzard Ernst
Traducción de Fernando López-Cotalero.
Next Door Publishers. Pamplona, 2018. 238 páginas.

Nos guste o no, en su fase final la ciencia se convierte en un producto que debe competir en un mercado muy particular: el mercado de las ideas. Debido al justo prestigio del apellido «científico», no suele encontrar demasiados problemas para expulsar a la competencia de menor valor epistémico. Sin embargo, casi todo vale si de vender se trata, y muchos productos son capaces de mantener su presencia empleando los sesgos de los consumidores a modo de viento de cola. De forma simple: la ciencia constituye una amenaza para otras ideas lo suficientemente arraigadas como para resistir ferozmente al progreso que conllevaría su propia desaparición. La mal llamada «medicina alternativa» es uno de estos casos de enfrentamiento entre investigación rigurosa y creencias poco agraciadas, relacionadas estrechamente con el pensamiento paranormal, la pseudociencia y la ideación conspirativa.

En el marco de este enfrentamiento sobresale Edzard Ernst como un pionero que dedicó grandes esfuerzos a estudiar desde un punto de vista científico (y políticamente incorrecto) la falta de efectividad de muchas formas de medicina alternativa, y que situó de este modo su actividad científica en el centro mismo del huracán. Un científico en el País de las Maravillas narra, a mitad de camino entre una autobiografía y unas memorias intelectuales, el accidentado viaje del tímido, artístico y rebelde Edzard para encontrar su lugar en el mundo, así como la resistencia institucional y las intrigas palaciegas a las que tuvo que hacer frente el ya profesor Ernst en su afán de aplicar el pensamiento crítico a un campo que, muchas veces, se regodea en su propia irracionalidad.

Uno de los grandes peligros de las obras autobiográficas que atañen a intelectuales es la posible autoidealización, es decir, que el narrador se presente a sí mismo como un espíritu imperturbable, de monolítica racionalidad e integridad. El autor, sin embargo, parece haber escrito estas páginas evadiendo explícitamente este riesgo, de modo que nos encontramos ante una imagen honesta de su propia vida y personalidad. Esta honestidad se plasma en pasajes inyectados de emoción sobre su infancia, su compleja vida familiar, la trágica pérdida de seres queridos, sus coqueteos iniciales con la medicina alternativa, que llegó a ejercer y a defender, así como en la valentía de poner nombre a los personajes que propiciaron sus problemas profesionales. Todo ello empleando un estilo elegante y accesible, que da pie a una lectura amena que facilita la conexión con el autor. Este estilo accesible, sin embargo, conlleva también un inconveniente: en algunos pasajes de la obra, la combinación de divulgación científica y de relato autobiográfico no parece encajar de forma orgánica. Por supuesto, las cualidades divulgativas de Edzard Ernst están fuera de toda duda, pero los pasajes explícitamente pedagógicos acaban afectando de vez en cuando al ritmo de la narración.

«El enfrentamiento entre Edzard Ernst y el príncipe Carlos es una historia que merece ser leída, ya sea por su relevancia social como por su inverosímil naturaleza»

Tras la lectura, un nombre destaca por méritos propios: el príncipe Carlos de Inglaterra, uno de los mayores promotores británicos de la medicina alternativa. Sin duda, el enfrentamiento entre ambos es una historia que merece ser leída, ya sea por su relevancia social como por su inverosímil naturaleza. Se trata de uno de los ejemplos más evidentes de los últimos tiempos de los intentos de determinados poderes fácticos de tiranizar la actividad científica. Sin embargo, el texto va considerablemente más allá de las rencillas con el príncipe de Gales. He encontrado particularmente interesante su paso por el insidioso y ultraburocratizado ambiente vienés. Resulta impresionante que una persona recién llegada y con limitada experiencia previa en la dirección institucional fuera capaz de organizar y de gestionar un departamento con más de una centena de profesionales, con la obligación de compaginar la actividad docente y la clínica. Hacerlo, además, en un ambiente de conspiración y chantaje como el descrito en el libro convierte la hazaña en gesta.

De hecho, la crítica vehemente a esta clase de ambientes, entendidos como una plasmación del conservadurismo germánico, constituye uno de los pilares narrativos de la obra. El autor muestra una constante insatisfacción ante el espíritu social imperante durante sus etapas en Baviera y Austria. Esta insatisfacción da pie a un segundo pilar narrativo: la defensa de la libertad como forma de vida y de la autonomía como marco intelectual. El propio autor traza una conexión directa entre el joven músico de jazz viviendo una vida de excesos en el sur de Francia y la clase de científico en el que más adelante se convirtió. Edzard Ernst parece haber protagonizado una huida a lo largo de toda su vida, esquivando una y otra vez las expectativas y condicionantes que los demás depositaban en él. Hizo de su vida, en cambio, lo que él esperaba de sí mismo, que no fue otra cosa que la búsqueda de la libertad que otorga la verdad..

© Mètode 2019 - 100. Los retos de la ciencia -

Filósofo de la ciencia, con formación en neurociencia. Actual­mente es doctorando en el Departamento de Filosofía de la Universitat de València (España). Es experto en el problema de la demarcación y en los mecanismos psicológicos que dan pie al pensamiento irracional. Es, además, un activo divulgador de la ciencia y de su filosofía.