Entrevista a Carolina Moreno

«En España no hay una percepción positiva de la ciencia»

Catedrática de Periodismo de la Universitat de València

Carolina Moreno Castro es catedrática de Periodismo de la Universitat de València, donde imparte periodismo científico y desarrolla su actividad de investigación en el campo de la comunicación de la ciencia a través del grupo ScienceFlows ,del cual es la investigadora principal. Actualmente, dirige además CONCISE, un proyecto de investigación europeo dotado con 1,2 millones de euros y que reúne a participantes de diferentes instituciones de cinco países. El objetivo, analizar el papel de la comunicación sobre la percepción y las creencias científicas de la ciudadanía de la Unión Europea. Un proyecto ambicioso para el cual se entrevistarán a 500 ciudadanos europeos de España, Italia, Portugal, Polonia y Eslovaquia.

La profesora Moreno se muestra entusiasmada con el proyecto, del cual espera extraer conclusiones que puedan mejorar la comunicación de la ciencia. Los diferentes grupos de discusión tendrán lugar entre septiembre y noviembre de este año en Lisboa, Valencia, Vicenza, Trnava y Lodz. En ellos, los participantes darán su opinión sobre cinco temáticas científicas que generan controversia en diferentes sectores de la sociedad: vacunas, cambio climático, terapias complementarias y organismos genéticamente modificados. Nos reunimos con Carolina Moreno en su despacho de la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación para hablar con ella de la investigación que están a punto de emprender y de su propia visión de la percepción social de la ciencia.

El proyecto CONCISE se centra en cómo la ciudadanía percibe la ciencia. A priori, antes de comenzar con la investigación, ¿cómo valora usted la percepción de la ciencia por parte de la ciudadanía?

Es una cuestión bastante compleja, porque está muy modulada por diferentes aspectos. ¿Podemos decir que en España la mayoría de los ciudadanos tiene una percepción positiva de la ciencia? Pues en general no. Pero no por una reacción contraria a lo científico, sino por una falta de cultura científica. La sensación que tengo, después de veinte años de trabajo en este ámbito, es que en España no ha habido una reflexión al respecto.

¿Qué influye en la percepción que la ciudadanía tiene de la ciencia?

Yo me cuestiono permanentemente en qué grado influyen los diferentes actores en esa percepción. Es decir, si el ciudadano antivacunas está más influido por los medios, por una situación familiar, por sus vinculaciones religiosas o políticas… Hay que pensar que los paquetes políticos están muy definidos y cohesionados. Por ejemplo, es difícil pensar en alguien que sea vegano y pro-taurino. Y también hay un elemento decisivo, que es el educativo. Pero a esta pregunta sobre qué influye en nuestra percepción, todavía no puedo responder, ni siquiera como opinión, porque no la tengo configurada, y para eso hemos solicitado el proyecto. De hecho, nos basamos en esa pregunta casi existencial: ¿qué es lo que está influyendo? Se habla mucho del impacto de los medios de comunicación, pero ya se ha visto en varias encuestas últimamente que ante determinadas temáticas, a los ciudadanos les influye más su círculo de relaciones cercanas: su pareja, su familia, sus amigos…

Foto: Andrea Casas

¿Más que los mensajes que pueda recibir a través de los medios de comunicación?

Claro. Hay que pensar además que al fin y al cabo las redes sociales funcionan un poco como burbujas. A ti te llegan los tuits de aquellas personas de tu círculo. Si yo como investigadora de la Universitat de València me dejo arrastrar por todo mi círculo, la propia Mètode, el Instituto de Historia de la Ciencia, la Cátedra de Divulgación de la Ciencia…, lo que estoy creando en el fondo es también una burbuja. A mí nunca me ha llegado un tuit de alguien que tenga que ver con un partido totalmente antagónico a mis ideas.

En el proyecto CONCISE van a realizar 500 entrevistas a personas de diferentes países, ¿qué es lo que quieren averiguar a través de esta investigación?

Lo que pretendemos es ver cómo se han configurado las creencias y percepciones de los ciudadanos europeos sobre cuatro temas concretos de ciencia, a través de grupos de discusión de cinco personas. Se trata de una metodología cualitativa interesante porque nos permitirá valorar las reacciones de los participantes ante diferentes posturas. Seguramente el que está muy a favor de algo, o muy en contra, radicalizará más su punto de vista y tratará de defender su opinión ante posturas contrarias a la suya.

Los temas que van a tratar son cuestiones científicas que levantan cierta polémica en la sociedad. ¿Por qué han elegido estos cuatro en concreto?

Queríamos coger temas de controversia científica porque nos interesaba que fueran temas con ese valor añadido. Son temas muy vinculados a la agenda política, a la salud pública… Cuestiones sobre las que seguramente habrá una idea configurada en relación a la toma de decisiones en su vida cotidiana. Otra cuestión que nos interesa y que mediremos es cuántas personas hacen referencia a términos como evidencia científica, método científico, producción científica

¿Es una forma de evaluar la cultura científica a la que hacía referencia al principio de la entrevista?

Y además podremos saber si estas personas son personas universitarias o no, si son ciudadanos mejor o peor informados… Podremos saber muchas cuestiones.

Cuando hablamos de cultura científica, ¿a qué nos referimos exactamente?

Cuando alguien habla de cultura general todo el mundo entiende que tienes que saber de literatura, de historia, de geografía… Sin embargo, se elimina la parte de la ciencia. Pero esta forma parte del proceso cultural. En España concretamente, la cultura científica de la población general es paupérrima, pero no por una cuestión de incultura. Te puedes encontrar con gente muy erudita pero que no tiene ninguna formación científica. Las políticas educativas no han contado con diseños científicos claros, como sí ha ocurrido en otros países. Y luego también tiene que ver algo con la propia historia. En España ha habido una falta de cuidado por el patrimonio científico.

En el proyecto han aglutinado investigadores de cinco países. Me ha dicho que no le gusta hablar sin datos, pero ¿esperan encontrar diferencias entre países?

En este sentido no tenemos prejuicios. Sabemos que en el caso de las vacunas en Italia está habiendo ahora un debate importante, pero no tenemos muchos apriorismos. El proyecto lleva en el título percepción y creencias, pero vamos buscando también actitudes, conocimiento, interés…

El auge del movimiento antivacunas en ciertos países, ¿no es una contradicción en un momento en el que tenemos más conocimiento e información científica?

Yo voy a comentar una cosa que quizás, escrita en una entrevista, sea bastante polémica. Es obvio que tanto las vacunas, como los antibióticos, como la higiene, han hecho que la medicina avance y que mejore la calidad de vida y las expectativas de las personas. Pero por otro lado, las controversias científicas que se trasladan a la sociedad no nacen en la sociedad. Cuando llegan a la sociedad es porque ha habido también debate en la comunidad científica, y me refiero a que precisamente desde las instituciones o incluso desde muchos ámbitos como la biología, la medicina y la química, se suele enviar mensajes a veces divergentes. Yo he conocido a biólogos moleculares absolutamente reaccionarios con la inferencia en el ADN. No todo el mundo se posiciona de la misma forma dentro de una misma comunidad.

Foto: Andrea Casas

Pero en ocasiones no hay tal controversia científica, o hay algún hecho puntual, pero que queda en el imaginario colectivo. Como el caso de la relación de las vacunas y el autismo, o los intereses políticos que se han encargado de difundir la duda sobre el cambio climático a través de los medios de comunicación.

Yo creo que en estos últimos cinco años estamos sobrevalorando el papel de los medios, porque, ¿cuántas personas leen diariamente? Cada vez menos. ¿Cuántas ven los informativos? ¿Qué noticias nos llegan? Al final estás dentro de la burbuja de tus redes sociales desde donde lees los titulares de las noticias. En España no hay movimiento antivacunas, lo que hay son cosas puntuales (que de hecho se ven ampliados por los medios). Y tengo que decir una cosa, precisamente aquellos sitios donde la formación en cultura científica es mayor o son sociedades más avanzadas en todos los indicadores, como puede ser el modelo escandinavo, encontramos también personas con más reacción en contra.

En un estudio quee publicó hace unos meses dibujaba el perfil de usuario de las terapias alternativas como el de una mujer con estudios universitarios y poder adquisitivo. ¿A qué se debe esto?

En el caso del perfil medio de ciudadano en España, con estudios secundarios y un trabajo en el sector servicios, la mayoría de personas confía 100 % en su médico. ¿Quiénes son más proclives a poner peros o a buscar información a parte? Quienes tienen más formación y más tiempo, y acceden además a información de calidad. Empezando por la homeopatía, si cobras el salario mínimo no vas a comprarte un jarabe homeopático que vale 22 €. Te compras el financiado que vale un euro. En ese sentido, en los diferentes grupos de discusión veremos cómo los ciudadanos se posicionan ante cada una de las temáticas.

Uno de los objetivos del estudio también es perfilar un estándar de indicadores para mejorar la comunicación científica.

Ahora mismo tiene más impacto la serie The Big Bang Theory que una noticia en los medios. A través de los grupos de discusión podremos ver si esas personas se están informando a través de los medios o no, si ven programas específicos, si escuchan podcasts, si se informan a través de Facebook… Nuestra idea es saber qué podemos hacer para que la información científica llegue por otros canales distintos a los habituales.

Lo que sí es cierto es que cada vez parece que hay más interés por parte de las propias instituciones en divulgar. No obstante, el investigador Massimiano Bucchi advertía, en la entrevista que usted le hizo para Mètode junto a Susanna Ligero, de que corremos el riesgo de divulgar solo para los ya convencidos. ¿Está de acuerdo con esta afirmación?

Con Massimiano Bucchi he hablado muchas veces sobre esto, y tenemos la sensación de que estamos haciendo lo mismo de siempre para los mismos de siempre. Estamos tratando de mejorar la divulgación en el mismo sentido en el que lo hemos hecho siempre y para las mismas personas, pero no conseguimos involucrar a nuevo público. Proyectos como este nos van a ayudar a saber qué hay en lo más profundo de la concepción sobre ciencia de los ciudadanos europeos y cómo se configura.

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