Mary Ritter: «Hacer frente al cambio climático es bueno para la economía»

Exdirectora ejecutiva y una de las promotoras de la iniciativa europea Climate-KIC

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maryritter_portadaClimate-KIC

Mary Ritter es Catedrática, ahora emérita, de Inmunología en el Imperial College de Londres. Es ex-directora ejecutiva y una de las promotoras de la iniciativa europea Climate-KIC (Knowledge, Innovation, Community), que recientemente ha inaugurado su sede en Valencia, en el Jardín Botánico de la Universitat de València.

¿Qué paralelismos podemos encontrar entre la investigación en inmunología y el desarrollo de tecnologías verdes contra el cambio climático?
El cambio climático tiene un impacto tan amplio que abarca una gran gama de disciplinas. Prácticamente todo es relevante, y la inmunología no ha de ser una excepción. Los cambios en la distribución de enfermedades infecciosas con el calentamiento global, las temperaturas extremas (ya sean frías o cálidas) y los cambios en la nutrición como consecuencia de la escasez de alimentos pueden tener un impacto directo en la salud. Generalmente, las herramientas intelectuales de las cuales disponemos en la investigación se comparten y son transferibles independientemente de la disciplina.

Teniendo en cuenta que el planeta está enfermando debido a las emisiones provocadas por el hombre, ¿cuáles serían, según Climate-KIC, las pautas a seguir para recuperarlo?
Debemos adoptar un doble enfoque. Por un lado, debemos innovar para centrarnos en la mitigación y reducción de las emisiones, para llegar a una economía libre de emisiones de carbono. Por otro lado, debemos innovar para adaptarse y limitar el impacto en las personas y las infraestructuras, consecuencia del daño que la humanidad ha provocado. Podemos conseguir esa mitigación y esa adaptación a través de la formación de las personas, la creación de productos y servicios y la influencia en la política.

¿Es el emprendimiento una receta innovadora para resolver un problema ambiental?
Sin duda, las empresas pueden ser amigas del medio ambiente (y también enemigas). De hecho, resulta crucial que lo que hacemos sea sensato desde el punto de vista comercial, así el mundo puede permitirse hacer los cambios necesarios. Solo de esta manera podremos convencer a los políticos de que no solo es esencial hacer frente al cambio climático, sino que también es factible, asequible y bueno para la economía y la creación de nuevos puestos de trabajo. Así lo apoyan informes de economistas como Nicholas Stern. También llegó a discutirse esta cuestión en el Foro Económico Mundial de Davos en enero de este año.

¿Cómo llegó del Imperial College de Londres a la dirección ejecutiva de Climate-KIC?
Tras haber dirigido mi laboratorio internacional de investigación en inmunología durante muchos años, fui ascendiendo progresivamente a posiciones de gestión académica de alto nivel. Primero, como jefa de departamento; luego, como directora de la Escuela de Graduados de Ciencias de la Vida y la Medicina; más tarde, como vicerrectora de Educación de Postgrado; y, finalmente, como vicerrectora de Relaciones Internacionales. Fue en este último cargo donde comenzó mi andadura hasta ser directora ejecutiva de Climate-KIC. Estaba estrechamente involucrada en su desarrollo, ya que era la representante del Imperial College en el grupo directivo de la propuesta… ¡Aunque en aquel momento no tenía ni idea de que este sería mi destino!

¿De qué manera influyeron su personalidad y su formación en inmunología en los primeros pasos de Climate-KIC?
Siempre me he considerado una emprendedora en serie dentro del entorno académico. De hecho, desde 1982 hasta la actualidad, en casi todos los trabajos que he tenido, siempre he sido la pionera. Esto significa que he podido crear muchas cosas desde el principio. Además de mi investigación, en la que se necesitan nuevos diseños experimentales para poner a prueba las hipótesis y así revelar nueva información, también he diseñado y puesto en marcha nuevos cursos de licenciatura y másteres, así como la primera escuela de postgrado de mi universidad. Disfruto particularmente este tipo de actividades creativas. Tuve la oportunidad de ir un paso más allá cuando me convertí en vicerrectora de Asuntos Internacionales del Imperial College. Los dos grandes proyectos que supervisé desde el principio y durante sus etapas iniciales fueron una Facultad de Medicina conjunta entre el Imperial College, la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur y Climate-KIC.

¿Y ha influido Climate-KIC en su visión?
Sí, desde luego. He sido muy consciente durante mucho tiempo del impacto de la humanidad (en la que me incluyo) en el medio ambiente, así como de las graves consecuencias que está generando, pero sin duda mi experiencia en Climate-KIC ha agudizado mi visión y me ha hecho ser más consciente, no solo de lo que hay que hacer, sino también de lo que se puede hacer. ¡Climate-KIC también ha impulsado enormemente mi carácter y experiencia comercial y empresarial!

¿De qué objetivos principales está usted más orgullosa durante sus cuatro años en esta iniciativa europea?
Estoy inmensamente orgullosa de muchas cosas relacionadas con Climate-KIC. Estoy orgullosa de nuestra excelente comunidad. Cuando nos reestructuramos allá por 2010 y 2011, empezamos con 27 socios en diciembre de 2010. ¡Diez semanas más tarde Climate-KIC tenía una nueva entidad legal y 77 socios! Desde entonces, hemos ido construyéndola sin pausa y ahora tiene más de 250 socios entre comerciales (grandes y pequeñas empresas), universidades y organismos públicos. Algo más del 50% de nuestros actuales socios vienen del sector empresarial. También estoy orgullosa de nuestros estudiantes: tanto los que estudian másteres o doctorados como los que forman parte del programa Pioneers Into Practice. Estos emprendedores de gran talento son los agentes de cambio, líderes para la mitigación del cambio climático y la adaptación que el mundo tanto necesita.

¿Qué nos puede contar del gran éxito del acelerador de The Accelerator [programa europeo impulsado por la Climate-KIC de comercialización de energía limpia]?
Evidentemente, me siento orgullosa de las nuevas empresas que se han desarrollado a través del acelerador. Son fenomenales. Hasta el momento, 45 de ellas han recaudado 59 millones de euros de financiación externa entre capital riesgo, micromecenazgo y otras fuentes. Además, una empresa de nueva creación recaudó ella sola diez millones de euros en 2014.

«El cambio climático tiene un impacto tan amplio que abarca una gran gama de disciplinas. Prácticamente todo es relevante, y la inmunología no ha de ser una excepción»

«Las empresas pueden ser amigas del medio ambiente. Resulta crucial que lo que hacemos sea sensato desde el punto de vista comercial, así el mundo puede permitirse hacer los cambios necesarios»

«He sido muy consciente durante mucho tiempo del impacto de la humanidad en el medio ambiente, pero sin duda mi experiencia en Climate-KIC ha agudizado mi visión»

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¿Puede la innovación y el talento luchar contra la crisis económica y la tendencia actual de los minijobs?

Sí. La mayoría de los nuevos puestos de trabajo provienen de la pequeña empresa, y una pequeña empresa sólo tiene éxito si se basa en la innovación y el talento.

¿Puede darnos algunas claves para lograr una economía baja en carbono?
Es necesario tener el apoyo de gobiernos, empresas y ciudadanos para lograrlo, principalmente. Existen señales favorables en el sector empresarial, donde se reconoce cada vez más que la reducción de la huella de carbono por parte de la empresa va a reducir los gastos de funcionamiento y, por tanto, aumentar la rentabilidad y resultar beneficiosa tanto para los negocios como para el clima. Además, mientras la conciencia pública sobre el cambio climático aumente, las credenciales medioambientales mejorarán la imagen de marca de la compañía. Algunas compañías se están fijando no solo en su propia huella de carbono, sino también en la huella de su cadena de suministro. Los beneficios y las pérdidas medioambientales son parte fundamental en esta ecuación. También tenemos que instigar a los gobiernos para que apoyen una política respetuosa con el medio ambiente. Pero en un sistema democrático, es necesario que los políticos vean que esto les ayudará a ganar las elecciones, para así tener el poder de cambiar las cosas. La mejor manera de hacerlo es demostrar que ser «verde» puede ser y es bueno para la economía y para la creación de nuevos puestos de trabajo. También es importante que el electorado, los votantes, presionen a sus gobiernos para que actúen frente al cambio climático.

¿Es el emprendimiento el nuevo desafío para las universidades públicas?
Varias universidades europeas ya se han enfrentado con éxito al reto del emprendimiento, y para muchos de los socios académicos de Climate-KIC se trata de una realidad. Tal vez las universidades técnicas lo hayan tenido más fácil, pero otras también han cambiado de mentalidad. Sin embargo, todavía hay muchas universidades para las que trabajar con empresas y convertir la investigación básica en productos y servicios tangibles sigue siendo anatema debido a su tradición académica. Sin embargo, aquellas universidades que ya han adoptado la iniciativa empresarial pueden demostrar que ésta no diluye la calidad, la integridad o el impacto de la investigación básica llevada a cabo en sus instituciones. La Universidad de Cambridge es un excelente ejemplo.

Climate-KIC es el único Instituto Europeo de Innovación y Tecnología, además de los centros nacionales, que tiene seis comunidades regionales de aplicación en toda Europa. ¿A qué se debe esto y cuál es su misión?
Las seis regiones del Centro Regional de Innovación son muy importantes para Climate-KIC. Son nuestros ojos y oídos y nos dicen cuáles son las demandas locales y regionales dentro del contexto del cambio climático y la economía baja en carbono. Además, proporcionan un importantísimo medio complementario a los servicios y centros locales, proporcionando un entorno en el que la innovación se puede probar, cambiar y ampliar.

Uno de estos centros regionales se encuentra en Valencia. ¿Cuáles son sus principales objetivos?
Las seis sedes fueron seleccionadas originalmente porque eran comunidades clave que se dedicaban activamente a tratar el problema del cambio climático. Esto se cumple con creces en el caso de Valencia. Me acuerdo de mi primera visita a la Comunidad Valenciana, donde conocí a mucha gente y visité muchas instalaciones. Me impresionó profundamente el compromiso y el trabajo que se está realizando para combatir el cambio climático, tanto por parte del gobierno, como las empresas y las universidades. Desde muy temprano, la Comunidad Valenciana ha entendido el papel clave que desempeña una sede, y ha actuado en consecuencia. En cuanto a los desafíos climáticos específicos, la ubicación de Valencia en el sur de Europa es muy importante. Por ejemplo, en el programa insignia «Building Technologies Accelerator» (“Acelerador de construcción de tecnologías”), Valencia ofrece uno de los cinco «laboratorios vivientes» principales. Los demás laboratorios se encuentran en Suiza, Países Bajos y Suecia, en condiciones climáticas muy dispares.

La Universitat de València coordina el pilar de la educación para Climate-KIC. Es una de las tres prioridades, junto con la innovación y el espíritu empresarial.
Las KIC son únicas en reunir e integrar los tres pilares: educación, investigación (innovación) e iniciativa empresarial. La base del éxito de nuestros proyectos es, por tanto, la integración de estos tres elementos. Se trata del resultado de la combinación entre tecnología, personas cualificadas y la ingeniería de transición necesarias para hacer frente al cambio climático. Es crucial para formar personas, así como crear productos y servicios, ya que solo a través de la gente (los líderes, los agentes de cambio, los profesionales) se puede innovar de manera efectiva. La educación a todos los niveles es importante en este contexto. Es por ello que hemos implementado la Enseñanza Climática en programas de másteres y doctorados y la Enseñanza Climática-Comercial para ejecutivos y profesionales. Por supuesto, este tipo de concienciación también es crucial en niveles de primaria y secundaria, pero eso está más allá del ámbito en el que las KIC se mueven actualmente.

En diciembre de este año, París celebrará la conferencia COP21 sobre el cambio climático. Usted dijo en Valencia que será «una verdadera prueba de determinación del mundo para abordar el cambio climático de forma real y efectiva, yendo más allá de la fijación de objetivos para la adopción de medidas eficaces». En su opinión, ¿cómo ha allanado Climate-KIC el camino hasta París?
Climate-KIC es la mayor asociación europea pública/privada que hace frente a la mitigación del cambio climático y aboga por nuestra adaptación, cuya misión es facilitar a las personas productos y servicios para enfrentarse al cambio climático. Juntamos a nuestros socios en doce centros físicos de toda Europa. Por lo tanto, Climate-KIC ha creado una nueva forma de hacer las cosas, y aunque todavía sigue siendo una organización nueva, ya ha comenzado a jugar un papel importante en abordar la mitigación y adaptación al cambio climático. Por tanto, debemos promover no solo nuestros éxitos en la COP21, sino también nuestra genuina manera de trabajar para lograrlos. Así pues, nuestro modelo puede ser adoptado en todo el mundo para abordar el cambio climático a escala global. Lo que es importante es que desarrollemos una economía verde, próspera y sostenible compatible con los nuevos modelos ecológicos de negocio, el crecimiento económico y la creación de empleo.

Maria Josep Picó. Periodista. Cátedra de Divulgación de la Ciencia de la Universitat de València.
© Mètode 2015.

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«Es necesario tener el apoyo de gobiernos, empresas y ciudadanos para lograr una economía baja en carbono»

«La primera vez que visité Valencia me impresionó profundamente el compromiso y el trabajo que se está realizando para combatir el cambio climático»

«Debemos desarrollar una economía verde, próspera y sostenible compatible con los nuevos modelos ecológicos de negocio, el crecimiento económico y la creación de empleo»

© Mètode 2015

Periodista especializada en medio ambiente y Premio Nacional de Periodismo Ambiental. Cátedra de Divulgación de la Ciencia de la Universitat de València.