Humor y creatividad para comunicar el cambio climático

Maxwell Boykoff aborda las claves para una comunicación científica innovadora y eficaz en su conferencia en la Nau

Maxwell Boykoff a la Nau - 28 de febrero de 2019

«No hay una “fórmula magistral” para la comunicación del cambio climático, sino muchas fórmulas magistrales “personalizadas”». Esta fue la conclusión de la conferencia «Creative (Climate) Communications» a cargo de Maxwell Boykoff, primer ponente del ciclo «Los grandes retos de la ciencia», organizado por la revista Mètode y la Escola Europea de Pensament Lluís Vives, con el que la revista da el pistoletazo de salida a las celebraciones por su número 100. El profesor de la Universidad de Colorado-Boulder compartió con el público congregado el pasado jueves 28 de febrero en el Aula Magna del Centro Cultural La Nau su experiencia comunicando el cambio climático desde la innovación, la creatividad y el humor. El vicerrector de Cultura y Deporte Antonio Ariño y el vicerrector de Investigación Carlos Hermenegildo fueron los encargados de dar la bienvenida a los asistentes al acto y ponerlo en contexto dentro de la celebración de los veinte años de la Nau y de los 100 números de la revista Mètode, mientras que la jefa de redacción de la revista Anna Mateu presentó a Maxwell Boykoff y su trayectoria en la comunicación del cambio climático.

Una de las ideas principales que defendió Maxwell Boykoff es la necesidad de llegar a audiencias diferentes mediante estrategias diferentes. En este sentido, señaló el desfase de la teoría del déficit, que tradicionalmente ha considerado que el trasvase de información desde una élite intelectual al público es esencial para que este tome decisiones adecuadas, pero «seguro que muchos de los que estáis aquí estáis muy bien informados sobre el cambio climático y, aún así, incurrís en comportamientos contradictorios». Por eso, enfatizó en que es esencial conocer los diferentes tipos de público a los cuales nos dirigimos y adaptar el mensaje.

La conferencia del profesor Maxwell Boykoff contó con la presencia del vicerrector de Cultura y Deporte Antonio Ariño, el vicerrector de Investigación Carlos Hermenegildo y la jefa de redacción de Mètode, Anna Mateu. Foto: Centre Cultural La Nau.

Esto, sin embargo, no significa tampoco «rebajar el nivel» de las explicaciones, como, según Boykoff, demasiados científicos han considerado necesario para acercarse al gran público. Lo que hace falta, en cualquier caso, es «subir el nivel» de sofisticación comunicativa, descubrir cómo potenciar diferentes grados de compromiso de las audiencias con el clima mediante herramientas creativas e inusitadas como el uso de imágenes o música. El profesor Boykoff citó como ejemplo de esta diversidad de formas de comunicar la participación de científicos en protestas y manifestaciones por el clima en la calle, y el uso de pancartas y mensajes reivindicativos con un punto de humor que a menudo llaman la atención y son reproducidos por medios y redes sociales.

Hacer humor con el cambio climático

Precisamente el humor fue una de las herramientas reivindicadas por el profesor Boykoff en su charla: «El humor no se ha utilizado mucho [para la comunicación científica], pero es una gran manera de conectar las ideas con la gente. Entre otras cosas, puede encontrar fisuras en ciertos argumentos y también revelar verdades», afirmó, justo antes de introducir la iniciativa «Stand Up for Climate Change» dentro del proyecto de la Universidad de Colorado «Inside the Green House», del cual el profesor Boykoff es codirector. Este proyecto nace para explorar cómo «se pueden comunicar aspectos del cambio climático a través del teatro, el cine, el arte, el arte expresivo, la televisión», y también para «evaluar y extraer métodos efectivos para una comunicación multimodal del clima».

«Una de las ideas que defendió Maxwell Boykoff es la necesidad de llegar a audiencias diferentes mediante estrategias diferentes»

«Stand Up for Climate Change» (título que hace un juego entre la construcción stand up for, “alzarse por una causa o en pro de alguien”, y el género de stand-up comedy, que consiste en monólogos humorísticos en directo ante el público en un teatro o en un espacio de actuaciones) es un concurso de monólogos de humor sobre el cambio climático enfocado a estudiantes del cual se han celebrado tres ediciones desde 2016 y en el que han participado nueve países diferentes con resultados muy interesantes sobre cómo animar al público a comprometerse en la lucha contra el cambio climático. Como posibles aspectos negativos, el profesor Boykoff señaló que este tipo de perfomances podían comportar el siempre considerable riesgo de individualizar demasiado la cuestión y provocar sensación de angustia al público. No obstante, este tipo de iniciativas, bien enfocadas, pueden ayudar a empoderar a la gente y que esta entienda qué herramientas tiene a su alcance para participar en la causa.

Fórmulas adecuadas para cada público

La comunicación científica, por lo tanto, siempre tiene que preocuparse por «la audiencia y por el tiempo en el que esta vive». Asimismo, todas las estrategias que vayan surgiendo tienen que ser continuamente revisadas, tal como insistió Boykoff: «Necesitamos evaluar de forma constante formas creativas de comunicar el cambio climático para así proveer de guías y de recursos útiles a muchas audiencias». En esta línea, el profesor Boykoff aprovechó para presentar su libro Creative (climate) communications: Pathways for science, policy and society, una compilación de «directrices, reglas y lecciones» para una comunicación creativa y efectiva, «transferibles» a estrategias comunicativas para otras cuestiones sociales, culturales, políticas y, por supuesto, científicas.

«La comunicación científica siempre tiene que preocuparse por “la audiencia y por el tiempo en el que esta vive”»

Así, destacó cinco normas fundamentales para comunicar cualquier tema relacionado con la ciencia: autenticidad, ambición, rigor, imaginación y valentía. Estas normas se transformaban en cinco pautas concretas para la comunicación del cambio climático consistentes en, en primer lugar, encontrar puntos comunes con el público general respecto al cambio climático; en segundo lugar, enfatizar cómo este nos afecta aquí y ahora, en nuestras vidas diarias; en tercer lugar, señalar cómo el compromiso en la lucha contra el cambio climático hace que nuestras vidas sean mejores; en cuarto lugar, empoderar creativamente a las personas para que lleven a cabo acciones significativas por el clima, y, por último, siempre «subir el nivel» para comunicar el cambio climático, en lugar de rebajarlo. Todo esto, sin embargo, tratando de no promover un compromiso fundamentalmente individual que pueda provocar una situación de estancamiento o de inmovilismo.

El profesor Boykoff concluyó su charla con una advertencia contra la nostalgia y la idealización del pasado, una opción muy tentadora en los tiempos que corren. Sobre todo, insistió, hace falta no constreñir ni menospreciar a las nuevas generaciones, que tendrían que sentirse más bien empoderadas ante todos los desafíos a los cuales tendrán que hacer frente a corto y medio plazo: «Hay mucho trabajo que hacer, pero nos tenemos que adentrar en él, no permanecer estancados», sentenció.

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Periodista y traductora, revista Mètode.