Flora valenciana de interés apícola

Valencian flora of interest to apiculture. Bees collect the substances they need for nourishment from plants, basically nectar from flowers to produce honey. They more than repay the plant by pollinating the flowers while collecting this nectar and/or pollen. Pollen from many plants present in the Valencian flora is found in different amounts in the composition of honey, with some species producing monofloral honey.

Se entiende por flora apícola el conjunto de especies vegetales, silvestres o cultivadas, capaces de atraer a las abejas, las cuales obtienen de ellas su alimento: néctar, polen o sustancias azucaradas.

La miel es el principal alimento, al menos cuantitativamente, de las abejas, que complementan su dieta con polen, el cual es una extraordinaria fuente de energía por su riqueza en lípidos y vitaminas. Las abejas producen la miel a partir del néctar de las flores, dando diferentes tipos de mieles florales según la composición de plantas que la integran. Aquellas mieles en las que predomina claramente el néctar procedente de una especie sobre los de otras que puedan formar parte de ella, se llaman monoflorales. Un tipo particular de mieles son las de mielada, producidas a partir de sustancias azucaradas que pueden encontrarse en la superficie de las hojas u otros órganos de las plantas. Todos los tipos de miel producidos en la Comunidad Valenciana son florales.

En cuanto al polen, las abejas lo toman tal cual se produce, para lo cual materialmente peinan las anteras de los estambres y lo agregan mediante saliva, formando dos cargas que llevan en sus patas traseras. Cuando el apicultor recolecta dicho polen, lo único que hace es poner unas trampas en el exterior de la piquera consistentes en placas perforadas con agujeros de un diámetro tal que la abeja pueda entrar pero no la carga que transporta, la cual cae al interior de una caja, de donde el apicultor la recoge, sin más. Las principales especies de plantas productoras de polen comercial son algunas jaras escasas o ausentes en nuestro territorio, por lo que aquí no se produce polen comercial.

Un sistema de beneficio mutuo

Las abejas son atraídas por las flores por ser su fuente de alimento, pero también intervienen aspectos como la forma, color y aroma. De hecho, lo que antes perciben, en la distancia, es el color y, si éste es lo suficientemente atractivo para que se acerquen, entran en juego la forma y el aroma. En líneas generales, puede decirse que el tipo de flores que liban preferentemente son de colores vivos, particularmente de tonos amarillos y azules, con aromas frescos y que producen néctar en cantidades moderadas. En cuanto a la forma, frecuentemente son flores provistas de una plataforma sobre la que el insecto se posa para libar el néctar. Con frecuencia la corola de estas flores tiene unas marcas que dirigen al insecto hacia el néctar.

Thymus sp.: Tomillo. Foto: Mètode.

El néctar se produce en glándulas llamadas nectarios, que se sitúan en el interior de las flores, generalmente; a veces son estambres transformados. Así, para libar el néctar, la abeja debe avanzar un trayecto más o menos largo e invertir un cierto tiempo, durante los cuales la cabeza y el dorso, a veces todo el cuerpo, tocan distintas partes de la flor, entre ellas los estambres, impregnándose de polen. Cuando la misma abeja visite la próxima flor, depositará estos granos de polen sobre la parte femenina o estigma, dejándolos en la situación adecuada para llevar a cabo la reproducción de las plantas. De esta forma, se cierra el círculo de beneficio mutuo mediante el cual las abejas extraen el néctar de las flores ayudando a su reproducción. Para muchas plantas, esta ayuda es imprescindible para que puedan dar semillas. Esa es la razón de que las flores se hayan tomado la molestia y el esfuerzo que supone la producción de néctar, y de ahí la importancia que tiene la conservación de una fauna polinizadora suficiente para la producción de buenas cosechas, como es el caso de los frutales de hueso, o las variedades de sandía de pepita masticable. En otros casos, como variedades de fresón, pimientos, tomates y berenjenas, es necesaria la polinización para obtener frutos de calidad. Todo ello sin mencionar un interés más biológico, como es la supervivencia de muchas especies de plantas, a más largo plazo, además de los propios insectos.

Algunos grupos de insectos están especializados en libar determinados tipos de flores. Esta especialización se produce por la interacción entre las características del insecto y de las flores. Así, las mariposas liban el néctar de flores de forma tubulosa, ya que el néctar se acumula en el fondo de dicho tubo y acceder a él es difícil para aquellos insectos cuyo aparato bucal no esté provisto de una larga espiritrompa, como es su caso. Las mariposas diurnas son atraídas, además, por flores de color rojo, mientras que las flores que liban las mariposas nocturnas suelen ser blancas. Otro ejemplo bien conocido es el de muchas orquídeas, en que las formas de las flores simulan el insecto polinizador, de forma que éstos se ven atraídos para realizar la cópula, como lo serían por un individuo de su misma especie. A pesar de las preferencias que se han mencionado arriba, las abejas se consideran insectos generalistas en cuanto al tipo de flora que escogen para libar, y son capaces de aprovechar una gran variedad de flores; puede decirse que el único factor limitante es la accesibilidad del néctar, el cual no debe estar a una distancia mayor de la que la abeja puede alcanzar, como ocurre en algunas variedades de girasol, cuyas flores forman un largo tubo en que el néctar no puede ser alcanzado por las abejas.

Lavandulas stoechas: cantueso. Foto: A. Aguilella.

Flora valenciana de interés melífero

Así pues, las razones que llevan a las abejas a escoger las flores de una especie de plantas frente a las de otra u otras, hasta el punto de producir mieles monoflorales, son varias:

1. Producción de néctar y/o polen: ha de de ser suficiente para que resulte atractiva y compense el esfuerzo que supone para la abeja su extracción y transporte.

2. Abundancia: aquellas plantas más abundantes en el territorio próximo a la colmena serán preferidas, lógicamente, a otras más escasas, por lo que, con frecuencia, se trata de plantas cultivadas.

3. Período amplio de floración. Cuando una floración se agota como fuente de alimento, algunos individuos tienen la misión de explorar el territorio en busca de nuevas fuentes. Una vez descubiertas, lo comunicarán a las pecoreadoras, mediante el aroma que impregna su cuerpo, así como realizando determinados movimientos y vibraciones del cuerpo, conocidos como danza, de forma que las demás abejas de la colmena sabrán dónde se sitúa. Todo esto supone una nueva prospección del territorio y un nuevo aprendizaje y entrenamiento.
Como resultado de esto, de las aproximadamente 3.000 especies que conforman la flora autóctona de la Comunidad Valenciana, sólo unas 200 tienen valor apícola, realmente. Estas plantas forman parte de los matorrales y tomillares, y están agrupadas en unas pocas familias botánicas: labiadas, leguminosas, crucíferas, compuestas y cistáceas, principalmente. De todas ellas, las especies nectaríferas son las que se encuentran mejor representadas en toda la comunidad, ya que las poliníferas no aparecen con la abundancia necesaria para ser explotadas como fuente de polen comercial.

Miel Olor Sabor Color Cristalización
Azahar
Floral*,
pierde pronto intensidad
Floral y agradable
Amarillo o ámbar e.l.,blanco amarillento e.c.
Lenta, con
cristales pequeños medianos
Romero
Floral
Floral, delicado
Amarillo e.l., blanco e.c.
Rápida, cristales de grano fino
Cantueso
Floral intenso
Floral, delicado, persistente, con un punto de acidez
Ámbar pajizo
Rápida, cristales muy finos
Espliego
Floral, intenso
Floral-afrutado, delicado y persistente, un poco ácido
Amarillo claro o dorado
Rápida, cristales muy finos
Tomillo
Fuertemente aromático, floral
Floral persistente y un poco ácido
Ámbar oscuro e.l., marrón o rojizo e.c.
Lenta, es frecuente la separación de fases
Limón
Floral ligero, pierde intensidad rápidamente
Floral a limón, delicado
Amarillo claro o pajizo e.l., blanco amarillento e.c.
Lenta, cristales pequeños o medianos
Milflores
Floral de intensidad variable según su composición floral
Floral de persistencia variable
Ámbar e.l., caramelo e.c.
Rápida, grano fino

*Al decir floral, quiere decirse que recuerdan al de las flores de la planta productora, tanto en el caso del olor como del sabor.
(e.l.: estado líquido; e.c.: estado cristalizado).
Tabla de las mieles monoflorales valencianas y las diferentes cualidades organolépticas para cada tipo de miel.

BORAGINACEAE
Echium vulgare L.: viborera, llengua de bou. IV-VIII. N* P.

BUXACEAE
Buxus sempervirens L.: boj, boix. II-IV. P.

CISTACEAE
Cistus albidus L.: jara, estepa blanca. III-VI. N P.
Cistus clusii Dunal: romero macho, romaní mascle. III-VI. P.
Cistus monspeliensis L.: jara negra, estepa negra. III-VI. P.
Cistus ladanifer L.: jara común, estepa ladanífera. III-VI. P.
Cistus salvifolius L.: jaguarzo morisco, estepa borrera. III-VI. P.
Fumana ericoides subsp. montana (Pomel) J. Güemes: sillerilla, estepa groga. III-VI. P.
Fumana thymifolia (L.) Spach: tomillo morisco, fumana. III-VI. P.
Halimium halimifolium (L.) Willk.: jaguarzo blanco, estepa d’arenal. IV-VI. P.
Helianthemum cinereum subsp. rotundifolia (Dunal) Greuter & Burdet: jarilla. IV-VII. P.
Helianthemum hirtum (L.) Miller: jarilla, heliantem. III-VI. P.
Helianthemum marifolium (L.) Miller: jarilla. II-VI. P.
Helianthemum pilosum (L.) Pers.: jarilla, perdiguera. II-VI. P.
Helianthemum salicifolium (L.) Miller: jarilla. IV-VI. P.
Helianthemum syriacum (Jacq.) Dum.-Cours.: jarilla, romer blanc. III-VI. P.

COMPOSITAE
Cichorium intybus L.: achicoria, cama-roja. VII-IX. N* P.
Crepis vesicaria (Boiss. ex DC.) P.D. Sell: cap roig. III-VII. N* P.
Helianthus annuus L.: girasol, gira-sol. VII-IX. N* P.
Leontodon taraxacoides (Vill.) Mérat: V-VIII. N* P.
Reichardia intermedia (Schultz Bip.) Coutinho: III-XI. N* P.
Scolymus hispanicus L.: cardillo, cardet. V-VIII. N* P.
Sonchus oleraceus L.: cerraja, lletsó. I-XII. N* P.
Sonchus tenerrimus L.: cerraja, lletsó. I-XII. N* P.
Taraxacum vulgare (Lam.) Schrank: diente de león, xicoia. I-XII. N* P.

CRUCIFERAE
Brassica sp. L.: II-X. N* P.
Descurainia sophia (L.) Webb ex Prantl: hierba de Santa Sofía, sofia. IV-VI. N* P.
Diplotaxis erucoides (L.) DC.: rabaniza, ravenissa. I-XII. N* P.
Matthiola fruticulosa (L.) Maire: violer. III-VI. N* P.
Moricandia arvensis (L.) DC.: collejón fino, coletxó. III-VI. N* P.
Sisymbrium irio L.: matacandil, bufallums. I-V. N* P.
Sisymbrium orientale L.: III-VI. N* P.

CHENOPODIACEAE
Chenopodium album L.: cenizo, blet blanc. VI-XI. P.
Chenopodium murale L.: blet de paret. I-XII. P.
Chenopodium opulifolium Schrader ex Koch & Ziz: VII-IX. P.
Chenopodium vulvaria L.: meaperros, blet pudent. V-IX. P.

ERICACEAE
Erica multiflora L.: brezo, bruc d’hivern o petorret. IX-IV. N* P.

FAGACEAE
Quercus coccifera L.: coscoja, coscolla. III-V. M. P.
Quercus ilex subsp. rotundifolia (Lam.) Schwartz ex T. Morais: carrasca, carrasca. III-VI. M. P.

LEGUMINOSAE
Calycotome spinosa (L.) Link: aliaga negra, argelaga negra. III-VI. N* P.
Cytisus heterochrous Webb ex Colmeiro: gódua. IV-VI. N* P.
Genista scorpius (L.) DC.: aliaga, argelaga. III-VI. N* P.
Onobrychis viciifolia Scop.: esparceta, trepadella. V-IX. N* P.
Ulex parviflorus Pourret: aliaga, argelaga. X-V. N* P.

OLEACEAE
Fraxinus ornus L.: fresno de flor, freix. III-V. P.
Ligustrum vulgare L.: aligustre, olivereta. V-VII. P.
Olea europaea L.: acebuche, ullastre o olivera borda. IV-VI. P.
Phillyrea angustifolia L.: labiérnago, aladern de fulla estreta. III-V. P.

PAPAVERACEAE
Hypecoum imberbe Sm.: zadorija, ballarida. III-VI. N* P.
Papaver rhoeas L.: amapola, rosella. III-VII. P.

PLANTAGINACEAE
Plantago afra L.: zaragatona menor, herba pucera. III-VI. P.
Plantago coronopus L.: estrellamar, plantatge coronat o cervina. I-XII. P.
Plantago lagopus L.: pie de liebre, peu de llebre. II-VII. P.
Plantago lanceolata L.: llantén menor, plantatge lanceolat o herba de cinc nervis. IV-VII. P.
Plantago sempervirens Crantz: zaragatona mayor, plantatge de ca. IV-VII. P.

POLYGONACEAE
Rumex crispus L.: acedera, agrella. VI-IX. P.
Rumex pulcher subsp. woodsii (De Not.) Arcangeli: acedera, agrella. V-VIII. P.

ROSACEAE
Rubus ulmifolius Schott: zarzal, esbarzer. V-VIII. N* P.

N, especie de escaso interés nectarífero; N*, especie de alto interés nectarífero; P, especie de interés polinífero; M, especie que produce secreciones azucaradas.

Mieles monoflorales valencianas

En nuestro territorio, se producen varios tipos de mieles monoflorales, algunas de ellas extraordinariamente apreciadas en el mercado, además de miel de milflores. Entre ellas, son bien conocidas las de naranjo o azahar y romero, que, junto a las multiflorales, son las producidas en mayor cantidad. Sin embargo, se producen otras de gran calidad y muy apreciadas también, si bien en cantidades reducidas, como son las de tomillo, espliego, cantueso y limón.

Las cualidades organolépticas son diferentes para cada tipo de miel, siendo éstas las que marcan las preferencias del público por cada una de ellas, sin que pueda afirmarse objetivamente que unas mieles son de mayor calidad que otras.

Helianthemum syriacum (Jacq.) Dum.-Cours.: jarilla. Foto: A. Aguilella

Cichorium intybus L.: achicoria. Foto: A. Aguilella.

Helianthus annuus L.: girasol. Foto: A. Aguilella.

Quercus coccifera L.: coscoja. Foto: A. Aguilella.

Quercus ilex subsp. rotundifolia (Lam.) Schwartz ex T. Morais: carrasca. Foto: A. Aguilell

Onobrychis viciifolia Scop.: esparceta. Foto: A. Aguilella.

Papaver rhoeas L.: amapola. Foto: A. Aguilella.

Olea europaea L.: acebuche. Foto: A. Aguilella.

Cytisus heterochrous Webb ex Colmeiro: godua. Foto: A. Aguilella.

Ulex parviflorus Pourret: aliaga. Foto: Mètode.

Brassica oleracea: col. Foto: A. Aguilella.

Scolymus hispanicus L.: cardillo. Foto: A. Aguilella.

Rosmarinus officinalis L.: Romero. Foto: J. Pellicer.

Citrus sp.: azahar. Foto: J. Pellicer.

© Mètode 2002 - 33. Abejas de miel - Disponible solo en versión digital. Primavera 2002

Directora del Jardí Botànic de la Universitat de València.