Vida

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La vida, como el presente, es el tránsito fugaz entre el pasado, ya inexistente, y el futuro que todavía no existe. Esta es una definición filosófica, pero también biológica. En efecto, cuando la biología dice que la vida es un intento de retrasar la fatal entropía creciente de todo sistema mediante el concurso de la información recogida por el propio sistema, viene a admitir que se utiliza la memoria bioquímica (pasado) en la construcción de un presente (vida) reproducible (futuro).

Los griegos ya lo sabían, naturalmente. Desde los presocráticos. Heráclito lo expresó en otros términos, aun así, tenían más o menos el mismo significado. Dijo que nunca puedes bañarte dos veces en el mismo río, puesto que la segunda vez que te bañes en él ya será otra agua y, por lo tanto, otro río. El río instantáneo de cada momento preciso es este presente fugaz que viene del pasado, camino del futuro. Se trata de una cuestión inquietante que nos coloca en la condición de surfistas existenciales, cabalgando permanentemente en una efímera ola destinada a deshacerse en la siguiente.

La vida es anomalía. Es un fenómeno inesperable. No se desprende de la atenta observación de ninguno de los elementos que la hacen posible. No es una recombinación de las características de sus componentes, sino una sorprendente nueva categoría que parece ir por libre. Se puede interpretar y entender a la luz de las ciencias naturales (la física y la química sobre todo), pero no se puede inducir de cero a partir de estas ciencias. Me parece notable. Esta especie de metafenómeno anómalo nos obliga a reconciliar el siempre innovador conocimiento científico con el buen pensamiento filosófico intemporal. Dicho de otra manera: obliga a la filosofía a aparcar la metafísica a medida que se amplía el alcance de la física conocida, a la vez que obliga a la ciencia a pensar, más allá de acumular evidencias.

El mundo mineral no piensa. La vida, como es información contra entropía, acaba pensando. El cerebro de algunos mamíferos, entre los cuales el nuestro, es la prueba de ello. Es un conjunto de células capaces de controlar movimientos y de regular fisiologías que, a su vez, acaban jugando con la información que retienen y, así, construyendo reflexiones. Sabemos qué controla o qué regula cada zona de nuestro cerebro, pero no sabemos por dónde pensamos. Un poco por toda la masa encefálica, difusamente. Es decir, que no terminamos de saber dónde radica exactamente la más elevada de nuestras aptitudes. En definitiva, una buena anomalía, ya lo he expresado antes.

Una anomalía que ha aparecido discretamente bajo unas determinadas condiciones ambientales. Por este motivo son tan fascinantes las expectativas que despiertan las noticias sobre constantes descubrimientos de nuevos planetas más o menos parecidos al nuestro. Ya se cuentan por docenas. La mayoría son muy lejanos. Pero existen. La vida en ellos no sería imposible. Pero ¿en qué momento evolutivo, en nuestro actual presente? Vaya usted a saber. Para alguien que hubiese llegado a la Tierra hace dos mil millones de años, la vida sería un conjunto de agónicas reacciones químicas reductoras contenidas en paquetitos que podríamos llamar bacterias. Si llegara ahora, la explicaría de otra manera, claro está. ¿Y si regresara dentro de tres mil millones de años más? ¿Qué pasa ahora en esos planetas que se parecen al nuestro? Y de hecho ¿qué quiere decir ahora, exactamente…?

La ciencia ficción retrocede ante la información. La vida es una anomalía, pero no una extravagancia. Que en otros lugares se encuentre tan diversificada como en la Tierra, y que se encuentre en esas condiciones justamente ahora, es improbable. Pero no lo es en absoluto que exista. Si no existiera, si no hubiera existido, si no pudiera existir, estaríamos ante otra anomalía. Sería la anómala abolición de una anomalía improbable que nos consta que es posible. Excitante.

Ramon Folch. Doctor en Biología, socioecólogo y presidente de ERF.
© Mètode 84, Invierno 2014/15.

 

105-84Ilustración: Anna Sanchis

 

«La vida es una anomalía, pero no una extravagancia. Que en otros lugares se encuentre tan diversificada como en la Tierra, y que se encuentre justamente ahora, es improbable»

© Mètode 2015 - 84. ¿Qué es la ciencia? - Invierno 2014/15
Doctor en Biología, socioecólogo y presidente de ERF (Barcelona).