Las ondas gravitacionales, una cuestión de peso

Pedimos su opinión a los astrofísicos Alicia Sintes y José Antonio Font sobre la noticia que está revolucionando los medios de comunicación

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Representación artística de ondas gravitacionales producidas por estrellas de neutrones.

Durante la última semana, los medios de comunicación han estado hablando compulsivamente del descubrimiento del año –y quizá del siglo– que el pasado 11 de febrero comunicó LIGO (Laser Interferometer Gravitational-wave Observatory): la detección de ondas gravitaiconnales por parte de dos de sus observatorios. Pero, realmente, ¿sabemos qué son las ondas gravitacionaes? ¿Qué hay detrás de este descubrimiento? ¿Cuáles son las impresiones de sus protagonistas?

Para aclarar todas nuestras dudas, desde Mètode hemos hablado con los astrofísicos Alicia Sintes y José Antonio Font debido a su implicación en el proyecto.

Alicia Sintes es profesora titular de la Universidad de les Illes Balears en el área de Física Teórica. Con más de un centenar de artículos publicados en revistas prestigiosas y numerosos congresos, su investigación se centra en el campo de la astronomía de las ondas gravitacionales. Su implicación en este descubrimiento ha sido directa, ya que colabora con LIGO, además de con muchas otras prestigiosas instituciones.

José Antonio Font es profesor titular de la Universidad de Valencia y director del Departamento de Astronomía y Astofísica de la Universidad de Valencia. Des de su grupo de trabajo se encargan de hacer simulaciones teóricas las cuales sirven para interpretar estas zonas con los grupos de investigación «Computational Astrophysics and Cosmology» (COMPAC) y «Computer Aided Modeling of Astrophysical Plasma» (CAMAP).

Las ondas gravitacionales

Las ondas gravitacionales se definen como ligeras vibraciones que se dan y se transmiten en el tejido del espacio-tiempo. Estas ondas fueron predichas por Albert Einstein en 1915 en la teoría de la relatividad general. Aún así, Einstein pensaba que esas ondas nunca podrían detectarse ya que llegarían a la tierra de una forma muy débil.

Mediante dos Observatorios de Ondas Gravitacionales (LIGO) en Livingston (Luisiana) y Hanford (Washington) estas ondas fueron detectado el pasado 14 de septiembre de 2015 a las 05:51 por primera vez en la historia.

Según los investigadores que hicieron este descubrimiento, las ondas gravitacionales habrían estado producidas por dos agujeros negros hace 1,3 miles de millones de años que tendrían 29 y 36 veces la masa del sol. Pese a esto, esta no sería la única fuente de ondas gravitacionales, ya que las estrellas de neutrones también podrían causarlas.

«No estamos ante un único descubrimiento. Estamos ante un triple descubrimiento»
(Alicia Sintes)
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Simulación de dos agujeros negros interactuando y produciendo ondas gravitacionales.

Las repercusiones de este proyecto

«De la misma forma que el telescopio de Galileo abría un nuevo campo de estudio, este descubrimiento revela una nuevo abanico de posibilidades para la exploración y la comprensión del cosmos», declara el profesor Font. Según el científico, este descubrimiento nos permitirá pasar del estudio electromagnético del universo –la luz– al estudio gravitacional que nos dará información complementaria a la que ya teníamos.

«No estamos delante de un único descubrimiento. Estamos delante de un triple descubrimiento», apunta Alicia Sintes. Desde el punto de vista de la astrofísica, el descubrimiento de estas ondas demuestra su existencia per se, pero también corrobora la existencia de agujeros negros y que estos se encuentran en un sistema binario.

Impacto en la comunidad científica del descubrimiento

«No sé cuando lo darán, y sé que a mí no me lo darán, pero lo darán. No este año, ya que las nominaciones están cerradas, ni tampoco el siguiente, pero al final reconocerán el descubrimiento con un Nobel», afirma la profesora Sines, quien destaca la importancia de este descubrimiento en la comunidad científica.

«Creo que en mi vida no volveré a vivir otro descubrimiento como este. Este tipo de descubrimiento es de los que afectan a todas las áreas del conocimiento. Por tanto, quizá estemos antes el descubrimiento del siglo», expresa José Antonio Font que resalta que en 1993 ya se dio el Nobel de Física a Russel Hulse y Joseph H. Taylor por el descubrimiento del Sistema Pulsar Binario, y que este nuevo descubrimiento es plenamente merecedor de este galardón.

«¡Era lo que llevaba esperando toda la vida!», exclama la doctora Sintes. La científica explica, con emoción, la locura de aquellos días y como la información le llenaba el buzón del mail. «Cuando la vi no me lo podía creer, ¡era de libro! » dice de la onda GW150914 interceptada por LIGO. «Habíamos demostrado la existencia de las ondas gravitacionales», concluye la doctora que con la expectativa de continuar descubriendo e universo espera el siguiente septiembre para recibir nuevos y emocionantes resultados sobre esta nueva herramienta de búsqueda interestelar.

 

«Creo que en mi vida no volveré a vivir otro descubrimiento como este»
(José Antonio Font)

 


Conversión de dos agujeros negros en uno.
Marcos Morales Peláez. Estudiante de Biología de la Universitat de València.
© Mètode 2016.

© Mètode 2016

Estudiante de Biología de la Universitat de València.