«El gran salto al abismo», de Jesús Sáez Carreras

De Madrid a la luna

portada gran salto al abismo

El gran salto al abismo
Jesús Sáez Carreras
Next Door Publishers. Colección «El Café Cajal». Pamplona, 2019. 243 páginas.

El programa Mercury para poner un hombre en órbita terrestre pronto dejó claro que, si Estados Unidos pretendía llegar a la Luna, era indispensable contar con una red mundial de antenas distribuidas de forma tal que al menos una siempre pudiera comunicar con los astronautas. Así la NASA creaba su Red del Espacio Profundo, con estaciones en Goldstone (California), Canberra (Australia) y las inmediaciones de Madrid, en concreto en Robledo de Chavela, con subestaciones en Fresnedillas y Cebreros.

El papel de estas estaciones en la hazaña lunar fue esencial. Estados Unidos ha dejado bien claro en su cine la épica de esta aventura, e incluso Australia lo ha plasmado en algunas películas (véase, por ejemplo, la deliciosa The Dish). Pero el imprescindible (y emocionante) trabajo de los científicos e ingenieros españoles para lograr la proeza lunar ha sido completamente ignorado. Tal vez por el mayor defecto de los españoles, o tal vez porque todo aquello sucedió durante la dictadura de Franco y pensamos que nada bueno pudo ocurrir entonces.

Para paliar esta carencia tenemos libros como el que aquí nos ocupa, escrito en un tono ligero y atractivo, y plagado de anécdotas (muchas de ellas poco conocidas) de la aventura espacial. Como hilo conductor, el libro se centra en la biografía (desde su nacimiento hasta su jubilación) del ingeniero Carlos González, quien sería jefe de operaciones del Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid, biografía que se entrelaza de forma inseparable con los principales hitos de la exploración del espacio. Así, el primer tercio del libro repasa la carrera espacial y cómo esta influyó en Carlos González en la elección de su profesión. Veremos aquí los Sputnik, a Gagarin, a Tereshkova y a los Mercury Seven, a Korolev y a Von Braun y otras biografías repasadas de forma breve pero eficaz.

El tercio central del libro, dedicado a las misiones Apollo y con Carlos González ya formando parte del equipo español de la NASA, resultará el más atractivo para el lector. Es aquí donde se hace patente el papel vital jugado por nuestros científicos e ingenieros (y por Telefónica) para que las Apollo llegaran a buen puerto y no hubiera ninguna muerte en el espacio. Las anécdotas, personajes (no solo astronautas) y curiosidades que encontraremos en esta parte provocarán varias sorpresas en el lector.

El libro es tanto una biografía de Carlos González, de las penas y alegrías por las que tuvo que pasar, como también de la propia estación de Robledo de Chavela y de los vaivenes que padeció, según cambiaban los objetivos de NASA los intereses o del Gobierno español. Con todo, y pese al recorte de alguna subestación, el tercio final del libro nos muestra que Robledo de Chavela (con Carlos González ya a su cargo) ha sido (y es) imprescindible para importantes hitos como las sondas Pioneer y Voyager, el telescopio espacial Hubble, la Estación Espacial Internacional, los rovers marcianos o la sonda Rosetta, entre muchos otros. No dejemos que esta contribución caiga en el olvido.

© Mètode 2020 - 104. Las plantas del futuro - Volumen 1 (2020)

Investigador del Observatorio Astronómico de la Universitat de València.