La alcachofera y las alcachofas

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Semillas de alcachofa./Foto: Josep Roselló

Especialmente en invierno, la belleza de las alcachoferas con las hojas claras y tremendas ilumina y alegra el aspecto del huerto. Si tenemos bastante superficie no debe faltar esta planta tan útil. Le dedicaremos un lugar muy soleado y fácil de regar y nos recompensará con tiernas y sabrosas alcachofas durante muchos meses.

La alcachofera es planta plurianual que da frutos comestibles en invierno y primavera. La raíz resiste muchos años en el suelo, es decir, que estará un tiempo en el huerto. Las hojas inferiores, las primeras, son muy grandes, de 4 a 5 palmos de largo, de color entre azul y verde claro y ceniciento; más adelante las hojas de los tallos son más pequeñas y sencillas. La alcachofa del mercado es la flor, más bien la inflorescencia inmadura de la planta; como pertenece a la familia de las compuestas, la pieza floral tiene un cáliz y un buen puñado de escamas, carnosas en la base y puntiagudas en el extremo, que rodean las flores del interior. Cuando grana se abre y se ven las flores azules.

Introducida por los árabes, esta planta es pariente próxima del cardo, y mientras que este se aprovecha por la penca, de la alcachofa, como sabemos, comemos la flor, aunque hay una variedad de alcachofera en las comarcas de El Comtat y L’Alcoià que se llama «carxofa de l’olleta» que da alcachofas y pencas, con las que se cocina este plato caliente y estimulante, tan clásico en las fiestas de moros y cristianos como la propia música.

«La alcachofa es pariente próxima del cardo, y mientras que este se aprovecha por la penca, de ella, como sabemos, comemos la flor»

Cultivar alcachofas no es complicado. El terreno se prepara a conciencia, cavándolo bien y aportando una buena cantidad de estiércol. Es planta exigente en comida y le gusta el estiércol, que irá al principio del cultivo, y si es posible añadiremos más en años siguientes. Los labradores más duchos hacen caballones rectos como un hilo para plantarlas. Si la zona es húmeda los caballones se hacen altos o mejor banquetas, regadas por debajo del surco. Soporta bastante bien el frío, pero si el invierno es duro la mata se hiela, aunque puede rebrotar en primavera del pie del tronco.

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Alcachofera en flor./ Foto: Josep Roselló

También necesita agua, abundante al principio para la plantación, después menos para que arraigue bien. Al tener alcachofas a la vista regaremos con más frecuencia para que engorden rápidamente y estén tiernas. Al acabar la cosecha retiramos el riego para que la planta se seque; esto viene a ser en verano. Cuando tengamos tiempo cortaremos la parte aérea i dejaremos que las raíces pasen el calor con las reservas acumuladas. Aquí acaba su ciclo hasta que retoñe, entonces volveremos a regarla y a trabajarla.

La alcachofera se multiplica normalmente por estacas o vástagos elegidos de las mejores plantas, de ellas se pueden sacar retoños verdes en primavera, o mejor, estacas duras al secarse la mata en verano, cuidando de que la estaca tenga un talón de la planta madre. Un amigo te las puede regalar, otras veces habrá que pagarlas; en todo caso procuraremos que sean estacas sanas y vigorosas y rechazaremos las que no tengan brotes o las que estén rotas.

También se puede sembrar de semilla, pero la reproducción sexual dará plantas desiguales, por contra, la multiplicación por estaca nos da clones, es decir, plantas idénticas a la planta madre. Las estacas se plantan en el huerto en julio o agosto, bien en el suelo inundado de agua, o bien se riega en seguida abundantemente, pero siempre hay que dejar el brote al aire. La luna adecuada para plantar es el cuarto creciente, y los biodinámicos aún elegirán que sea día flor. Al entallecer se escardará y se recalzará la planta, sin embargo, atención, no le gusta que la remuevan, se pueden romper las raíces y morir la planta.

Como es mata de vida larga tiene muchas incidencias sanitarias. Si hay mucha humedad pueden aparecer hongos y pudrimientos, también la visitan pulgones en invierno y primavera, y después orugas, una llamada barrenador la devora por dentro y le hace mucho daño; también tenemos los caracoles, que tienen predilección por esta planta y la roen con fuerza. Pero esto no nos tiene que preocupar más de la cuenta, en cada momento tendremos cuidado de las plantas con los remedios convenientes.

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El melón blanco de Carcaixent./Foto: Josep Roselló

La cosecha de la planta nueva es corta el primer año, empieza por Navidad según el clima, sigue durante la primavera y acaba a principios del verano, el segundo y tercer año la cosecha es máxima, bajando más adelante. Cosecharemos las alcachofas cuando tengan el calibre adecuado, ni demasiado tiernas ni demasiado viejas. Si las brácteas (hojas) de la alcachofa se abren y acaban en espina, eso indica que la alcachofa está pasándose y no se podrá comer; cuando hace calor también se abren, entonces hay que regar más y cosecharlas más pequeñas, antes de que se hagan duras.

Las alcachofas son muy apreciadas porque se pueden cocinar de varias formas, y son buenas para el hígado, son aperitivas, así los italianos hacen el Cynar, son depurativas y diuréticas, contienen muchas vitaminas y buenos minerales. Todo vale la pena para gozar de esta delicia para la mesa y para el huerto.

LOS MEJORES FRUTOS

El melón de todo el año «blanco de Carcaixent”  pertenece al grupo de melones de pueblo, casi anónimos, conocidos solo en su comarca, como hay docenas de otras variedades a lo largo del territorio. Modelado por los labradores a lo largo de generaciones, y ajustado a sus preferencias y necesidades, dentro de las posibilidades del entorno agrario local, es una pequeña joya que es necesario que sea más conocida y valorada.

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Melón de todo el año «blanco de Carcaixen»./Foto: Josep Roselló

No es un melón temprano, es de plena estación, es una variedad adaptada al calor estival, y quiere ser bien estercolado y bien regado, especialmente cuando tiene frutos y están creciendo. El fruto es de medida media a grande, de color blanco cenizo, un poco sucio. De corteza fina y bocado blando, la carne blanca es muy dulce y aromática, con un perfume diferenciado y único que le da un encanto especial.

Para acabar, una última ventaja, porque sacar los melones de la mata en el punto adecuado es un problema de difícil explicación, pero este melón es fácil de cosechar, cuando el color pasa de blanco verdoso al blanco crema es el momento, ya está maduro. Además, si queremos comernos el melón pronto, lo cosecharemos con el blanco cremoso intenso, y si queremos guardarlo bastante tiempo, lo cosecharemos con el blanco más tirante, apenas cuando empieza a cambiar del blanco-verde al crema, así lo podremos conservar algunos meses.

© Mètode 2012 - 75. El gen festivo - Otoño 2012

Técnico agrícola. Estación Experimental Agrícola de Carcaixent.