Una oportunidad para nuestras variedades tradicionales

No hace muchas semanas que se presentó el “Plan de la Diversidad Agraria Valenciana”, por la consellera de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, Elena Cebrián. El Plan trata de la diversidad del campo valenciano, formada por todas aquellas variedades antiguas de hortalizas, frutales y razas ganaderas que forman parte de nuestra historia y tradición, que ahora no encontramos en los mercados y difícilmente se cultivan. Son lo que técnicamente se llama «recursos genéticos», que sabemos que están pero no se ven.

No se ven porque la agricultura moderna es más simple. La implantación del modelo de la agricultura industrial ha representado, entre otras cosas, una simplificación exagerada del mundo rural, y esta reducción implica la desaparición de las variedades tradicionales. Las variedades modernas se ajustan al paquete tecnológico de la «revolución verde», mientras que las nuestras locales, adaptadas a nuestro territorio y a nuestra forma de comer, no dan el perfil técnico de la nueva agricultura. Esta desaparición es uno de los motivos de las normativas oficiales para la protección de la diversidad agraria. Medidas que están aplicándose, pero que tienen un defecto: se centran en la conservación ex situ, fuera del lugar. Así, tenemos grandes colecciones de semillas conservadas a baja temperatura, y esta es una forma de evitar que desaparezcan, pero no es la mejor para mantenerlas en cultivo. La simplificación del agrosistema, que en un principio parecía adecuada para aumentar la producción agraria, aplicada a la realidad conlleva consecuencias no deseadas, inesperadas y muy graves.

El “Plan de la Diversidad Agraria Valenciana” nace tras comprobar que hay que conservar las semillas in situ, en el campo: si no son cultivadas, además de perder adaptación al ambiente, no pueden ser conocidas por los consumidores, estos no las pedirán y quedarán olvidadas para siempre; no tendrán futuro si los agricultores no las plantan y los ciudadanos no las consumen.

Foto: Josep Roselló

Para dar una oportunidad a nuestros recursos genéticos se creará el Catálogo de variedades de interés agrario valenciano: un registro de variedades antiguas en el que los agricultores podrán encontrar las semillas que necesitan. Las variedades estarán fichadas y publicadas en la web de la Conselleria de Agricultura, con acceso libre para todos los ciudadanos, y cada una tendrá una descripción morfológica, agronómica y, en la medida de lo posible, cultural. La información cultural ligada a las semillas es de gran importancia: los agricultores mayores saben mucho de ellas, y este conocimiento nos puede ayudar a gestionar de manera sostenible las del catálogo. Una comisión de interesados del sector agrario gestionará el catálogo, indicará qué variedades deben formar parte de la colección y qué acciones de promoción hay que emprender. Y es que nuestro drama es que tenemos tantas variedades interesantes que habrá que elegir las de más valor de uso e interés de mercado.

El Plan también reconoce la actividad de organizaciones de la sociedad civil como Llavors d’Ací, El Rincón de la Diversidad, o la Red de Semillas, que han trabajado de forma voluntaria sin apoyo de las instituciones oficiales. La labor de estas entidades continúa siendo importante, ya que son las que divulgan los cultivos locales, los dan a conocer, los promocionan en mercados locales e incentivan que se consuman.

Estamos ante un plan de fomento de la diversidad agraria valenciana que nos propone que conozcamos y consumamos nuestros alimentos. Todas y todos estamos llamados a participar en esta conservación activa en nuestros campos, en los mercados locales y en nuestras mesas. El reto tiene gran interés e importancia. Participemos en él.

© Mètode 2017 - 95. El engaño de la pseudociencia - Otoño 2017

Técnico agrícola. Estación Experimental Agrícola de Carcaixent.