Sembrando biodiversidad en el campo valenciano

Nace el 'Catálogo valenciano de variedades tradicionales de interés agrario'

Catálogo valenciano de variedades de interés agrario

La berenjena llistada de Gandia, el tomate de Mutxamel, el garrofó pintat, la lechuga morada de Morella, el cauca del collaret… Tradicionalmente, los campos valencianos se han caracterizado por una gran heterogeneidad de productos, resultado de usos y costumbres agrarios muy particulares a las zonas concretas de cultivo. Aun así, esta diversidad ha ido reduciéndose a medida que se priorizaba una producción orientada más a la exportación que al consumo local. Tal y como nos apunta Josep Roselló, técnico agrícola de la Estación Experimental Agrícola de Carcaixent, la agricultura moderna está pensada para producir variedades de frutas y hortalizas que rindan «al máximo y proporcionen una cosecha más homogénea», siempre de cara a su distribución a grandes distancias. En consecuencia, variedades tradicionalmente cultivadas a lo largo y ancho del territorio se han visto arrinconadas, e incluso hoy resultan desconocidas para muchos consumidores.

Con el objetivo de evitar la pérdida definitiva de estas variedades, la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural de Generalitat Valenciana puso en marcha en 2017 el Plan de la Diversidad Agraria Valenciana, del cual Josep Roselló, una de las figuras clave de esta iniciativa, nos hablaba en el artículo «Una oportunidad para nuestras variedades tradicionales» de su sección en la revista Mètode. En él, señalaba como pieza fundamental la creación del Catálogo valenciano de variedades tradicionales de interés agrario, una «selección de cultivos antiguos descritos desde el punto de vista morfológico, agronómico y cultural», elaborada con el objetivo de promover su conreo en el campo y su conocimiento por parte de los consumidores. El pasado 25 de septiembre, la consellera de Agricultura Elena Cebrián presentaba el catálogo en Dénia.

«El ‘Catálogo valenciano de variedades tradicionales de interés agrario’ consta de 45 fichas con datos técnicos útiles para los interesados en cultivarlas»

En su primera versión, el catálogo consta de 45 fichas de un marcado carácter visual, encabezadas por el nombre común y el nombre científico de la variedad descrita. Las variedades presentan una división por familias (solanáceas, leguminosas, cucurbitáceas, umbelíferas, crucíferas, liliáceas, compuestas y quenopodiáceas) y cada ficha incluye datos técnicos útiles para los interesados en cultivarlas, como un calendario del ciclo siembra-trasplante-recolección y maduración de semillas, así como un recuadro con las características físicas (forma, peso, color de la piel exterior de la carne, tamaño de las hojas, etc.). A esto se une un breve resumen de las características organolépticas y nutricionales (sabores, texturas y usos habituales en cocina), así como información agronómica relativa a las particularidades del cultivo y la producción. Además, también se incluyen datos de cariz cultural, como el lugar de origen de la variedad.

Catàleg valencià de varietats tradicionals d’interés agrari

La consellera de Agricultura Elena Cebrián presentó el catálogo el pasado 25 de septiembre en Dénia. / Foto: Generalitat Valenciana

Hablamos de una primera versión del catálogo porque el objetivo de sus impulsores es que este vaya creciendo con el tiempo. De la misma forma que el documento es de libre acceso (puede descargarse en la web de la Conselleria de Agricultura), también lo son las semillas de estas variedades. Estas se hayan conservadas en cuatro puntos diferentes del País Valenciano: en las estaciones experimentales agrarias de Vila-real, Carcaixent, i Elche, y también en el Centro para la Investigación y Experimentación Forestal situado en Quart de Poblet. Pueden solicitar las semillas tanto consumidores que deseen cultivarlas en sus huertos particulares como agricultores profesionales: solo deben acudir a uno de estos puntos de préstamo y las obtendrán a través de un Acuerdo de Transferencia de Materiales. Con este acuerdo, los solicitantes se comprometen a no vender las semillas a terceros y, además, proporcionar información al punto de préstamo relativa a la evolución del cultivo (si han tenido alguna dificultad durante el proceso o han observado cambios en los resultados, etc.). Estos datos, además de otros que irán recogiéndose con la participación de todas las entidades interesadas, desde cooperativas y sindicatos a agricultores particulares, servirán para enriquecer el catálogo y, por tanto, el reservorio genético del campo valenciano.

Según Josep Roselló, es importante que los solicitantes entiendan que lo que obtienen son semillas «en proceso de mejora», con un rendimiento diferente al de las comerciales. Por tanto, la producción resultante, más heterogénea, debe orientarse hacia un consumo de proximidad, vinculado al territorio, que proporcione al consumidor un extra de calidad en textura y sabor. Roselló hace también énfasis en la importancia de que el consumidor conozca y pida estas variedades para conseguir su conservación efectiva.

Solo si mantenemos estas variedades presentes en nuestra mesa se mantendrán también vivas en el campo.

Algunas de las fichas del Catálogo valenciano de variedades de interés agrario.

© Mètode 2018

Periodista, revista Mètode.