Reclaman de nuevo a «La Vanguardia» mayor rigor científico

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La Associació Catalana de la Comunicació Científica (ACCC), la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC) y la Sociedad por el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC), han enviado una nueva carta al defensor del lector de La Vanguardia, Josep Rovirosa, para reclamar que el rigor científico se aplique a todos los contenidos del periódico: «No es consecuente tener en cuenta el rigor científico en ciertas secciones del periódico y prescindir en otras. Por ejemplo, ¿se aceptarían errores históricos en una sección que no fuese la de cultura? Probablemente no» afirman en su escrito.

La carta, enviada el 25 de febrero, es una reacción a la respuesta enviada por el Defensor del Lector ante la primera misiva que le hicieron llegar las tres asociaciones el pasado 30 de enero. En aquella ocasión manifestaban su preocupación ante algunos ejemplos contrarios al rigor científico: «Excelentes reportajes científicos abundan en el periódico, pero La Contra y otros espacios presentan a menudo contenidos totalmente contrarios a este rigor». Además, se consideraba la calidad de algunos entrevistados en esta sección como «dudosa», más allá de criterios científicos: «Esto es especialmente grave cuando los entrevistados pueden utilizar la credibilidad otorgada por el medio para lucrarse, a través de contratos con empresas, venta de libros, terapias y otros medios».

El 5 de febrero, el Defensor del Lector contestó a las asociaciones que entendiendo y compartiendo la preocupación por la objetividad y el rigor científico, los tres periodistas de La Contra matizan que algunos de los personajes entrevistados en esta sección «lo son porque defienden posiciones singulares, aportan puntos de vista que ayudan a estimular ciertos debates y desafían muchas convenciones». También explicaba que «desde La Vanguardia entendemos que la mayoría de los lectores tienen suficiente criterio para discernir entre aquello que el mundo académico ha evaluado como propio del conocimiento científico y las opiniones de otros personajes que, por diferentes motivos, han hecho oír su voz a través de libros u otros medios de comunicación. Entendemos que estos últimos también pueden tener su resonancia en las páginas del periódico».

En la nueva réplica, las tres asociaciones destacan que «no se pueden aceptar errores científicos graves en secciones que no son estrictamente de ciencia. A un periodista se le supone un mínimo de conocimiento de historia, de literatura, de derecho o de economía. Es urgente incorporar la ciencia a este bagaje cultural general. Los periódicos sirven, entre otras cosas, para proporcionar herramientas de interpretación de la realidad: no es aceptable poner contenidos dispares al mismo nivel, sin más comentarios, confiando en la capacidad de discernimiento del lector». Y por lo que respecta a la selección de los entrevistados, las tres asociaciones añaden: «Que un personaje sea singular, desafíe convenciones y tenga muchos lectores puede ser un motivo de peso, pero no suficiente para dedicarle uno de los escaparates más visibles del periódico. Y en todo caso, no exime a los periodistas de aplicar la razón, hacer preguntas que cuestionen el discurso del entrevistado, y dejar bastante claro los sesgos presentes en el discurso. Las afirmaciones científicas no son meras curiosidades: tienen impacto en la sociedad, en la cultura e incluso en la política».

 

 

© Mètode 2013

Observatori de les Dues Cultures, revista Mètode.

Llicenciada en Periodisme per la Universitat Autònoma de Barcelona i Màster en Història de la Ciència i Comunicació Científica per la Universitat de València. És membre de l’Observatori de les dues cultures, grup d’investigació pluridisciplinari de la Universitat de València que analitza les relacions entre periodisme i ciència. Actualment, la seua recerca se centra en la comunicació del càncer, tant en la premsa com en les xarxes socials.