El riego en el huerto

El huerto es de regadío por definición. Pero regar es más que aportar agua de manera regular a los cultivos; regar es una técnica y también es un arte. La técnica nos permite aportar agua a voluntad en función de la cantidad disponible y de su calidad; el arte consiste en saber utilizar el agua para conseguir nuestros objetivos de producción. Los agricultores mayores saben por experiencia cómo regar bien: hay que entender a las plantas y el lugar donde están. No se trata de que las plantas siempre tengan agua, sino de que la tengan cuando hace falta, y no siempre hace falta de igual manera.

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Foto: Josep Roselló i Oltra

A lo largo de esta serie de reflexiones hortícolas hemos visto que hay plantas como las lechugas que piden tierras siempre frescas, pero nunca encharcadas; otras como las legumbres, que se siembran en sazón y no se vuelven a regar hasta que no han emergido del suelo, y otros cultivos, como la calabaza, que hay que dejar de regar al final del ciclo para que madure bien. También se ha comentado que no tiene que faltarle agua al trasplante, pero que después, a algunas verduras como el tomate o el pimiento, no se les dé mucha; incluso se hace sufrir un poco a la planta para facilitar que las raíces se hundan en la tierra; esto vendrá muy bien en verano. Por último, también hemos contado cómo lo hacen los labradores valencianos con el cacahuete: acortan el agua para forzar la floración temprana y cerca del suelo; así produce más cosecha. En cada momento, el agua se ajusta sabiamente a la conducción de la planta.

Es sabido que los tipos de tierra condicionan el riego: las muy arenosas apenas retienen el agua y hay que regarlas frecuentemente. Las arcillosas sí que la conservan y el riego tiene que ser cuidadoso para que no sea excesivo; en cambio, cuando falta el agua, la tierra se endurece y las plantas sufren. Conocer el comportamiento del agua en nuestra tierra es fundamental para tener criterio de riego.

También lo es aplicar buenas técnicas agronómicas: el suelo desnudo pierde el agua más rápidamente que cuando lo trabajamos o lo protegemos con un almohadillado, pero, atención: si cubrimos el suelo con plástico o materiales poco porosos, perdemos de vista el estado de la tierra y alteramos la evaporación del agua; sin querer, podemos encharcar o secar demasiado el suelo y perjudicar la planta.

Por supuesto, el tiempo atmosférico condiciona el riego: si está a punto de llover, es difícil decidir si regamos o no; sumar el riego y la lluvia puede ser demasiada agua. Los viejos tomaban la decisión interpretando las señales del tiempo; nosotros nos podemos basar en las previsiones meteorológicas, que son bastante fiables a pocos días. Además de si lloverá o no, también nos interesa si hará mucho o poco calor. Si los mapas del tiempo dicen que viene poniente, no tenemos que esperar hasta que llegue para regar: las verduras sufren mucho por el viento seco y este nos puede echar a perder la cosecha. Incluso la hora del riego es importante: en pleno verano, regar por la noche refresca y mejora el estado de las plantas. Por el contrario, regar en las horas centrales del día, con el calor, es muy peligroso y no debe hacerse.

En general, se puede decir que las necesidades de las plantas son crecientes desde la fase juvenil hasta la madurez y época de fructificación y cosecha. Por lo tanto, es lógico no regar igual una planta joven con pocas hojas que una planta grande con muchas hojas, flores y frutos demandando agua.

«Regar es más que aportar agua de manera regular a los cultivos; regar es una técnica y también es un arte»

La experiencia de los huertos personales que conocemos es que se riega demasiado a menudo y sin saber por qué se riega. Es cierto que en estos huertos se mezclan plantas diferentes y esto dificulta el riego, pero también forma parte del saber agrario tener en cuenta esto a la hora de decidir qué especies van juntas. Cómo vemos, regar es un arte que hay que aprender, un estímulo más, porque regar no es aportar agua sin más…

© Mètode 2020 - 106. Bueno para comer - Volumen 3 (2020)

Técnico agrícola. Estación Experimental Agrícola de Carcaixent.