Emprendimiento científico desde el bar

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© Laura Garsando

Los casi cincuenta científicos asistentes al IV encuentro TEI Bio escuchan con atención los consejos de Javier S. Burgos.

¿Cómo hacer llegar la investigación académica al sector privado para darle aplicabilidad? Esa es la eterna pregunta que trae de cabeza a los científicos, cuestión que sigue sin ofrecer unas pautas, un modo de proceder definido y de éxito. Por eso un colectivo de científicos emprendedores de la Comunitat Valenciana propone un modelo alternativo e innovador, basado en quedadas informales y periódicas en locales de ocio, para fomentar la creación de empresas de base tecnológica. De este modo, los encuentros TEI Bio buscan fortalecer la transferencia, el emprendimiento y la inversión en el sector de la biomedicina a fin de originar un tejido empresarial potente a niveles local y nacional, pero también se erigen como catalizador de un movimiento social y la cultura de emprendimiento.

Desde enero de 2013 se han celebrado cuatro citas en las que «la afluencia ha ido creciendo exponencialmente, hasta llegar a las cincuenta personas», como destacó Manuel Pérez Alonso. Este científico emprendedor es además presidente de Bioval (Bioregión de la Comunitat Valenciana) y uno de los impulsores de la iniciativa, junto con la empresa valenciana Genera Biotech y la Fundación Valencia InnDea.

El funcionamiento de los encuentros TEI Bio es muy sencillo. La convocatoria (mensual) se realiza desde Internet, donde se indica fecha, lugar y hora. La actividad cuenta con la presencia de un científico con un proyecto ya consolidado en el mundo empresarial que ofrece a los asistentes un pequeño relato sobre su experiencia. Pero no es una conferencia formal al uso, sino que se trata de conseguir un ambiente desenfadado. «Esta idea surgió porque desde hace tiempo hemos observado que los encuentros sobre transferencia de conocimiento articulados en torno a instituciones no creaban suficientes lazos para impulsar tejido empresarial. Por eso nos pareció interesante organizar charlas informales donde no hay establecidos roles de ponente y público, ya que los asistentes interactúan. Aquí se puede interrumpir en cualquier momento al orador», explicó Manuel Pérez.

Es decir, los TEI Bio acaban con la relación unidireccional de los congresos convencionales donde predomina un formato más rígido. «Hemos conseguido generar unas relaciones entre científicos e inversores más fluidas y fructíferas. La gente viene dispuesta a escuchar y debatir, porque aquí podemos aprender de todos», comentó Ana Blanco, directora científica de Genera Biotech.

IV encuentro TEI Bio

En la última convocatoria llamaba la atención la hetereogeneidad del público, ya que entre las caras jóvenes destacaban también científicos con una trayectoria más larga o quienes ya habían saltado a la piscina del sector privado y sólo buscaban intercambiar experiencias o ponerse al día de otros proyectos. Al encuentro acudió como voz de la experiencia Javier S. Burgos, cofundador y director científico de Neuron BioPharma, filial del grupo Neuron Bio, que trabaja en el desarrollo de compuestos que ayudan a prevenir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

 

 

«Los congresos articulados en torno a instituciones no originan suficientes lazos que permitiesen la creación de empresas»

Manuel Pérez

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© Laura Garsando

Manuel Pérez Alonso,bioemprendedor y uno de los impulsores de la iniciativa TEI Bio, presenta la cuarta edición.

 

 

 

 

«La financiación es lo que más dudas suscita entre los científicos que quieren emprender»

Javier S. Burgos contestó durante más de una hora a las preguntas de los presentes, especialmente preocupados por las cuestiones relativas a la financiación. Para ello existen varios recursos: «Socios fundadores, ampliaciones de capital, salida a bolsa, ingresos por la venta de servicios, subvenciones públicas por I+D…», enumeró el científico. Pero en resumen, el éxito «siempre pasa por encontrar una idea que sea competitiva».

Ciencia, economía y beneficios

La relación con los inversores es otro de los escollos que un científico debe superar para sacar adelante una iniciativa empresarial, ya que «somos colectivos que hablan idiomas distintos», y por eso «hay que aprender a comunicarse con ellos», aconsejó Burgos. Aún recuerda su sorpresa el día en que le preguntaron «¿qué sabes hacer que pueda venderse?». Ciertamente «es algo que no te enseña el conocimiento académico», lamentó.

El investigador aseguró que «la decisión de cotizar en bolsa fue un acierto de NeuronBioPharma porque ello aporta visibilidad a la vez que te obliga a ser transparente y tener tus cuentas auditadas». Pero la convivencia entre beneficios económicos y ciencia debe basarse «en un modelo sostenible, donde importa mucho la ética y nunca debe estar el dinero por encima de la ciencia y el interés general», advirtió Manuel Pérez. Porque la idea de emprender es esa, «obtener un rendimiento económico, como en cualquier trabajo, por ayudar y ofrecer soluciones a la sociedad», afirmó Joaquín Durán, joven asistente y emprendedor.

Quizá los encuentros TEI Bio den con la manera de desarrollar la cultura del emprendedurismo que existe en países como Estados Unidos y que tanto admiran los científicos españoles. «La base del problema está en la educación, porque las universidades no transmiten a los estudiantes la idea de que se puede emprender. Por otro lado, las inversiones en biotecnología implican mucho riesgo y un beneficio a muy largo plazo, algo que los inversores aún no entienden», opinaba Durán, buen conocedor del panorama científico estadounidense. Lo que sí puede afirmarse es que el modelo informal de los encuentros TEI bio ha cuajado hasta el punto de que será extrapolado próximamente a otras ciudades, como Madrid. En Valencia, el V encuentro TEI Bio se celebrará el próximo mes de julio.

Laura Garsando. Graduada en Periodismo por la Universitat de València.
© Mètode 2013.

 

 

 

«Cotizar en bolsa fue un acierto porque  da visibilidad y aporta transparencia a la empresa»

 Javier S. Burgos.

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© Laura Garsando

Entrevista a Javier S. Burgos
Director científico de Neuron BioPharma y Doctor en Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid
«En la empresa privada se hace tan buena investigación o más que en la academia, pero tiene otros objetivos»

  
En el encuentro TEI Bio celebrado recientemente en Valencia usted destacó que Neuron BioPharma puede estar orgullosa de ser la primera empresa del sector biotecnológico que ha desarrollado y firmado un convenio colectivo. ¿Por qué decidió hacerse?
Los trabajos en el área de biotecnología e investigación son muy vocacionales, además de que requieren mucha implicación y compromiso. Por eso nos interesaba que el investigador tuviera un paraguas al que acogerse. Contamos con un convenio colectivo discutido por los trabajadores y apuesta de la dirección de Neuron BioPharma que, aparte de velar por los derechos, como la conciliación de la vida laboral con la familiar, recoge una serie de beneficios fiscales. En definitiva, se trata de ayudar al científico a que tenga ciertos reconocimientos y que se sienta lo más cómodo posible.

Ha afirmado que se considera «científico académico pese a trabajar en una empresa privada». ¿No parece una contradicción?

Lo que quiero decir es que la mayoría de mi vida la he pasado en la academia. Como me he formado en la universidad tengo un pensamiento más académico, pero a partir de ahí puede haber una transición muy razonable hacia la empresa privada.

¿Sigue publicando?

Sí, por supuesto, desde Neuron BioPharma publicamos. La diferencia es que, mientras el objetivo de la academia casi siempre es publicar, en la empresa privada hay que pensar antes de hacerlo porque existen varias alternativas, en concreto tres. La primera es el tener un know-how, un conocimiento que la empresa desarrolla internamente y se guarda como secreto industrial. La segunda posibilidad es utilizar ese conocimiento para generar una patente, y la tercera es hacer la publicación. En cualquier caso se trata de valorar para qué quieres utilizar tu investigación. Por ejemplo, primero puedes patentarla y después publicarla, pero nunca al revés. También hay que tener en cuenta que cuando se hace un trabajo para un cliente, la propiedad de los resultados y el método es del cliente.

Entonces, es posible llevar a cabo una transición de la investigación universitaria al sector privado con éxito…

Yo la he disfrutado y a la vez la he sufrido. Se trata de un cambio de mentalidad, porque la vida en la empresa es muy dinámica. Aunque todo está muy planificado puede cambiar rápidamente, y por eso siempre estamos en equilibrio inestable. Si te va la adrenalina, es un buen sitio para trabajar.

¿Cómo se siente un científico académico realizando un plan de empresa donde lo que prima son los números y las ventas?

Perdido, sobre todo al principio. Pero esa sensación es extensible a temas de patentes, comunicación, etc. que se asocian a la empresa y hay que aprenderlos. No obstante esto es bueno, porque en España hay excelentes profesionales, en organismos y asesorías, que te pueden ayudar a desarrollar todas esas cosas. La clave está es rodearse y apoyarse en especialistas.

Neuron BioPharma está cotizando en bolsa. ¿Hasta qué punto es compatible compaginar la ciencia con el beneficio empresarial? ¿Dirigir una investigación científica atendiendo a criterios económicos repercute en resultado?

Para responder a esto, tenemos que fijarnos en los países que desarrollan ciencia de gran calidad desde hace años, como Escandinavia, Inglaterra, Alemania, Japón, Singapur, y por supuesto Estados Unidos. Allí hay mucha competencia entre empresa privada y la universidad por los buenos investigadores. En general estos suelen irse a las farmacéuticas simplemente porque pagan más dinero. Lo importante es que esa concepción que existe en España de que la empresa privada no hace buena investigación o no tiene a los mejores científicos es totalmente errónea. El problema es que al haber poco tejido empresarial, ha habido pocas oportunidades para que los nuevos investigadores se incorporaran al sector privado. Pero creo que eso está cambiando.

¿Mercantilizar la ciencia no puede acabar deteriorando la calidad de la investigación?

Es que hay que tener en cuenta que en la empresa privada se hace tan buena investigación o más que en la academia, pero con otros objetivos. Aunque el objetivo final es común tanto en la investigación pública como privada: resolver un problema al país y conseguir que se ahorre dinero. Por eso tiene que existir ese concepto más mercantilista de la ciencia. Por supuesto que se puede ganar dinero a través de la investigación, porque es algo perfectamente lícito y hasta recomendable, al igual que en cualquier otra actividad laboral. Y pienso que una de las salidas que deben tener tanto la universidad como los centros públicos de investigación españoles es desarrollar trabajos por encargo para empresas, que les reporten fondos y les permitan continuar con sus investigaciones en esta época de recortes.

Hablando de recortes, usted escribió un artículo1 para la revista Jot Down Maganzine sobre esta cuestión, donde afirmaba lo siguiente: «O invertimos en conocimiento o desconstruimos y volvemos a construir los cientos de miles de pisos de la burbuja inmobiliaria». ¿Qué le parece la actitud de las administraciones públicas en torno a la ciencia?

El modelo productivo de este país en los últimos años ha acabado y ahora hay que replantearse la situación. Evidentemente, la burbuja inmobiliaria ha explotado y ya no va a generar más puestos de trabajo. La única manera, y repito, única, de salir de la crisis es la innovación y la creación de valor añadido a través de la investigación científica, algo que otros países, como Finlandia, han aprendido a la fuerza. Pero con lo que se está haciendo se consigue que los jóvenes investigadores se vayan del país y generen riqueza en el extranjero, cuando somos nosotros quienes los hemos formado. Es un error tremendo no apostar firmemente por la ciencia.

1. Burgos, S., J., 2013. «Se van los científicos…¿vuelven las suecas?». Jot Down Magazine (Tornar al text).

Laura Garsando. Graduada en Periodismo por la Universitat de València.
© Mètode 2013.

 

«En la empresa privada existen otras posibilidades además de la publicación de resultados»

 

 

 

 

 

 

 

 

«Pasar de la investigación pública a la privada requiere un cambio de mentalidad»

 

 

 

 

 

 

 

«Creo que ganar dinero mediante la investigación es algo perfectamente lícito, igual que sucede con otras actividades laborales»

© Mètode 2013