gusanos de seda

«Fer anyades»

«Fer anyades» (cosechas), «criar cucs» (“gusanos”) o «collir seda» son algunos de los nombres que recibe en el País Valenciano la actividad agrícola que designamos con el tecnicismo de «sericicultura». Una práctica que precisa de unos procedimientos y dedicación constantes.

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La ciencia de los gusanos

Marcello Malpighi (1628-1694) fue el médico italiano que divulgó por primera vez la estructura y la metamorfosis del gusano de seda. Hizo la primera descripción completa de la anatomía interna de un invertebrado, en concreto la del sistema respiratorio, digestivo y excretor de un insecto.

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Textos valencianos sobre la seda

El Thesaurus Puerilis de Onofre Pou, publicado en Valencia en 1575, incluye el apartado «Història dels cucs i robes de seda», inspirado en el poema del siglo XVI titulado «De Bombyce» del italiano Marco Girolamo Vida, que fue durante cerca de tres siglos un código para la crianza de la seda para todos los sederos. Gregorio Mayans fue un firme defensor de la cultura de la seda: «Uno de los frutos naturales que, según la economía de la Divina Providencia, tocó al reino de Valencia, es la cría de los gusanos de la seda», sentenció.

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violència

Una historia de violencia

Todos los humanos estamos dotados de una compleja maquinaria biológica diseñada para recurrir a tácticas agresivas en las interacciones conflictivas con los demás. La esperanza de recuperar el «paraíso perdido», es decir, una vida perpetuamente plácida y benigna en la que todas las formas de agresividad y de violencia hayan sido desterradas es sólo una quimera. No pertenece a este mundo.

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big bang

La curiosa historia del ‘big bang’

Cuando Bethe firmó el artículo α-β, γa era ya un científico ilustre, entre otras razones, por su estudio sobre la producción de energía en las estrellas, iniciado con el artículo Formación de deuterones por combinación de protones (1938) con C. L. Critchfield. La fusión de dos protones (p-p) ya había sido sugerida por Carl von Weizsäcker (1912- ) en 1937, y Bethe y Critchfield la utilizaron para explicar la producción de energía solar.

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El final de la Ciencia

Algún día la ciencia se acabará. No lo veremos probablemente ninguno de los humanos que vivimos hoy sobre la superficie de la Tierra, pero se puede defender o incluso prever que algún día la actividad científica disminuirá hasta desaparecer o convertirse en otra cosa. Ahora hace diez años, un libro de un periodista americano, John Hogan, lo proclamaba con una argumentación que ha sido muy discutida, sin embargo, aunque sólo sea para recordar si se equivocaba o no, podemos reconsiderar la cuestión.

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