La lucha contra «Xylella»

La red IBER-XYFAS pone en común en Valencia los avances contra la bacteria

xylella

En junio de 2017, la bacteria Xylella fastidiosa se detectó en un campo de almendros de Guadalest, en la Marina Baixa. Significaba la entrada en la península de una bacteria endémica de América que ha había sido detectada con anterioridad en las islas Baleares, Francia y el sur de Italia, y que provoca enfermedades en diversas especies vegetales, entre ellas olivos, alemndros y cítricos. Desde entonces, según los últimos datos de la Conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana, las zonas infectadas por la bacteria se han extendido por 31 municipios de las comarcas de la Marina Baixa, la Marina Alta y el Comtat, y la zona demarcada afecta ya a la provincia de Valencia, a los términos de Oliva y Villalonga. Esto implica un área de 134.581 hectáreas, donde se encuentran unas 1.700 hectáreas de almendros de las más de 91.000 que hay en el País Valenciano dedicadas a este cultivo. La preocupación es obvia entre agricultores, técnicos y gestores, que temen que la baceria pueda extenderse por el territorio. La respuesta actual en el País Valenciano, siguiendo la normativa europea, se basa en la erradicación de todos los árboles en un radio de 100 metros de donde se ha detectado el ejemplar enfermo, entre otras actuaciones de seguimiento y prevención. Una solución no exenta de polémica entre los agricultores.

Una de las claves para poder detener la plaga, según los expertos, es la detección temprana. Este ha sido uno de los ejes de la Jornada sobre avances en la detección de Xylella fastidiosa, que ha acogido la Casa de la Ciencia del CSIC en Valencia esta semana, y que ha sido organizada por la Red Iberoamericana para el control de Xylella fastidiosa (IBER-XYFAS). «El objetivo es aúnar esfuerzos e intercambiar información», explica el coordinador de la red, Juli Peretó, vicedirector del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio). La red, que se ha puesto en marcha este años, reúne a 32 grupos de investigación y empresas de diez países diferentes de América y Europa, y está financiada por el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED). «Para países que hemos empezado a sufrir esta enfermedad recientemente es muy importante el intercambio de experiencias e intentar que esto llegue a los sectores afectados», explica Peretó.

Participants en la jornada sobre xylella

Participantes en la jornada organizada por la red IBER-XYFAS. De izquierda a derecha, Juli Peretó, coordinador de la red; Edson Bertolini (Universitat Federal de Rio Grande do Sul a Brasil); Ester Marco (IVIA); Carlos Alonso Chacón (Universitat de Costa Rica); Maria Saponari (Institut per a la Producció Sostenible de Plantes d’Itàlia); Diego Olmo (Laboratori Oficial de Sanitat Vegetal de les Illes Balears); Juan Pedro Bouvet (Institut Nacional de Tecnooogia Agropecuària d’Argentina); i Sergio Cubero (IVIA). / Foto: Universitat de València

El encuentro, organizado con la colaboración del IVIA y otras entidades, entre ellas la Universitat de València, ha reúnido a investigadores de diferentes países, como Argentina, Brasil o Costa Rica, con años de experiencia acumulada y donde la bacteria está presente de manera endémica, con otros europeos que han tenido que hacer frente recientemente a la plaga, como Italia y España.

Una plaga compleja

 Xylella fastidiosa es una bacteria fitopatógena con una gran variabilidad, con diferentes subespecies y grupos genéticos, y que por tanto tiene la capacidad de adaptarse a diferentes cultivos. De hecho, mientras en Argentina la bacteria ha afectado principalmente a los cítricos desde la década de los ochenta, según explica el investigador argentino Juan Pedro Bouvet, en Brasil la bacetria está presenta en cuatro cultivos diferentes: cítricos, café, ciruelos y olivos. «Prácticamente ha acabado con la producción de ciruela en Brasil, que ha bajado en un 90%, y también ha producido daños muy graves en el cultivo de cítricos», explica Edson Bertolini, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul. Por el contrario, los cafetales parecen ser más resistentes o tolerantes a la bacteria.

Esta variabilidad ha quedado también patente en Europa. Tal y como explica Ester Marco, investigadora del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), en cada una de las zonas afectadas se han detectado subespecies diferentes y, por tanto, no se trata de una dispersión desde un único foco como se podría pensar en un principio. Así, mientras en Italia ha sido la subespecia pauca la causante de la situación que ha acabado prácticamente con los olivares de la región de Apugila (de ahí que sea conocida como el ébola de las oliveras), en el País Valenciano la bacteria detectada ha sido de la subespecia multiplex y está afectando principalmente a los almendros.

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Los alemndros son el cultivo principalmente por la bacteria Xylella fastidiosa en el País Valenciano. Se detectó por primera vez en junio de 2017. / Foto: Generalitat Valenciana

Cómo hacer frente a esta enfermedad es una de las cuestiones que más preocupa a los sectores implicados. En Italia, donde hubo grandes presiones del sector agrícola, se optó por una estrategia de contención, que implicaba eliminar los árboles enfermos y establecer una zona de control. «En Italia, la bacteria ha tenido consecuencias devastadoras y la situación está prácticamente perdida en aquella zona», explica Ester Marco, que desde el IVIA está al frente del Laboratorio Nacional de Referencia de fitopatógenos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Ahora bien, para la investigadora es dificil comparar la situación de Alicante con las consecuencias italianas. «En Italia encontramos una subespecie de Xylella diferente, más virulenta, –explica– y donde además el monocultivo de olivos ha favorecido la expansión». Otras países, como Brasil, actualmente no cuentan con una política de erradicación, pero sí que la tenían al principio de la plaga. Según Bertolini, sin estas políticas iniciales hace décadas, seguramente el cultivo de cítricos se habría acabado en Brasil. «Es importante erradicar al principio para tener contenido el bacterio lo máximo posible», opina Bertolini.

Nuevas técnicas de detección

Para los científicos participantes en la jornada, la respuesta ante este problema debe ser integral y desde diferentes ángulos. Especialmente tniendo en cuenta la gran diversidad de insectos vectores que pueden transmitir la bacteria y de especies huésped, entre los que se encuentran también plantas como el romero (Rosmarinus officinalis), con presencia silvestre y, por tanto, más dificil de controlar. «La prevención y una detección temprana son clave», explica Marco. Identificar especies de cultivos tolerantes a la bacteria, así como desarrollar técnicas de imagen son algunas de las posibles respuestas ante el avance de Xylella.

En este sentido, el IVIA está trabajando en desarrollar una técnica de detección de la bacteria mediante sensores remotos. Tal y como explica Sergio Cubero, investigador del Laboratorio de Visión por Computador y Espectroscopía de este instituto, actualmente se están realizando ensayos de campo con un vehículo que permita identificar los cambios en los árboles infectados de manera temprana mediante el análisis de imágenes. «Si encontramos alguna información relevante para poder detectar la enfermedad, el objetivo es desarrollar un sistema más sencillo que se pueda acoplar a un tractor y que cualquier agricultor lo pueda utilizar en sus cultivos», explica.

Estos métodos de diagnósticos rápido eliminarían además el problema de erradicar árboles sanos, una medida que, tal como quedó patente durante la jornada, está causando graves perjuicios en los agricultores alicantinos. «Es un problema social importante –opina José Luis García, director del I2SysBio– y entiendo que para los agricultores la opción de erradicación sea muy drástica, aunque el objetivo es evitar que la bacteria se propague». La solución para este investigador: «Más investigación y más inversión».

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