Cuando se quema el bosque

El estado de la cuestión en la prevención de incendios y la restauración forestal

Foto - incendios forestales

Artemi Cerdà, coordinador del número 70 de Mètode, Cuando se quema el bosque.

El fuego es parte de los ecosistemas como lo es la vida o el agua. El fuego es el gran herbívoro del planeta que existe desde que la vegetación colonizó el continente hace 400 millones de años, se utiliza como herramienta desde hace un millón y ha sido el instrumento clave en la transformación de paisajes terrestres. Más aún, ha sido definitivo en la formación de las sociedades humanas. Entonces, ¿porque el fuego es visto como un elemento extraño en nuestra sociedad? Esto es a causa de la urbanización y la terciarización de las sociedades desde finales del siglo XX, en las que se vive lejos de la realidad rural, así como por el abandono de gran parte del territorio de montaña en la zona mediterránea, y porque hay una gran frontera que separa los conocimientos y sabiduría del milenario mundo rural del núcleo moderno de gestión y ordenación del territorio, propio de finales del siglo XX y principios del XXI, urbano y formado en la universidad o centros especializados.

El fuego elimina la parte aérea de la vegetación y la deja afectada, altera la composición química del suelo y también algunas propiedades físicas que afectan especialmente el desarrollo de procesos erosivos. Pero también sabemos que la vegetación se recupera, y que el suelo vuelve a su situación anterior en pocos años, si es que ha sido alterado. En el proceso de recuperación, la diversidad florística es alta, ya que aparecen plantas que aprovechan los espacios abiertos. Al drama de ver una zona quemada le sigue el gozo de ver su rápida recuperación, donde siempre veremos especies antes poco representadas.

Las políticas de restauración forestal han fracasado en los últimos años. Uno de los fallos ha sido el uso de maquinaria pesada que degrada el suelo más aún que el fuego. Otros errores han sido no seleccionar las zonas a tratar, aplicar los mismos protocolos para lugares completamente diferentes, no utilizar el fuego como gestor, dejarlo todo en manos de tratamientos forestales que han resultado muy agresivos, o bien recurrir al abandono.

«Las políticas de restauración forestal han fracasado en los últimos años»

Después de seis años desde la publicación en Mètode del monográfico Cuando el bosque se quema, todavía no encontramos ninguna mejora en la gestión, donde claramente hay déficit en la prevención y en políticas de recuperación de la población rural. Las quemas prescritas no se están aplicando, el goteo de abandono del campo prosigue y la inversión se dedica a tratamientos postincendio –cuando ya poco puede hacerse– y no a la gestión de la masa forestal que sigue creciendo, afortunadamente.  A pesar del esfuerzo del mundo científico de informar a la población, el fuego es el gran desconocido de nuestra sociedad, y solo tiene cabida en conversaciones de sobremesa en los días de verano. El fuego no existe el resto del año. Hacen falta nuevas visiones, ideas e iniciativas para un viejo problema que se solucionaría con más gente en las zonas rurales o con políticas atrevidas e información veraz sobre el papel del fuego en los ecosistemas mediterráneos.

Mientras tanto, seguimos esperando lo peor en los poniente veraniego.

 

Incendio

El artículo revisa la situación actual de la gestión, la ciencia y la innovación en la siempre conflictiva presencia del fuego en los ecosistemas mediterráneos y se hacen propuestas para buscar a un futuro mejor.

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© Mètode 2017

Catedrático de Geografía Física de la Universitat de València. Investigador del Soil Erosion and Degradation Research Group (SEDER). Depar­tamento de Geografía, Universitat de València.